Cuando el río suena…!!!
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«Cada uno quiere
llevar agua a su molino
y dejar seco el de su vecino»
La frase tan usada cotidianamente » cuando el río suena» tiene su origen en la cultura española, se le agrega «agua lleva» o en otros casos » piedras trae», el concepto es el mismo, metafóricamente se refiere que el rumor puede venir cargado de cierta verdad. Modalidad empleada en el mundo político, muchas veces con el objetivo de perjudicar o provocar confusión.
En este momento el río suena, a pesar de la cuarentena, pensando en las elecciones del año venidero, con análisis y algunos cruces de opiniones entre dirigentes. No la disimulan, no dejan sus tácticas ni estrategias a un costado, la clásica rosca está presente, ergo, elecciones legislativas y, más allá del ancho río, el 2023.
La Argentina vive una grieta, no es nueva, en algunos interregnos de nuestra historia parecieron cicatrizarse y como el fuego que queda encendido suele renovarse y con mayor ímpetu, suelen tirarle un poco de nafta de vez en cuando; porque en política siempre hay una diferencia entre quienes gobiernan y aquellos que no lo hacen.
El impactante banderazo, en todo el país, del 9 de Julio como el anterior del 20 de Junio fue una muestra contundente, por una parte de la sociedad, de crítica a quienes gobiernan. No olvidar el sentido de la crítica que puede ser un efectivo camino para corregir errores.
Días pasados un intendente de la quinta sección electoral, de origen radical aseveraba, “los que gobernamos sabemos que cada día tenemos la responsabilidad de nuestra gente que nos ve la cara a cada momento, por eso es fácil para quienes analizan desde la comodidad de un escritorio o mesa de café la búsqueda de soluciones desde ese facilismo».
Se va notando, en opositores y oficialistas esa franja, sutil por el momento, entre los que cada día deben tomar decisiones y entre quienes teorizan sin acción concreta. «Hacer es la mejor manera de decir», solía repetir el cubano José Marti.
En un país macro cefálico, donde todo parece circunscribirse, a este nuevo término pandémico, al AMBA (Area Metropolitana Buenos Aires) girando con las noticias diarias al cuadro de situación allí instalado, cuando el resto de la Argentina parece no existir porque el conglomerado urbano es una bomba de tiempo donde el virus domina la situación, hasta ahora, sobre los gobernantes en el medio de este panorama donde los economistas, de cualquier signo ideológico, coinciden en el desdichado día después que nos espera, aun así, la dirigencia política teje tenazmente su tela araña.
¿Eliminación de las Paso y postergación de elecciones legislativos el año próximo?
La realización de las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias) del año próximo tiene un valor cercano a los cinco mil millones de pesos. Las Paso fueron establecidas en 2009 para la selección de los candidatos, lo que antes se denominaban internas partidarias se unificaba en una elección donde todos los habitantes están en condiciones de votar y esas internas son generales, según la Ley 26.571, son primarias porque definen los elegidos en cada partido político, son generales porque vota todo el padrón, obligatorias, porque ,aunque haya lista única, como prácticamente viene ocurriendo en un alto porcentaje, igual deben efectuarse. Es lo que se llama un invento argentino.
Como ejemplo, aquí se dilucidó la candidatura de Arturo Rojas (partido Fe) por sobre Gonzalo Diez (UCR) dentro de la conjunción de Juntos por el Cambio. Hubo auténticamente unas Paso, algo que fue escasamente llevado a cabo en el resto del país.
Este «invento» tiene un alto costo, y viene siendo discutida su permanencia desde la pasada elección y, en la actual crisis económica, algo que tiene acostumbrada a la Argentina junto al Covid 19, el gasto de cinco mil millones de pesos no parece un dato menor.
¿Postergación de las elecciones del año próximo?
Sin embargo, aprovechando la posibilidad de unificar criterios en las fuerzas políticas hubo algunos encuentros calificados de secretos, con el objetivo de avanzar en una idea que puede abrir una nueva grieta en el país, porque vulneraría a la propia Constitución.
Es otra idea descabellada a las que nos tienen acostumbrados sectores del oficialismo, y un interrogante comienza a recorrer el mapa político ¿todos los opositores pensaran igual o habrá algunos donde también crecerá la idea de postergación de las legislativas del año próximo? Estando, además, en carpeta la posibilidad de adelantamiento del acto eleccionario, toda una serie de variantes donde siempre se fortalece quien tiene “la sartén por el mango y el mango también”, a veces acomodando sus intereses a las circunstancias que se viven.
