Crímenes en ocasión de robo o femicidios en nuestra ciudad
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Se cumplieron 7 años del homicidio de Vilma Gómez, que fue masacrada a puñaladas
En un gran porcentaje de homicidios registrados en los últimos años en nuestra ciudad, las víctimas han sido mujeres y en algunos de esos casos se desconoce si se trató de crímenes en ocasión de robo o de femicidios.
Varios hechos que se han convertido prácticamente en emblemas de la impunidad, se podrían encuadrar en esta situación. La desaparición de Adriana Celihueta y las muertes de Mónica Neila, Alicia García y Vilma Gómez, se encuentran rodeadas de misterio y nunca se pudo determinar por qué las mataron.
Hace unos días, el 25 de enero, se cumplieron 7 años del hallazgo sin vida de Vilma Gómez. La vecina de la calle 55 fue masacrada a puñaladas y si bien siempre se sospechó que pudo ser víctima de un robo, nunca se ha podido determinar el motivo del ensañamiento del homicida.
Triste serie
Mientras la desaparición de Adriana Celihueta sigue siendo uno de los misterios más grandes de la historia policial local, todo indicaría que fue víctima de un femicidio, aunque tal vez nunca se pueda comprobar.
En 2006 se registraron otros dos hechos que se han convertido en íconos de la impunidad. Tal es el caso de las muertes de otras dos mujeres: Alicia García y Mónica Neila.
La muerte Neila se produjo el 21 de septiembre de 2006 y todo indicaría que fue víctima de un crimen pasional, aunque el escenario del crimen podría haber sido alterado para que apareciera como un homicidio en ocasión de robo.
El cuerpo de la mujer fue encontrado en la habitación del frente de la casa que ocupaba junto a su madre Irma Cacace, en la calle 61 al 1300. Neila se encontraba semidesnuda, con ropa interior que no sería suya y golpes en la cabeza.
En el caso de Alicia García, el crimen ocurrió el 26 de diciembre de 2006 y no existen elementos siquiera para sospechar sobre las causas del homicidio, aunque se cree que también pudo tratarse de un robo con resultado fatal.
La mujer fue encontrada por su hijo acostada en la cama, toda ensangrentada, con un golpe en la cabeza en el departamento de la calle 30 al 2800.
En primer momento se sospechó del propio hijo de García, pero luego se pudo determinar que al momento del crimen se encontraba en otro lado. Las sospechas recayeron entonces en un amigo y en otras personas vinculadas a García y a la vivienda donde residía.
Incluso se descartó la hipótesis de robo y sin ningún rastro o huella que permita a los investigadores contar con algún indicio del crimen, la causa fue archivada.
Irracional
Si bien no existe un norma moral que permita considerar a un homicidio más grave que otro, sí se puede decir que el salvajismo y la crueldad con que Vilma Gómez fue asesinada supera la imaginable.
El cuerpo de la jubilada fue encontrado por su ex empleada doméstica el martes 25 de enero 2011. La autopsia permitió determinar poco después que el cadaver de la mujer tenía 17 puñaladas y que la muerte había sido causada por un shock hipovolémico.
Una certera puñalada en el corazón causó la hemorragia que provocó el shock. Según el informe realizado en Mar del Plata, la mujer sólo tenía una herida defensiva en uno de los brazos y cortes en el tórax y el cuello.
La jubilada estaba muerta sobre la cama de su dormitorio, tenía puesto un camisón y junto a ella se encontró un cuchillo.
Según la autopsia, Gómez falleció entre la noche del sábado 22 y la madrugada del domingo 23, es decir, tres días antes de que su cuerpo fuera encontrado por una ex empleada doméstica que pasaba habitualmente a ver como se encontraba la jubilada.
El orden existente dentro de la casa hizo suponer que no se trató de un robo. Sin embargo, no se encontró dinero y la mujer había cobrado la jubilación días antes.
La última persona que dijo haber visto con vida a Vilma Gómez fue un técnico electrónico que fue a la casa de la calle 55 para llevar un televisor.
El hombre había pasado a retirar el aparato con anterioridad y en la tarde del sábado 22 fue a entregarlo.
En un principio el técnico apareció como sospechoso, pero inmediatamente quedó descartada su vinculación con el crimen, ya que cuando fue a entregar el televisor lo acompañaban su hija y su mujer.
Según el testimonio de la esposa y la hija, el técnico sólo permaneció unos instantes dentro de la casa, ya que entregó el televisor y se retiró.
Por otra parte, existe una pericia técnica que permitió establecer que la noche del sábado 22 el teléfono de la vivienda de Gómez permaneció ocupado por unos 40 minutos. Se desconoce si fue la mujer quien habló con alguien o si la llamada fue realizada por el asesino.///