Cuando la ciudad respiraba el mejor vóley
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Hace 20 años Luz y Fuerza de consagraba campeón de la Liga Nacional
Hace 20 años Necochea era noticia a nivel nacional. Afortunadamente no por algún escándalo político o por un destape en la costa. En el deporte, un grupo de desconocidos que promediaba los 20 años lograba lo máximo postergando a los experimentados candidatos, dándole el mejor final a la trama perfecta.
El 19 de abril de 1998, el Piso de Deportes del Club Rivadavia volvía a ser escenario de una gesta, como con el casin, el boxeo o el básquetbol. El equipo de Luz y Fuerza – Ciudad de Necochea se consagraba campeón de la Liga Nacional de vóleibol venciendo en la final a Ferro Carril Oeste, el favorito de todos, con la experiencia de Waldo Kantor y Hugo Conte, medallistas olímpicos y que ese año habían vuelto a la Argentina tras largas carreras en Europa.
Una jornada épica, en un estadio abarrotado con 2.500 personas y con otros cientos se quedaron a las puertas mirándolo por pantalla gigante en las inmediaciones. Y horas más tarde repercutía en todos los medios del país, diarios, radios y programas de TV especializados.
Largo camino
Aquella victoria fue el epílogo de un proceso que había comenzado dos años antes, ya con el logro mayúsculo de participar en ese nivel. Marcelo “Popi” Carabajal es el nombre que resume la gestiones para obtener la plaza en la Liga. El activo dirigente fue el primero en soñarlo y no dudó que era la mejor manera de plasmar el trabajo que ya llevaba cuatro años en el vóleibol de la ciudad. La llave fue aquel equipo de valores jóvenes que llegó más lejos de lo esperado y que por poco no consiguió el ascenso en la cancha. Fue el premio al trabajo de Hugo Fiorentino y Fernando Esparraguera, encargados en los primeros años de la conducción técnica.
El otro pilar fundamental y que llegaría para hacerse cargo del equipo en la Liga Nacional fue Jorge Bellendier, entonces director técnico de la Selección argentina juvenil, quien se convertiría en el entrenador de Luz y Fuerza campeón. Venía de ser asistente del seleccionador de la mayor, Daniel Castellani, en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996.
Los protagonistas
Y a partir de allí se fue construyendo el plantel que terminaría festejando el título: el armador Agustín Fernández, los brasileños Rogerio Castaldelli y Marcos Vinicius Eloe, el capitán Osvaldo Amitrano, los centrales Hernán De Luca, Gastón Alvarez y Gustavo González, y los jóvenes necochenses Leandro García Mónaco, Martín Meana, Emiliano Knudsen, Rodrigo Díaz y Pablo Meana, que meses después llegaría a la Selección Argentina y comenzaría una consagratoria carrera internacional. El cuerpo técnico lo completaban Carlos Rens en la preparación física, Hugo Fiorentino como entrenador alterno, Horacio Espinosa como asistente y estadísticas y Antonio Amitrano como utilero.
En la cancha, el camino comenzó el 14 de noviembre de 1997, con una victoria como visitante sobre Unión Casildense por 3-0. Como local se hizo fuerte, ganó en sus tres primeros partidos y sólo dejó puntos ante Vélez, Náutico Hacoaj y Club de Amigos, experimentados equipos de la Federación Metropolitana. Se ubicó sexto en las posiciones de la primera fase, con 15 victorias y 9 derrotas, consiguiendo el primer objetivo de alcanzar los play off.
En cuartos de final superó en dos partidos a Mendoza de Regatas, tercer favorito, por 3-0 en casa y 3-1 como visitante. El público acompañó al equipo como nunca antes en la campaña. Un notable contraste cuando se enfrentó con el mismo rival, dos años atrás en el inicio de la participación de Luz y Fuerza en la primera edición de la Liga. Los triunfos comenzaron a acaparar la atención del público habituado a otros deportes. Los pibes del vóley estaban en boca de todos.
Como si fuera poco, en semifinales, el equipo dio más muestras de carácter. Frente a Obras de San Juan, gran candidato al título, volvió a hacerse fuerte en el Piso de Deportes con un claro 3-0 y nuevamente necesitaba cerrarlo como visitante. Tras un “eterno” viaje en ómnibus, se perdió la revancha 1-3, pero terminaría consiguiendo un histórico triunfo por 3-1 en el tercero y decisivo al día siguiente en un colmado estadio “Aldo Cantoni” presionando a favor de los locales.
La final
La definición ante Ferro comenzó el 12 de abril con un impensado triunfo en Caballito por 15-13 en el quinto set. Los necochenses dejaron en claro que no serían el partener del candidato de todos. Y la serie comenzó a verse con otros ojos. Aunque se perdió con claridad la revancha 3-0 dos días más tarde, la serie viajaba a Necochea.
Y en el Piso de Deportes, una caldera explotando, Luz y Fuerza conseguiría dos triunfos históricos, en ambos casos por 3-2, para desatar la alegría de toda una ciudad. Supo soportar la presión y el equipo fue más que las consagradas individualidades del rival. La última pelota unió a jugadores y público en el abrazo. En un único festejo dentro de la cancha que se prolongó en autobomba por las calles.
En la campaña, Luz y Fuerza jugó 33 partidos en esa temporada 1997-1998 de la por entonces apenas segunda edición de la Liga Nacional, hoy devenida en Liga Argentina de Clubes. Los necochenses ganaron 22, 12 como locales y 10 como visitantes, perdiendo en los 11 restantes, apenas 4 veces en casa.
Un grupo que fue de menos a más, mostrando temple en las situaciones límites, donde los campeones se diferencian de los buenos equipos. Una hazaña de nuestro deporte como pocas, que seguirá brillando siempre a pesar del paso del tiempo.