Convivencia y límites en las escuelas
El profesor Nacho Ibarguren explicó cómo funcionan los apercibimientos, qué conductas pueden ser sancionadas y por qué la reparación debe ser parte del proceso educativo.
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La convivencia escolar implica establecer límites, reconocer las faltas y encontrar formas de reparar aquello que se hizo mal. En ese marco, los apercibimientos, las actas y otras medidas disciplinarias forman parte de los mecanismos que utilizan las instituciones educativas frente a determinadas situaciones. Sobre este tema habló el profesor Nacho Ibarguren durante una entrevista en el programa Lo dije o lo pensé de Ecos Radio.
El docente explicó que los apercibimientos representan una primera instancia ante determinadas conductas. “Los apercibimientos son la primera instancia que tenemos de sanción disciplinaria ante algunas faltas leves o reiteradas que van teniendo los alumnos en la convivencia”, señaló.
Las pautas que determinan qué situaciones pueden ser sancionadas están contempladas en los Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC) de cada establecimiento. Allí se establecen diferentes categorías de faltas y los procedimientos que corresponden en cada caso. Ibarguren remarcó que estos acuerdos se actualizan para contemplar nuevas problemáticas.
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Entre los temas que adquirieron mayor presencia en los últimos años aparecen el uso de celulares, las redes sociales, el bullying y el acoso escolar. En ese sentido, sostuvo que actualmente muchas situaciones de convivencia están relacionadas con los vínculos entre los propios estudiantes, el trato hacia los docentes y el cuidado del mobiliario.
“Lo que más se sanciona hoy tiene que ver con el trato entre compañeros, el trato hacia los docentes y hacia el mobiliario, además de algunas situaciones vinculadas con las redes sociales y, especialmente, el acoso”, explicó.
El procedimiento también contempla dejar constancia de las situaciones. Las cuestiones de convivencia pueden registrarse en el cuaderno de comunicaciones, mientras que ante hechos de mayor gravedad se puede elaborar un acta con la participación del alumno, el docente y la familia. De acuerdo con las normas de cada institución, determinadas situaciones pueden derivar en una suspensión y la acumulación de actas puede llevar a evaluar medidas para el ciclo siguiente.
Sin embargo, para Ibarguren, una sanción escolar no debería quedar únicamente asociada al castigo. La posibilidad de reparar lo ocurrido también forma parte del aprendizaje. “Lo importante es cómo reparar lo que hiciste: no solamente reconocer que estuvo mal, sino también cómo te comportás después”, sostuvo.
En ese proceso, el rol de las familias también resulta fundamental. El profesor consideró que debe existir una comunicación fluida entre los adultos responsables y la institución, especialmente cuando surgen conflictos. “Me parece que lo más importante es tener una comunicación fluida y estar avalado por la dirección”, afirmó.
Así, frente a situaciones de bullying, acoso u hostigamiento, las respuestas pueden incluir espacios de reflexión, talleres y acompañamiento, mientras que ante daños materiales puede plantearse una reparación concreta. El objetivo, más allá de la medida disciplinaria, es que el alumno pueda comprender lo ocurrido y asumir una responsabilidad sobre sus acciones.
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