Cuando éramos una potencia turística
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Desde la década de 1930 hasta fines de los 80, Necochea fue uno de los balnearios más populares del país. El Festival Infantil y el boom del teatro en los 70, aún se recuerdan
Esta tarde comienza el Festival Infantil, un símbolo del verano y en el caso de esta edición, de la austeridad que también marca por estos días a la ciudad como anfitrión turístico.
Como la ciudad, décadas atrás el Festival tuvo repercusión nacional y atraía a artistas y público de distintos lugares del país.
El alicaído Festival parece ser un opaco reflejo de una ciudad que cuatro décadas atrás era uno de los balnearios más importantes del país.
Balneario que había crecido a paso arrollador durante un siglo. Según las estadísticas del Ferrocarril Sud, el principal medio de transporte para llegar a la ciudad hace 100 años, desde el 1º de noviembre al 31 de enero de 1925 al 31 de enero de 1926, habían arribado a Necochea en tren 2.168 turistas. Para el año siguiente el número se elevó a 3.785 personas.
Para 1992, una de las mejores temporadas de las últimas dos décadas, el número de visitantes había subido a 376.358. No obstante, en ese momento Necochea ya había perdido el lugar que había alcanzado en la década del 70.
Famosos en la peatonal
La playa del suave declive atraía a la elite de la sociedad argentina desde la época en que los turistas se instaban en los grandes hoteles de la villa para pasar todas las vacaciones de verano allí.
Allá por la década del 40, una de esas figuras que eligió Necochea para descansar fue la cantante de tangos Sofía Bozán. Según un pequeño suelto publicado en Ecos Diarios el 29 de enero de 1941, “La Negra” disfrutaba aquí de unas vacaciones.
También en la década del 40 visitó varias veces Necochea la inolvidable Blanca Podestá, quien no sólo actuó con su compañía en el Teatro París, también disfrutó de nuestras playas.
Precisamente fue el Festival Infantil el evento que le dio un gran impulso a la ciudad en la década del 60. La primera edición se realizó en 1962 y entre otras actividades contó con una Jornada de Cine para la Infancia y la Juventud.
Se trataba de un congreso en el que participaban referentes de la Escuela de Cine de la Universidad de La Plata, el Cine Club Santa Fe y la Asociación de Cine Experimental, entre otros.
A fines de esa década y principios de los 70, con el impulso de un empresario propietario de varios cines en nuestra ciudad, llegaron a Necochea varios artistas que en aquellos años ya eran populares, pero que luego se convirtieron en estrellas: Sandro, Susana Giménez, Soledad Silveyra.
Aquí Sandro filmó escenas de su película «Gitano» y Susana Giménez protagonizó «Los Mochileros» con Ricardo Bauleo y Víctor Bo.
Al final de la década del 70, convulsionada por la política, el autoritarismo y el terror, Necochea vivió algunos de sus años más exitosos en materia turística. En aquellos años los teatros necochenses tuvieron sobre sus escenarios a artistas de la talla de Luis Sandrini, Raúl Rossi e Irma Roy.
Moria Casán, Luis Landriscina, Delfor Medina, Palito Ortega, Juan Carlos Thorry, Juan José Camero, Susú Pecoraro, Alberto Martín, José «Pepitito» Marrone, Pepe Soriano y Pedro Quartucci, fueron algunos de los nombres que se pudieron ver en las carteleras de aquella década.
Precisamente en 1973, el ciclo de cine infantil realizado durante el XII Festival de Espectáculos para Niños, fue un verdadero boom: 63.200 personas asistieron a las 35 proyecciones realizadas en el Cine Gran Playa, las 38 del Cine Atlantic y las tres del Ocean.
“Ya mucho antes de su inauguración oficial, el ciclo de cine fue anunciado por más de 180 medios de comunicación en todo el país y aún en el exterior”, según un informe publicado sobre el evento.
La promoción es hoy impensable: más de 6.000 afiches a todo color, donados por Editorial Ramón Columba, eran exhibidos en comercios y hoteles. “Virtualmente, no quedó ninguna pared de la ciudad en la que no se hubiese pegado afiche”, refiere el informe.
