Cuando la militancia se cree dueña del Estado
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Integrantes de los Movimientos Sociales controlarán que se cumpla con el programa Precios Cuidados
Empoderado en su raíz populista a la hora de gobernar «en favor de los que menos tienen», la actual gestión kirchnerista sigue desempolvando viejas y no efectivas recetas ante la complicada situación económica que atraviesa la Argentina.
La última versión de estos ensayos «salvadores» ha sido la puesta en marcha de una cruzada a cargo de voluntarios de las organizaciones sociales Movimiento Evita, Barrios de Pie y Corriente Clasista y Combativa (CC), todas ruedas de auxilio oficialistas para seguir atendiendo a la creciente pobreza, que han salido a controlar el valor de los productos que integran el programa Precios Cuidados, puesto en escena por la Secretaría de Comercio.
Estos relevamientos, que están a cargo de personas voluntarias, se vienen registrando en hipermercados y supermercados de todo el país desde el pasado sábado.
La idea que los impulsa es hacer cumplir, con cierto “poder de policía”, el insostenible programa, y en esta especie de contraprestación por los servicios partidarios que llevan a cabo, integran la llamada campaña de «Organización comunitaria para la reconstrucción argentina». Otra pomposa denominación, de las que inventa con frecuencia el kirchnerismo.
Las citadas organizaciones sociales ya venían trabajando bajo dicha campaña en reforzar los cuidados y prevención frente al Covid-19, fortalecer la vacunación, apuntalar la vuelta a clases y prevenir la violencia de género. «misiones» a las que ahora se les agregó el control de precios.
Precios más altos
Si bien el control está recién empezando, sus ejecutores que cumplen la función de inspectores sin serlo, ni con la formación adecuada para llevar a cabo la tarea encomendada puede llegar a generar situaciones incómodas y riesgosas para la partes. En su recorrida ya han dado cuenta que hay productos que faltan en las góndolas o están por encima de lo que establece el límite del programa.
La consigna de esta batalla contra la constante suba de precios es que ante la comprobación de incumplimientos por parte de los comerciantes, se establezcan denuncias ante la repartición de Comercio, para que esta tome medidas con aquellos que no se adecuen a la cruzada.
Remontándonos a lo que ha sucedido hasta ahora con este tipo de controles en la Argentina, es sabido que las sanciones nunca se hacen efectivas, más allá de alguna clausura temporaria que no es más que una demostración efectista por parte de los gobernantes de turno. En definitiva, nada cambia.
Esta nueva vuelta de tuerca a una medida que termina siendo improductiva, tuvo uno de sus más inmediatos antecedentes en la gestión del pintoresco, autoritario Guillermo Moreno que entre 2006 y fines de 2013, es decir durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, estuvo al frente de la Secretaría de Gobierno, el extravagante funcionario a decir verdad no fue el inspirador del control de precios porque ha sido una medida usada en reiteradas y fracasadas oportunidades.
El mismo gobierno de Juan Perón, disparada la inflación en la Argentina a partir de fines de la década del 40, implementó un plan “Contra el Agio y la Especulación”, así se fueron sucediendo distintos nombres para los originales programa pero siempre con el mismo e improductivo resultado.
Mientras sigue lanzado globos de ensayo en diversas cuestiones coyunturales pero influyentes en la vida de los argentinos, en este caso específico de la economía, la administración que encabeza Alberto Fernández se muestra irresoluta para, al menos, morigerar la galopante inflación. El caso de los combustibles, con un nuevo incremento es la muestra palmaria de esa ineficacia. Y bien se sabe que tras esta suba se dispararán los precios de innumerables rubros.