Hacer realidad un sueño
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Daiana Tapia y Digna Contrera. Las emprendedoras armaron su taller de manualidades
A partir de un trozo de porcelana fría es posible modelar las más increíbles piezas y cuando hace 17 años Daiana Tapia conoció este material comenzó a hacer sus primeros trabajos de manera autodidacta.
Se reconoce como una fanática de las manualidades y tiempo después asistió a diversos seminarios en Mar del Plata y Buenos Aires para perfeccionarse en su labor.
Además, de hacer adornos para tortas, desde hace unos tres años dicta cursos de la especialidad, no obstante su proyecto era el de contar con un taller de manualidades que ofreciera diversos cursos, “que fuera como una casa y yo pudiera trabajar sin estar lejos de mis hijos”.
Era un anhelo a futuro y nunca sospechó que en poco tiempo lo iba a hacer realidad junto a su socia Digna Contrera, “nos unimos y nos complementamos, logramos coordinar la creatividad y organizar el taller”, afirmó.
Ambas son las responsables del taller de manualidades “Pajaritos en la cabeza” que funciona desde hace cuatro meses, un lugar que ofrece una amplia variedad de cursos, entre los que se puede mencionar repostería, mosaiquismo, amigurumis, crochet, bombonería, pintura decorativa y de cuadros, maquillaje y jardinería práctica, entre muchos otros.
Respecto a los comienzos Daiana destacó que “convoqué a profesores que tenía de amigos de Facebook para unirse al taller y hemos tenido muy buena respuesta”.
Digna se especializa en uñas esculpidas, gelificadas y acrílicas, además de enseñar repostería para niños mientras que Daiana enseña porcelana fría.
Cabe destacar que Digna Contreras es venezolana y reside en nuestra ciudad desde hace poco más de un año, es ingeniera industrial y se pagó sus estudios trabajando en belleza de manos y uñas esculpidas.
Por su parte, su compañera buscando una mayor profesionalización de su labor está estudiado escultura en Mar del Plata, “necesitaba saber más acerca de la anatomía porque quiero volcarlo a la porcelana y hacer un trabajo más personalizado”, expresó.
Se trata de un espacio multidisciplinar que comenzó a andar hace poco tiempo pero las emprendedoras se mostraron satisfechas con la respuesta del público “apostamos a este proyecto y queremos que crezca, la gente se engancha con los cursos y es como si fuera una casa”, destacaron.
Las actividades que proponen son útiles para el desarrollo de la creatividad y también cuentan con cursos para niños como reciclaje, porcelana fría y repostería.
En ese sentido Digna señaló que “hice muchos cursos de repostería en Venezuela y los estoy aplicando aquí, trabajar con niños es una experiencia nueva porque tienen una creatividad increíble”.///
Proyecto propio
Daiana nació en Necochea, estudió en la Escuela Nº 1 y cursó la secundaria en el Nacional. Está casada y es mamá de tres hijos.
Actualmente está volcada de lleno a su proyecto mientras continúa estudiando escultura en Mar del Plata.
“El primer tiempo estábamos de lunes a sábado trabajando pero ahora ya estamos más organizadas”, contó la emprendedora.
La historia de Digna es completamente diferente, ella junto a su esposo y su madre debieron dejar su tierra natal por la difícil situación en que vivían.
“Desde los 13 años hago uñas gelificadas y esculpidas, con eso me pagué la universidad”, contó.
En nuestro país no ha podido trabajar en su profesión pero no lo lamenta porque a pesar de haber cumplido funciones en una fábrica de calzado y planificar la tarea de 150 empleados y siete jefes a su cargo, “siempre quise tener lo mío y ahora estoy planificando mi propio proyecto”, enfatizó.
Contrera nació en San Cristóbal, estado Táchira y se siente a gusto en nuestra ciudad y en referencia al taller contó que “hicimos todo con mucha creatividad y esfuerzo porque casi en una semana montamos todo”.
Adaptaron la casa para armar el taller, buscaron los profesores y diagramaron los horarios. Al momento de trabajar se complementan “yo no tengo tanta creatividad pero contribuyo en la organización, porque la ingeniería se aplica a todo”, puntualizó.
Las jóvenes mujeres no ocultan la alegría que les produce poder acercar tantas propuestas al público “para algunos es como una terapia y los vemos felices cuando muestran sus trabajos”.///