Cuando lo ganaba Del Valle, se suspendió por una agresión al árbitro
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Faltaban 10’ y el azulgrana le daba vuelta el partido a Defensores. Protestando una mano en el inicio de la jugada, los jugadores fernandences rodearon a Pirosanto, que acusó un golpe
JUAN N. FERNANDEZ.- Primero lo ganaba Defensores, se lo dio vuelta Del Valle y terminó perdiendo el fútbol. Una protesta de los jugadores fernandences contra el árbitro Gonzalo Pirosanto terminó en una agresión y el juez determinó la suspensión del juego cuando restaban 10’ para el final.
Previo al bochornoso epílogo, el trámite había sido cambiante y con dientes apretados. El primer tiempo dejó muy poco hasta que a los 37’ Zubillaga acertó con una asistencia a Núñez quien definió con calidad por sobre el cuerpo del arquero para poner el 1-0.
Merlo, en dos ocasiones, primero con un cabezazo y luego con un tiro que rozó el travesaño había hecho lo más destacado hasta allí del visitante y terminó siendo decisivo en el arranque del complemento asistiendo con un tiro libre a Sebastián Jensen, que con un notable cabezazo puso el empate a los 3’.
Pero la paridad duró poco y sólo 2’ después, Núñez otra vez puso en ventaja a Defensores, esta vez ingresando por el centro del área y tocando ante la salida del arquero.
Ambos se quedaron con diez tras el cruce de empujones y protestas entre Alvarez y Emiliano Fiscina por una falta. Y en ese descontrol aprovechó Del Valle para igualarlo, otra vez con la calidad intacta del “Vikingo” Jensen que recibió de espaldas al arco pero con una media vuelta la clavó a la derecha de García para el 2-2 a los 33’.
La polémica
A los 36’ llegó el desequilibrio, en todo el sentido de la palabra. Garcés inició la jugada del tercer gol con un pase a Alaniz que dominó con dificultad y terminó habilitando en un centro al ingresado Hidalgo, que definió para el 3-2. Todos los jugadores de Defensores salieron disparados a protestarle al árbitro por una mano de Alaniz cuando recibió la pelota. El mediocampista de Del Valle adujo que le había pegado en la cara. La protesta local, entre empujones y corridas duró un par de minutos y el juez terminó yéndose al vestuario acusando un golpe de Massón en el tumulto, a quien finalmente expulsó. Después de deliberar con sus colegas de la terna, entre el nerviosismo general, decidió dar por terminado el partido. Rápido en el año el Tribunal de Penas de la Liga deberá tomar cartas sobre el primer “asterisco” de la violencia que mancha el fútbol. Mala forma de comenzar.