Cuando fueron campeones los “Rojos del Norte”
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Aquel festejo de Mataderos en 1996, antes de este regreso triunfal en el básquetbol
Adrian Stolarczuk
Redacción
El popular Club Atlético Social y Deportivo Mataderos volvió a abrazarse con la pasión del básquetbol hace poco, allá por 2017 y tras perder la final del Apertura de ese año, tuvo su primer gran alegría conquistando la semana pasada el Torneo Clausura 2018, para delirio de la barriada del Norte. Merecido premio para la joven dirigencia del club que apostó por otro desafío además del fútbol. Imposible no asociar esas imágenes con la última gran alegría que había vivido Mataderos en el básquetbol, hace más de 20 años atrás.
Volviendo el tiempo atrás, hay que viajar a agosto de 1996. Mataderos se consagraba entonces campeón del Torneo Apertura, pero de una Asociación de Básquetbol suspendida que buscaba dejar atrás los problemas económicos y una larga inactividad, con la conducción del incansable Ricardo Paganini. Por eso en las planillas, el campeón no fue Mataderos, sino “Los Rojos del Norte”. Todos los clubes llevaron nombres “de fantasía” ya que no podían estar afiliados a una asociación que no debía organizar una competencia. La alegría, más allá de los rótulos, fue genuina y se oficializó con los años. Fue con un equipo con figuras notables que conducía técnicamente Humberto “Beto” Guzmán, quien el destino lo hizo despedirse de nosotros hace pocas semanas sin poder ver a su Mataderos otra vez campeón.
Torneo competitivo
De aquel torneo que terminó siendo basal para lo que vendría después en nuestro basquet, participaron además los elencos de Rivadavia, Ciudad de Necochea, Villa del Parque y Deportivo La Dulce. Después de un “todos contra todos”, Mataderos se clasificó directamente a la final al liderar las posiciones con apenas una derrota en ocho encuentros. Los equipos contaban con nombres referenciales del básquetbol local en los últimos 20 años. En Rivadavia se destacaban los jóvenes Enrique Salguero, Fabián Cuello, Martín Garramone y Juan Manuel Más; Villa del Parque contaba con Walter “Tato” Rossi, el “Chino” Hamber y había traído al neuquino Guillermo Pérez; Ciudad estaba liderado por el experimentado Roberto Craig, además de Mariano Alonso y Mauricio De Noia; también Deportivo La Dulce se reforzó con nombres de Mar del Plata y contaba con Eduardo Nielsen.
El único revés de Mataderos en la primera fase fue frente Rivadavia, en la última fecha, cayendo 75-67 en el Piso de Deportes, en lo que fue para todos una final anticipada. El decano, conducido técnicamente por Maximiliano Salguero, finalizó segundo en la tabla, a pesar de perder en la última fecha con Ciudad de Necochea. El ajustado 72-71 le permitió sostenerse como escolta y alcanzar la final.
Cuñado, inoxidable
El mano a mano entre “Rojos” y “Decanos” comenzó el 21 de agosto en el Piso de Deportes con victoria de los conducidos por Guzmán por 86 a 70. Santiago Cuñado, con 39 puntos, fue el goleador de Mataderos y la figura del equipo, mostrando toda su potencia física y la experiencia que había cosechado en su paso por Quilmes de Mar del Plata en la Liga Nacional. Sí, el mismo Cuñado que la semana pasada cortó las redes en el SUM del Colegio Nacional frente a Villa. Los iniciales fueron Ignacio De Lizaso, Adrián Senzaqua, Matías Guzmán, Cuñado y Diego Martínez. Ingresaron Christian Salto, Nicolás Salguero y Martín Guzmán.
La superioridad mostrada por Mataderos en el primer juego no tuvo correlato en el segundo, tres días más tarde, en el mismo escenario rivadaviense. Fue un final cerrado y que lo tuvo a Mataderos a segundos de consagrarse. Sin embargo una pelota robada por Juan Manuel Más y un libre de “Quique” Salguero con segundos por jugar dieron vuelta el marcador para cerrarlo por 79-78 y forzar el desempate dos días más tarde. “Nacho” De Lizaso, con 23 puntos, fue el goleador de un partido caliente. Senzaqua y Martínez en el “Rojo” y Mauricio Ranalli y Martín Ferraro en el “Decano” se fueron por cinco faltas.
La final
El partido decisivo fue el 27 de agosto, nuevamente en el Piso de Deportes que lucía como en sus mejores noches, con público apasionado en cada rincón, haciendo recordar a todos la brillante época de la Liga Nacional. Mataderos repitió por tercera vez el quinteto inicial con fueron De Lizaso, Senzaqua, Matías Guzmán, Cuñado y Martínez. Martín Guzmán, Nicolás Salguero, Adrián Mazza, Christian Salto y Martín García Duffy ingresaron y tuvieron minutos en el equipo del “Beto” Guzmán.
El partido tuvo un comienzo parejo. Sin embargo, el conjunto de Barrio Norte encontró las herramientas para liquidarlo en el inicio del complemento, apuntalado en el buen goleo de De Lizaso (17) y Matías Guzmán (19) y el trabajo en la zona pintada de Cuñado, que a pesar de una molestia física, le alcanzó para dominar en defensa y ser además el goleador con 28 puntos. Terminó siendo un cómodo 86-57 para los jugadores de Mataderos, que tras el pitazo de los jueces Pablo Sallago y Pablo Sosa, dieron rienda suelta a su alegría en consonancia con el público que llevaba varios minutos a puro pulmón festejando el inminente título. El corte de redes, a cargo de Matías Guzmán y Nacho De Lizaso en cada aro, y el descorche de botellas de champagne a lo Fórmula 1 en el medio de la cancha decoraron la vuelta olímpica.
Un par de semanas después comenzaría el Torneo Oficial de 1996, pero esta vez Mataderos ni siquiera pudo meterse en las semifinales. Fue un poco el principio del fin y casi cuando se aplacaron los ecos del campeonato, también lo hizo el ímpetu de los dirigentes por apostar a este deporte. En 1997 participaron en el Torneo Interciudades, con contó con equipos de Tandil y San Cayetano, pero para el año siguiente ya no habían nombres fuertes para la Primera y tampoco inferiores que respalden el proyecto. Y así Barrio Norte se quedó sin básquetbol por muchos años, hasta nuestros días. Quedará en esta nueva camada de dirigentes aprender de aquellos errores para que esta nueva conquista no sea sólo una luz brillante y enceguecedora, en un camino a la nada. Y que los “Rojos del Norte” sigan dando pasos por muchos años más.