“Creo que no hemos hecho un buen diagnóstico de lo que es Necochea y cómo potenciarla”
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Hugo Obregozo se mostró preocupado por la inserción laboral e insistió en que los empresarios deben comprometerse en la generación de empleo
Julieta Moreno
Redacción
“La ciudad tiene de todo, pero no nos identificamos con nada”, opinó Hugo Obregozo, y consideró que “no hemos hecho un buen diagnóstico de lo que es Necochea y cómo potenciarla”. Su principal preocupación es la falta de oportunidades laborales e insistió en las responsabilidades que tiene el empresariado en la generación de mano de obra.
Hugo Obregozo nació en Necochea, de familia de inmigrantes italianos por parte de madre y españoles por parte de padre. Al terminar el secundario, se fue a estudiar Ingeniería Naval a Buenos Aires y regresó años después, una vez que se recibió, para dedicarse a su profesión. Durante varios años, estuvo trabajando en nuestra ciudad en la actividad naviera, en la reparación y como armador de barcos y luego se desempeñó en Mar del Plata, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia como empresario de la pesca. Hace unos cuatro años, regresó para hacerse cargo de Astilleros Vanoli y hoy está al frente de la firma.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Destacó las bondades naturales que tiene la ciudad, pero advirtió que con ellas no alcanza y dijo que es necesario agudizar el ingenio para salir adelante. Se mostró crítico con la sociedad necochense e instó a los empresarios a asumir un rol más activo y comprometido para impulsar el desarrollo.
Falta de trabajo
“Cuando estoy en Necochea, soy una persona muy crítica de la ciudad, pero cuando me voy, la extraño y quiero volver”, fue lo primero que dijo Hugo Obregozo.
“Necochea tiene un montón de bondades, pero un gran problema que es la inserción laboral”, analizó. “Hay pocas oportunidades laborales, a la gente le cuesta conseguir trabajo”.
Para él, “acá podemos vivir bien sin un gran poder adquisitivo porque tenemos todo al alcance, la playa, el parque y el río. La ciudad tiene una dimensión que te permite tener acceso a ella sin necesidad de tener ni mucho tiempo ni mucho dinero, a diferencia de lo que sucede en otras ciudades”.
Sin embargo, advirtió que “es una ciudad en la que cuesta conseguir un trabajo que les permita a las personas cubrir las necesidades básicas”. Esta situación la nota en el caso de las familias que se vienen a radicar aquí, a quienes se les dificulta insertarse laboralmente. Y en este sentido, mencionó que su principal preocupación es que Necochea logre mejorar los índices de desocupación y aseguró que “depende mucho del compromiso que tengamos los empresarios”.
Sin un buen diagnóstico
Sobre las dificultades para ocupar mano de obra, explicó que “tenemos tantos recursos que por momentos nos mareamos”.
“Tenemos el turismo, tenemos un mar que nos permite desarrollarnos en la actividad turística y también en la naviera, tenemos el Puerto, la actividad de la pesca, tenemos tierras muy ricas que nos permiten desarrollarnos en el rubro agropecuario, hemos tenido industrias y también las hemos perdido”.
“Tenemos de todo, pero no nos identificamos con nada”, afirmó Obregozo, y remarcó: “Creo que no hemos hecho un buen diagnóstico de lo que es Necochea y cómo potenciarla”.
En este sentido, explicó que siempre se habla del turismo, pero –según su mirada- habría que hacer un análisis más profundo porque “no podemos vivir pura y exclusivamente del turismo porque Necochea está geográficamente en un lugar donde no hay posibilidades de desarrollar un gran turismo todo el año porque, si bien tiene muchas bondades naturales, tiene limitantes principalmente en cuanto al acceso”. En este caso, detalló que Necochea ha quedado aislada entre lo que es el desarrollo turístico de la ruta 11 y el crecimiento que han tenido las localidades costeras hacia el sur como Las Grutas y Monte Hermoso.