En tanto, 50.000 volantes donados por Molinos Río de la Plata fueron entregados en mano a cada uno de los habitantes de la ciudad. Todos colaboraron en la distribución del material promocional.
La estrella infantil Andrea Del Boca provocó una conmoción. La niña actriz desfiló por las calles de la ciudad ante una multitud calculada en 40.000 personas.
Locos por el teatro
Precisamente en aquella década, se registró otro boom que marcó el rumbo turístico de la ciudad: el del teatro.
Al Cine Teatro París, el Municipal, se sumaron en poco tiempo el pequeño “Teatro 83”, un complejo de salas denominado “Galería del Teatro” y luego el lujoso Auditorium del Complejo Casino.
Una de las primeras piezas teatrales que se vieron en el escenario del Casino fue “Estos chicos de amor”, con un elenco encabezado por Ricardo Lavié, Noemí Laserre y Estela Molli, acompañados por un juvenil Raúl Taibo.
Martha González, Víctor Laplace, Enrique Liporace, Juan José Camero, Susú Pecoraro, Diana Maggi y Ovidio Fuentes también pasaron en los primeros años por ese escenario.
Pero la demanda de teatro seguía creciendo y se abrieron otras salas: el Nihuil, en la avenida 10 y el Plaza, que tuvo en su pequeño escenario a figuras de la talla de Luis Sandrini y Darío Vittori.
Así los necochenses y turistas se acostumbraron a ver los nombres de grandes artistas en las carteleras de los teatros locales: Sandrini, Amelia Bence, Enrique Fava, Alberto Martín, Gilda Lousek, Borocotó Juniors, Edda Díaz, Emilio Disi, Juan Carlos Thorry, Niní Marshanl, José María Vilches, Pepe Soriano, Alfredo Alcón, Milagros de la Vega, Luis Landricina, Luis Brandoni, Martha Bianchi, Virginia Lago, Nélida Lobato y muchísimos más pasaron por los escenarios locales.
Y hace 40 años, se producía una pequeña anécdota que refleja esa otra Necochea, en la que los artistas se quedaban a vivir el verano. El hecho se producía en la casa que Luis Sandrini y Malvina Pastorino alquilaban en enero de 1980
Hasta allí llegó el cantante y productor cinematográfico Palito Ortega, había decidido viajar desde Mar del Plata para hablar con su amigo y proponerle actuar en una de sus películas.
La visita de Palito no sólo fue advertida por los periodistas del diario, varios curiosos se colaron en la casa del actor, por lo que en determinado momento don Luis le recriminó al cantante: «¡¿Qué me hiciste, Ramón?! ¡Me llenaste la casa de gente!».
El cariño de Sandrini por Necochea fue tal que nadie dudó en ponerle su nombre al Teatro Municipal.
Otro actor que siempre que pudo volvió a Necochea, fue Darío Vittori, quien también inició su romance con la ciudad en los 80.
En una entrevista concedida a Ecos Diarios en enero del 80 aseguraba que había llegado a Necochea para escapar de Mar del Plata, donde debía hacer dos funciones por día, muchas veces en teatros “que no ofrecen ningún confort ni para el público ni para los actores”.
Vittori fue precisamente uno de los últimos capos cómicos que decidió hacer temporadas completas en Necochea.
Con el tiempo, la actividad teatral en la Argentina entró en crisis. Paralelamente, Necochea comenzó a perder terreno frente a otros balnearios. A mediados de los 90 los argentinos comenzaron a elegir las playas brasileñas para pasar sus vacaciones y se acentuó la tendencia de reducir la estadía. Desaparecieron los turistas que se quedaban a vivir todas las vacaciones.
Y si bien en los últimos años se puede ver en toda la costa del distrito más turistas que nunca, la reticencia de los políticos a abrir el frente costero hacia el oeste, detuvo el crecimiento de la ciudad y sus posibilidades de competir con infraestructura y servicios con los balnearios ubicados entre Miramar y San Clemente del Tuyú.///