Covid -19 y una oportunidad
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/06/comentario-uno.jpg)
«Las dificultades dominadas
son oportunidades ganadas».
Winston Churchill.
El turismo es uno de los movimientos generadores de dinero y empleo más relevantes del mundo contemporáneo, con un enorme impacto favorable en las actividades sociales y económicas a escala mundial.
El sistema turístico se conforma de un variopinto de posibilidades, por supuesto prioridad contar con el marco natural, eso que no se compra ni se vende, el que ha sido bendecido por la mano de Dios, caso nuestra playa, considerada una de las mejores del país.
En la Argentina, el turismo, con un aporte del 7,8 % al PBI se presenta como uno de los ingresos rápidos, esa «industria sin chimenea», término que hemos adoptado y encaja a la perfección, un generador permanente de empleo e inversiones en comunidades como la nuestra, donde el auténtico veraneo es de tres meses, el desempleo baja considerablemente gracias a esta consecuencia.
La estadística marca un aumento del 2,5 % en el crecimiento de la economía nacional, empleándose en todo el país casi dos millones de personas, según las cifras del último año, el 70 % de la población que veranea elige destinos dentro del territorio argentino, sin descartar la cantidad de extranjeros con presencia durante todo el año, tomando como base los últimos cinco, en la costa atlántica hubo plazas llenas entre un 80 % en Mar del Plata, Pinamar, Gesell, por ejemplo y un 70 % en Necochea como promedio.
La potencialidad en materia turística es enorme, los tiempos actuales no son fáciles, pero nada debe impedir, por más obstáculos que se presenten aspirar al desarrollo, sabiendo que la crisis sanitaria sin precedentes desencadenó un desequilibrio económico en todos los sectores, y uno de los más perjudicados es el turismo, desde las empresas áreas, las agencias de viajes, hoteleros, gastronómicos, trabajadores del sector, tal es así que la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires reclama a tal fin la asistencia del Estado, según la Federación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la Argentina estos sectores perderán 28 mil millones de dólares, con un promedio de 50.000 establecimientos hoteleros y gastronómicos que nuclean unos quinientos mil trabajadores, esperándose una caída del cincuenta por ciento en la facturación al finalizar el año. En las empresas de viajes el descenso es del ciento por ciento, como se sabe que estas serán las últimas en abrir sus puertas y por consiguiente la lenta recuperación, se estaría instrumentando desde la Nación y desde cada provincia atención especial ante la crisis.
Esta obliga a hacer más con menos, a veces sirven para avanzar en ideas, para cancelar épocas y abrir otras. ¿Qué perspectiva se puede tener en este momento de pandemia para analizar seriamente lo que puede ser la próxima temporada en la Argentina y, especialmente en la costa? Imposible tener certeza, mejor no caer en tentaciones de adivinar con la bola de cristal; ver si una luz de esperanza hacia final del año, con la flexibilización avanzando en las distintas actividades llegando al verano con precauciones, pero no atados al temor.
Todos los involucrados en el mundo del turismo sentirán cambios, tal vez no sea todo igual a lo que venía siendo, al menos hasta el último verano. Habrá que trabajar juntos el Estado y privados, más que nunca, en busca del denominado «nuevo turista», es todavía un horizonte incierto como así también una oportunidad que puede ofrecernos la contingencia que vivimos.
Habrá que vencer el miedo, recuperar la confianza, ser una plaza seria y renovada, nuestra extensión de playas son ideales para un turismo con espacio, 72 kilómetros de litoral, trescientos metros de ancho en algunas zonas, con lugares desiertos a ocupar, la gente no se siente en ninguna parte sin espacio al que puede considerar como el propio.
Si bien las agencias están enviando algunas ofertas en paquetes atrayentes de los lugares tradicionales de turismo en el mundo, nadie puede aseverar que éstas terminen interesando y de ser así, muchos elegirán la Argentina para su descanso. Las limitaciones con seguridad seguirán latentes para viajar a algunos países, el miedo y la desconfianza que genera el estar rodeado de gente, la recesión económica hará que muchos acudan a un lugar de veraneo con una distancia más corta a su lugar de residencia. Necochea se nutre siempre de un porcentaje importante de visitantes de la región, una parte del sur del país, Capital y gran Buenos Aires.