En lo que respecta al agro, señaló que tampoco se puede pretender vivir solamente del campo o del puerto porque “esa cadena de valor puede contener una cierta de cantidad de actividad, pero no podemos sostener al pueblo entero”.
“Hay que agudizar el ingenio”, indicó, haciendo referencia al aspecto turístico como a otras actividades. “En la pesca, hago un mea culpa porque tampoco nos hemos sabido vender, tenemos el acceso y el recurso ahí nomás”.
“Las comunidades subsisten económicamente explotando sus recursos naturales renovables, esa es la forma que tenemos para sanear nuestras necesidades económicas. Es cuestionable que teniendo los recursos no los explotemos, mucho más teniendo en cuenta la mano de obra desocupada. Esto me parece un crimen y demuestra nuestra incapacidad”.
“No hacemos un mea culpa”
En este aspecto, consideró que la responsabilidad no es sólo de la dirigencia política. “Los necochenses somos de criticar mucho al poder político, pero no hacemos un mea culpa nosotros en que fallamos”.
Para él, en la escala de las responsabilidades, el empresariado tiene una gran responsabilidad. “Si los empresarios tenemos que tener un compromiso social justamente es tratar de sacar a Necochea adelante. El mejor legado que le podemos dejar a la comunidad y más los empresarios, es ser generadores de mano de obra”.
Sin embargo, se quejó de que “estamos esperando el Mesías que venga a salvarnos” y lamentó que “tenemos el estigma del pueblo” y lo resumió al decir que nos conocemos todos, hay envidia, cuestionamos al otro y queremos ser reconocidos. No obstante, advirtió que “los gobernantes también tienen su cuota de responsabilidad, pero salen de esta sociedad…”.
El rol del Estado
Con relación a la gestión de Arturo Rojas, opinó que “en líneas generales, me gusta”. “Ha visitado el astillero dos o tres veces y para mí ha sido un honor”, reconoció, dando cuenta que por su actividad ha tenido relación con otros intendentes.
“Es un gobierno proactivo y se preocupa por el desarrollo empresario, por la generación de empleo y eso lo valoro mucho”.
Obregozo aseguró que tiene mucha fe en las generaciones más jóvenes, aunque está preocupado por “la falta de compromiso, responsabilidad, honestidad y el flagelo de la droga”. “Hay que hacer un trabajo social importantísimo”.
Además, insistió en que el Estado tiene que estar presente como mediador de conflictos para evitar el cierre de empresas e hizo referencia a la cantidad de industrias que han cerrado en el país y también a las que ha perdido Necochea.
Para terminar, insistió en que “somos nosotros que no nos involucramos. Yo me he tenido que ir por no tener trabajo y me he ido rabioso. Creo que tenemos un potencial enorme y no lo sabemos aprovechar”.///
“Usamos el Parque en su mínima expresión”
Al referirse al parque Miguel Lillo, contó que cuando él estaba terminando la secundaria, en los autos había carteles pegados que decían: “Yo quiero al Parque sin loteo ¿Y usted?”. Esta situación deja en evidencia –según Obregozo- que “después de 30 años no le pudimos poner el cascabel al gato” y opinó que “tal vez esa discusión nos llevó a que todavía el parque exista”, pero lamentó que no lo hayamos potenciado. “Lo usamos en su mínima expresión”.
Para él, “podemos hacer un uso racional del Parque en la medida que preservemos el pulmón verde, el acceso público y la inversión privada”.
“El acceso público para que todos podamos acceder y la inversión privada porque nos permite generar mano de obra para elevar el poder adquisitivo de nuestra comunidad”.
Insistió en que “hay que buscar el punto medio para que el ambientalista vea que cuidamos el pulmón verde, para que todos podamos seguir disfrutando el Parque y para que el sector privado pueda hacer sus negocios con un compromiso social de ser generadores de mano de obra”.
Sobre las intervenciones que se podrían hacer, mencionó que “emprendimientos de tipo turísticos, gastronómicos, deportivos, culturales que nos identifiquen con algo”.///