“Cuando subo al escenario sigo palpitando de emoción”
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Lydia Susana Lombardi. Hace 22 años que baila folclore. Enseña gratuitamente a mayores
Siempre tuvo la vocación de saber más de lo nuestro y, a pesar que siendo niña bailaba el Pericón, recién de adulta Lydia Susana Lombardi pudo empezar a practicar folclore y hace 22 años que baila.
La pareja Susana y Miguel está presente en todos los eventos que los convocan, además desde hace unos meses cuentan con un espacio para enseñar a bailar gratuitamente a adultos mayores.
Vale mencionar que en el transcurso de los años los bailarines han recibido numerosos premios y reconocimientos, fueron designados Embajadores de la Paz, les otorgaron el Premio Internacional Solo los mejores, Premio Internacional El Jagüel, en Montevideo y el Premio Internacional Award The Best de oro, entre muchos otros.
Susana formó su familia y al quedar viuda se decidió a incursionar en el folclore, “empecé y después de ocho años vino Miguel a la agrupación y formamos pareja de baile”.
Al cabo de dos años se convirtieron pareja en la vida y juntos comenzaron a asistir a todos los eventos y fiestas que los invitaban, cosa que aún siguen haciendo, “no importa la edad, nosotros seguimos en la huella”.
Legado
Su amor por esta danza popular la ha impulsado a encarar nuevos proyectos y respecto al grupo de gente que enseñan explicó que “queremos dejar en nuestros pares lo que nosotros vivimos y que es muy importante”.
A Lombardi le gusta explicar el origen y el porqué de cada danza por eso dedica mucho tiempo a la lectura de bibliografía especializada, “estudio mucho y tengo unos libros muy importantes”.
Vale destacar que es de profesión peluquera, y aún sigue ejerciendo pero desde que empezó con el folclore lo abrazó para siempre.
Su primera profesora fue Miriam Trueba, luego con Walter Pérez y su pareja en la Fundación de la Usina para seguir con Ruth Flamenco, “después de un par de años más empezamos solos”, afirmó la bailarina.
Vale destacar que también participan con Héctor Lezcano en Unidos por la Danza que baila el Pericón en los actos patrios y aniversarios de la ciudad. Para ella bailar es muy importante “porque la danza ayuda para llegar a tener la mente limpia. Cuando escucho los primeros acordes no me doy cuenta si hay gente, estoy en la nebulosa de la danza”, afirmó.
Sin duda que es su gran pasión, y pudo desarrollarla de adulta porque de pequeña tuvo algunas malas experiencias que la frustraron un poco pero es perseverante y la voluntad la ha llevado a pisar grandes escenarios. Con su pareja son personalidades destacadas de la Cultura de la ciudad de Necochea y están nominados a la Coronación de Oro, que se entregará en Córdoba en el mes de noviembre
Ensayan todos los días y ella es la encargada de realizar los trajes con los que se presentan, “cuando subo al escenario sigo teniendo esa palpitación de emoción”.
Danza de amor
La zamba es su ritmo preferido y tiene sus motivos, “porque es una danza de amor y yo estoy bailando con un compañero que amo y tengo una conexión especial con él”.
Juntos realizan coreografías propias para tratar de representar con sus movimientos lo que expresa la letra. “Bailamos la zamba Gallito del aire, de Argentino Luna y se acercó a saludarnos porque era la primera vez que la vio bailada”, contó Susana.
Con su pareja fueron invitados a participar de Escuelas Hermanas y eso les permitió tener amigos de todas partes del mundo. Son un modelo de constancia y dedicación y piensan continuar en ese camino.
Hace 60 años que es peluquera y también ha recibido varios premios. También hizo teatro con Pepe Cruz y participó en la obra “El debut de la piba”.
Tiene varios unipersonales de su autoría y tiene previsto convocar a sus ex compañeros de teatro para ofrecerles un lugar para ensayar. Su motivación y sus ganas de colaborar son muy grandes, hace cuatro años concurren al CEC Nº 801 una vez por semana a darle un taller a los chicos, pero también estuvieron 15 años trabajando en el Hogar Raimondi y respecto a esas experiencias dijo que “eso no se paga con nada, me vinculo con gente de todas las edades que esperan el día que vamos”.
Se siente satisfecha con el camino recorrido, “estoy conforme porque estoy haciendo lo que me gusta”, sostuvo esta mujer que tuvo que esperar 42 años para poder bailar, que es madre de dos hijos, que le dieron seis nietos y dos bisnietos.