Covid -19 en Necochea
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Si intentamos hacer un balance parcial, antes que el tanta veces anunciado pico de contagio aparezca en escena, los resultados establecen que el gobierno municipal ha venido atendiendo la cuestión. Y se traduce en la inexistencia de infectados y en la certeza, al menos expresada en cada parte diario de la Secretaría de Salud, de que el virus aún no circula en Necochea.
Repasando lo acontecido hasta ahora, en el haber figura el hecho de que fue uno de los municipios de la zona que con mayor premura empezó a instrumentar medidas de aislamiento de la población. Cuando distritos vecinos brindaban mayor flexibilidad, aquí se cerraron los accesos a la ciudad y se acentuó las exigencias, reafirmadas luego en la decisión del gobierno nacional de declarar la cuarentena obligatoria, el pasado 20 de marzo.
De allí en más fue seguir las directivas de la Nación y la Provincia, lo que ciertamente liberó al Intendente de la responsabilidad directa de habilitar o no actividades económicas y sociales, que el confinamiento sesgó hasta límites del ahogo financiero y emocional.
En cuanto al aspecto sanitario hubo aciertos, como ser la organización de una red de contención lo más posible efectiva para el fantasma que promete llegar en próximas semanas. La instalación de “containers” frente al hospital Ferreyra, para concentrar todo lo atinente al coronavirus y la construcción de un sector de cuidados progresivos, que sirva como rueda de auxilio de la Terapia Intensiva del centro asistencial, son dos muestras de ese trabajo concienzudo.
Debe quedar en claro el fuerte respaldo de una sociedad que entendió el peligro que significa la pandemia; y que bien sabe que sus negligencias pueden derivar en un descontrol de contagios que hagan colapsar el sistema de salud. Es así que ese apoyo no solo se tradujo en los cuidados personales o familiares, sino también en el solidario aporte para apuntalar la obra de la nueva área del Hospital, donar elementos para el personal de Salud y alimentos para los que peor la están pasando.
Consciente del padecimiento que desde el punto de vista mental genera la cuarentena, se decidió el fin de semana anterior permitir las salidas recreativas, que se tradujo en un aluvión de caminantes por el parque Lillo, playa y ribera del río; y cuyo resultado positivo determinó su continuidad en la semana.
El permiso significó un real alivio para gran parte de la comunidad, sin embargo se necesita de la conciencia general de los ciudadanos, para no relajar los cuidados y que la situación sanitaria no se desmadre.