La pandemia ha creado un impacto psicológico donde una gran cantidad de argentinos están ávidos de vacacionar, más aún luego de la falta de libertad por la imposición de la cuarentena y por otro lado esa ansiedad el de la inseguridad por su salud, algo que no culminará aunque el virus aparentemente ya no sea noticia, siempre ese fantasma seguirá dando vueltas, porque ha pegado muy fuerte en el ánimo de la población.
La recuperación turística será primero en el orden nacional, este verano ser regionalizará, allí está nuestra ventaja, tardará un tiempo en volver al orden internacional, ésta será dentro de la crisis una especial ocasión para aprovechar; son tres las cosas que nunca vuelven atrás: la bala disparada, una palabra dicha y una oportunidad perdida.
No dejar escapar las oportunidades
Cuando se vive en una ciudad turística todos deberían ser perfil de ese privilegio. Con amabilidad reflejada en el trato cordial del visitante, con la presencia del respeto cotidiano, profesionalismo en la atención y calidad en los servicios que se brindan.
Ya se debería estar pensando y accionando, en las reparaciones de los accesos a la ciudad, una amplia promoción en medios nacionales, carteles indicadores, reacondicionamiento de lugares, pintura, limpieza, ofrecimientos de actividades que estén alejadas del amontonamiento, propiciar las deportivas, organizar todo lo referente a estacionamiento con el debido espacio que cumpla los metros necesarios para la tranquilidad del veraneante, solución para el faltante de agua.
El coronavirus no puede impedir el mejoramiento necesario que necesita la terminal de ómnibus, habrá que flexibilizar los accesos a la escollera, las bajadas para vehículos a la arena, viendo si se cumple la decisión de cobrar, algo que parecía resuelto el último verano; lo mismo para Quequén, otro lugar con espacios amplios para ser un factor convocante del turismo porque ofrece la posibilidad, nada más ni nada menos, que vivir frente al mar y poder dormir con el encanto del “arrorró” de las olas.
Y un detalle a tener en cuenta, los alquileres de temporada, su valor y calidad de que se ofrece, porque aquí también hay un ancho mundo alejado del amontonamiento en los que el turista puede verse seducido en esta coyuntura.
Ecos Diarios, el pasado martes 2 de junio, página 3, hizo un informe sobre la mejora integral de la explanada donde antiguamente estuvo la rambla, además ensanche de las veredas de calle 89 entre 4 y 10, playones deportivos y la demolición del ex balneario ACA, arreglo del asfalto en la avenida 59 y obras de cloacas y pluviales mediante el plan «Argentina hace» con un aporte desde la Nación y la Provincia de 25 millones de pesos.
La demolición del ex balneario ACA permitirá una visión mejor hacia la playa y el mar, hoy la vista está obstruida edificaciones en varios lugares, algo obsoleto y fuera de moda en todo el mundo, donde cabe dar una apertura a la espectacularidad que ofrece el mar, prioridad en una ciudad que se precie de ser turística.
Debería ser el paso previo para cruzar enfrente y hacer lo propio con el devastado edificio del ex complejo casino, a punto de derrumbarse otra parte de su estructura, tirando abajo la perimida construcción para abrir un paso nuevo en esa zona clave para el desarrollo de inversiones. Hasta este momento, entrada la mitad del año, nada se habla sobre el edificio, sigue siendo un tema tabú para ésta como lo fue para las inmediatas gestiones anteriores.
No sabemos con certeza cómo será el próximo verano en la costa atlántica, ya no por las repetidas especulaciones del tiempo, valor del dólar, de la inflación y de tantos análisis de cada año que estarán presentes por cierto como siempre agregando algo muy distinto, desconocido, el Covid 19 al que hay que adaptarse si persiste, o a su efecto residual.
¿Podremos aprovechar el momento y ser capaces de superarnos y proyectar el próximo verano a pesar de las dificultades?