Aumentó la venta de armas
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La presencia de pistolas o revólveres en hechos de robos o de violencia de género y amenazas calificadas generan preocupación. Sigue vigente el Plan de Desarme
Las estadísticas señalan que en el país hay empadronadas más de 1.000.000 armas de fuego de distinto porte y calibre, aunque la realidad indica que el grueso de las armas del país está en manos equivocadas
La proliferación de armas de fuego en la sociedad civil marca una tendencia peligrosa, que las autoridades de cada jurisdicción no han logrado neutralizar. Y la delincuencia es parte de un “mercado clandestino” que permite el ida y vuelta de las armas.
“Te doy el fierro para hacer el caño y me lo devolves”, suele ser la frase que utilizan los líderes del accionar delictivo que gozan de buena salud y hasta se dan el lujo de prestar o alquilar armas para que otros cometan atracos.
También es una preocupante la gran cantidad de armas en manos de particulares, muchos de ellos, víctimas de violentos asaltos y hasta torturas de parte de bandas organizadas de ladrones.
“Un legítimo usuario no hace locuras con las armas, lo que es alarmante es la tenencia de armas dentro de la delincuencia”, reconoció el actual presidente del Tiro Federal de nuestra ciudad, Ariel Fiadino.
Pocos avances
El Plan de Desarme está vigente hasta el 31 de diciembre de 2019, aunque la realidad indica que no hubo demasiados avances en los últimos tiempos.
Es escasa la publicidad que se hace y son pocos los recursos económicos que permitirían la instalación de puestos móviles y recorrer el país, efectuar campañas de concientización, etcétera.
Durante el año pasado se recolectaron 11.000 armas de fuego en todo el territorio nacional y, en lo que va del corriente año, serían alrededor de 5.000 las retiradas de circulación.
Pero la controversia continúa vigente en este aspecto, ya que se percibe una falencia de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ex Renar), encargada de registrar, fiscalizar y evaluar todas las actividades relacionadas con las armas de fuego.
Un descontrol que pone en cuestión a los organismos oficiales nacionales y provinciales con responsabilidades en la materia. El Estado debería poner su parte en esta cuestión, primero que se persigan las armas ilegales y se hagan las inspecciones en depósitos comerciales.
También debería seguirse de cerca el circuito de venta de armas y municiones y, la verdad es que en estos momentos nada de eso se lleva a cabo en el país. Lo cierto es que no hay una política pública real que tenga como premisa la búsqueda del desarme por parte de la gente.
Para reflexionar
Es indudable que en estos momentos se debe hacer un llamado a la reflexión a muchos ciudadanos que optaron por equiparse con un arma de fuego por razones variadas, por ejemplo, el avance de la inseguridad y la mal llamada defensa propia son algunas de ellas.
En realidad, muchas veces no se miden los riesgos de tener un arma en la casa y hay personas que hasta violentan las normas.
Se han dado casos de muertes de personas por el uso de armas de fuego. Pero también a menudo se conoce desde el accionar policial, secuestros de revólveres, escopetas, carabinas o pistolas, producto de denuncias de víctimas de violencia de género o de amenazas calificadas.
Cierta connivencia
Fuentes consultadas por Ecos Diarios indicaron además que en comunidades como la nuestra, suele haber cierta connivencia entre los poderes policial y judicial en el circuito de armas.
Llamativamente, las armas de fuego se consiguen con bastante facilidad y dentro de la problemática en el ámbito local, se conoce a quién o quiénes alquilan o venden armas de fuego, pero nadie le pone freno a esta situación.
Por otro lado, se indicó que adquirir una pistola calibre 9 milímetros del mercado nacional puede costar entre $ 10.000 y $ 13.000, aunque son costosas las municiones.
También se supo que es complicado conseguir municiones de un arma de calibre 38 pero puede ser más fácil obtener un calibre 22, ya que hay personas que salen a cazar a algún campo y cuentan con balas de este calibre. ///