Copando las calles de Moscú
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Adrián Stolarczuk – Desde Rusia
Así como la Selección Argentina debió atravesar un sufrido periplo en las Eliminatorias, que casi cuestan mirar el Mundial desde afuera, los hinchas albicelestes van llegando a Moscú a la espera del inicio de una nueva ilusión.
El camino de los hinchas es lento y en escalas, como esos pasos en falso dentro de la cancha, que se “comieron” dos técnicos en un par de años. Eligen estar dos o tres días de viaje, partiendo desde Asunción, pasando por Brasil o torciendo el rumbo hasta Finlandia para llegar en tren a Rusia. Todo sea por abaratar los costos del traslado e invertirlos en una entrada que hoy se cotiza en la reventa 4 o 5 veces su valor original.
Y allí están, algunos más pudientes que otros, pero bajo la misma pasión, los hinchas argentinos no pasan desapercibidos, a fuerza de bombos, redoblantes, banderazos y canciones en el Metro, en la Plaza Roja o en algún bar de las peatonales moscovitas. Los transeúntes locales y otros visitantes los miran con algo de admiración, sorpresa y cuidado, como un espectáculo aparte y exótico, que debe ser filmado. Es el clima de Mundial que los rusos viven más por los demás que por los propios, ante el pobre desempeño del conjunto anfitrión en los amistosos previos.
Y para orgullo y sin sorpresa para nosotros, los hinchas argentinos han respondido a pesar de las distancias o la economía. A la espera de que dentro de la cancha también haya espectáculo y que el viaje sea menos sinuoso que hasta aquí.