La idea de ciertas facciones internas del gobierno es explorar la posibilidad de extender los mandatos de todos los legisladores que terminan el año próximo y postergar un año las elecciones a presidente a gobernadores e intendentes.
Nada nos puede sorprender en esta Argentina ultrajada políticamente, sería un camino lleno de espinas que comenzaría a transitarse con obstáculos constitucionales, con argumentos, tal vez, sacados de la caja de Pandora que se intentarán mantener con fuerza y convicción, en caso de avanzarse en tal sentido.
Argumentos para anular legislativas
«Ha sido imposible sentarnos a gobernar», repiten varios intendentes que comenzaron sus mandatos el 10 de diciembre, prácticamente con el Covid 19 acechando. Han sido más los meses de cubre bocas, cuarentena y cambios de faces que proyectar el año.
La idea maquiavélica comienza a servir de lento desembarco, para ir convenciendo a propios y extraños con la necesidad de alargar los mandatos un año para que los legisladores terminen en el 2022 y no 21, las elecciones presidenciales y para gobernaciones e intendencias sean en el 2024; todo con la excusa de la pandemia, que no tiene certeza de fecha de expiración, aunque en algunos lugares la vuelta a la normalidad parece estar presente.
¿Se puede encontrar eco en la oposición para tamaña iniciativa? Si se expone, por más difícil que resulte aceptarla, nadie puede aseverar con firmeza que no pueda avanzar.
Espacios oficialistas creen que pueden convencer a opositores por una simple razón: todos alargarían sus mandatos por un año bajo la excusa del Covid 19, algo que puede llegar a seducir a más de uno por razones obvias.
¿Volver a la carga por las reelecciones eternas en la Provincia?
El 17 de agosto de 2016, el mismo día de la conmemoración del fallecimiento del Padre de la Patria, José de San Martín, el senado bonaerense aprobaba la eliminación de la reelección indefinida del cargo de senador, diputado, , intendente, concejal y consejero escolar en la provincia de Buenos Aires, medida impulsada por el Frente Renovador y el oficialismo que respondía a la gobernadora María Eugenia Vidal; el Frente por la Victoria votaba en contra. El nuevo modelo ya había pasado por diputados un mes antes, estableciendo cuatro años de mandato y la posibilidad de reelección por otros cuatro, la norma no tuvo voces contrarias todos aduciendo el mejoramiento de la calidad institucional, para que nadie se eternice en los puestos, etc.etc. Pero la realidad estableció que muchos intendentes quedaron heridos con la aprobación y preocupados porque comenzarían a perder poder, muchos de ellos gobernando varios mandatos en la Provincia, especialmente los llamados «barones del conurbano».
De no haber modificaciones, se toma como primer mandato el año 2015, con 95 intendentes que no podrán presentarse a una nueva elección cuando culminen en el 2023.
Antes de la aparición de la pandemia, algunos intendentes «pesados» del gran Buenos Aires, con mucho poder territorial, habían insinuado ante el gobernador Axel Kicillof la posibilidad de derogar la Ley y volver a la de antes, reelecciones indefinidas. Dice que encontraron la puerta cerrada a esa discusión en ese momento, algo que podría volver al tapete antes de fin de año, y no se vería con malos ojos por una mayoría de intendentes que finalizan sus períodos; no sería extraño que pudiese volver a discutir esta vuelta al pasado, aquí no podemos obviar un detalle, el interés que tiene el gobernador de tener paz en una provincia con las dificultades como la de Buenos Aires, complacer a intendentes muy fuertes y no dejar de lado su propio proyecto.
La renovación en esos lugares, con gente muy cercana por ejemplo «La Campora», a cuyos integrantes les sería imposible acceder con reelecciones indefinidas, todo un tema para el Gobernador.
Por eso el río político está sonando aunque no quieran hacer olas o levantar el perfil en este momento tan particular con la sensibilidad de la sociedad a flor de piel.
Todos se muestran cautos y reservados, al menos en el corto plazo, sin embargo en los círculos áulicos del poder lentamente se encienden fuegos para cocinar futuras innovaciones de un sistema electoral sumamente manoseado.