Cuando hacer es mejor que decir
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El merendero Granito de Arena surgió de manera espontánea, cuando un día una familia decidió invitar a algunos chicos del barrio a merendar. Hacía mucho que querían ayudar a la comunidad, ¿por qué no hacerlo esa misma tarde?
El merendero Granito de Arena funciona los sábados en el garaje de una vivienda de la avenida 73 entre 78 y 80. En el lugar no sólo se les da la merienda a los chicos del barrio, también funciona un roperito solidario.
Se trata de un emprendimiento de una familia que un día decidió dar un paso más para ayudar a la gente. “Hace años que queríamos hacer algo más por la comunidad”, dijo Marcelo Rodríguez.
Él es enfermero y siempre cuando salía a trabajar de noche y veía algún cartonero o persona necesitada se detenía para darle dinero o colaborar de alguna manera.
En abril pasado, decidió que ya era hora de hacer algo más y un sábado decidió darle la merienda a un grupo de chicos del barrio.
Así fue como surgió Granito de Arena, un merendero que abre las puertas todos los sábados, días en los que los chicos del barrio no pueden concurrir a los comedores de las escuelas ni a otros merenderos del sector.
“Fue algo muy espontáneo, aunque teníamos la idea”, explicó Marcelo, que cuenta con la ayuda de su hija Valentina, de su madre Dora Theisen y de su pareja Lilia Sanzana.
Ellos cuatro son los que llevan adelante el comedor, pero Marcelo se encarga de dejar bien en claro que la iniciativa es posible por la colaboración de mucha gente que dona mercadería y ropa.
“Nosotros no hacemos esto solos, somos un puente”, indicó Marcelo, quien explicó que siempre se solicita a quienes colaboran que se acerquen hasta el comedor para que los chicos vean a quienes los ayudan.
Una familia
Marcelo Rodríguez tiene 50 años y decidió hace unos meses que debía poner manos a la obra en su idea de colaborar con la comunidad.
Tenían identificados a varios chicos del barrio que podían necesitar su ayuda y aquel sábado de abril los fueron a buscar y los invitaron a merendar. De a poco se fue acercando más gente.
Desde el primer día también entregaron ropa y calzado a aquellos chicos que lo necesitaban.
Marcelo explicó que en un principio la mayor parte de la ropa y alimentos fueron donados por los pacientes que atiende en forma privada como enfermero.
Pero luego decidieron crear una página en Facebook con el nombre del merendero Granito de Arena y comenzaron a llegar más donaciones.
“La gente colabora mucho”, explicó Rodríguez que con su actitud demuestra que para ayudar sólo hacen falta ganas.
Esto queda reflejado en cómo comenzó a funcionar el merendero. Simplemente abrieron las puertas del garaje de su casa y empezaron a recibir gente.
Y Marcelo no tiene intenciones de que esto cambie. “Somos una familia, nosotros comemos con los chicos”, explicó.
Y afirmó que detrás del proyecto no hay ideologías ni religión. Pero sí hay valores que esta familia trata de transmitir con su compromiso con los vecinos que más lo necesitan.
“Ser pobres no es ser diferentes”, afirmó Rodríguez, quien simplemente ve al prójimo en cada uno de esos chicos que concurren al comedor. “Muchas veces pobre no es el que menos tiene”, concluye.