Cristina Kirchner y sus hijos a juicio oral por lavado de dinero
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Causa Los Sauces. Lo decidió el juez Ercolini. Los acusa de recibir dádivas de Cristóbal López y Lázaro Báez a través del alquiler “simulado” de propiedades
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus hijos Máximo y Florencia irán a juicio oral acusados de ser parte de una asociación ilícita que se dedicó al lavado de dinero y a la recepción de dádivas.
Así lo estableció el juez Julián Ercolini, quien dio por clausurada la investigación de la causa Los Sauces y elevó el expediente a juicio oral y público que, en principio, se llevaría a cabo en 2019.
La acusación sobre los dueños de la inmobiliaria que tuvo como principales inquilinos a Cristóbal López y Lázaro Báez, es la de asociación ilícita «de carácter estable y permanente», donde la ex presidenta está señalada como máxima responsable y su hijo como organizador. En la Justicia creen que usaron toda la operatoria como una pantalla para lavar plata proveniente de sobornos. Además, se les atribuye el delito de dádivas.
A juicio oral irán también López y Báez, ambos ya detenidos, Romina Mercado (hija de Alicia Kirchner), Osvaldo Sanfelice, Víctor Manzanares (ex contador de los Kirchner) y los hijos de Báez, entre otros.
La acusación contra Cristina, explicó Ercolini, consiste en, como jefa de una asociación ilícita, haber diseñado, ejecutado y dirigido, entre enero de 2009 y marzo de 2016, un «esquema de reciclaje de fondos de origen ilícito» a través de la firma Los Sauces SA, que creó junto con Néstor y Máximo Kirchner. Esa sociedad, según la acusación, adquirió propiedades que se usaron, por medio de alquileres, para legitimar dinero de procedencia ilegítima que venía de empresas del grupo Báez y del grupo Indalo. Las empresas pagaban así, explicó el juez, beneficios y favores obtenidos de la cúpula del Gobierno.
En tanto, según el fiscal Gerardo Pollicita, fueron Cristina y Néstor Kirchner, quienes lograron que Báez se transformara en dueño de un conglomerado de más de 30 sociedades y que dos «empresarios amigos», Cristóbal López y Fabián de Sousa, se convirtieran en dueños de un holding de más de 150 empresas.
Para el fiscal, una vez que las ganancias estaban en poder de los empresarios, Cristina y Néstor Kirchner «desarrollaron un mecanismo permanente para el reciclaje de una porción de las ganancias, de modo que, una parte de aquellas pudieran llegar a manos de los exmandatarios con la apariencia de haber sido obtenidas en forma lícita, es decir, como parte del sistema económico legal».