Cuantioso robo en un campo
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Una banda de ladrones se apoderó de un tractor y otros implementos agrícolas, fertilizantes, soja y cebada, y herramientas de todo tipo
Una banda de ladrones saqueó un establecimiento rural de Claraz y se llevó un tractor, una sembradora y varios implementos agrícolas más. Pero a ello hay que agregarle varias herramientas de mano y eléctricas, fertilizantes, litros de combustibles y hasta 6.000 kilos de cebada.
El audaz atraco se produjo hace algunos días y todavía no hay detenidos ni, increíblemente, se ha podido recuperar la maquinaria sustraída en el campo de Hugo Echarri, que se encuentra en pleno trámite de sucesión.
La denuncia de lo ocurrido fue realizada por Cintia Elizabeth Iborra, viuda de Echarri, en el Puesto de Vigilancia Claraz y personal del Comando de Prevención Rural de nuestra ciudad lleva adelante la investigación del caso.
Los delincuentes aprovecharon la ausencia del encargado del cuidado del establecimiento agrario y tras violentar los candados de una tranquera, accedieron al predio para seleccionar el cuantioso botín que se llevaron.
Millonario robo
Según se desprende de la denuncia efectuada por la damnificada, los ladrones se alzaron con diversas herramientas de labranza que se encontraban en un galpón y depósito de distintos elementos.
Insólitamente, la banda se apoderó de entre 40 y 50 toneladas de soja, 5.000 kilos de fertilizantes, 6.000 kilos de cebada y 1.500 litros de gasoil.
A eso hay que sumarle un sinfin marca Procor; una embolsadora marca Richiger; una sembradora marca Fabimag; un tractor marca Jonh Deere; un carro silero; dos sinfines hidráulicos; un carro silero marca Aiello (que contenía alrededor de 5.000 kilos de fertilizante).
También sustrajeron dos carros marca Solmetal (que contenía cebada); un cincel marca Genovese y otro carro playero, entre otros elementos que podrían faltar de las instalaciones agropecuarias.
El robo fue descubierto por el peón rural que regresó el pasado lunes a su lugar de trabajo y comprobó lo ocurrido, luego de encontrarse con la tranquera sin los candados habituales que la cubren.