Cuatro especies introducidas que conviven con nosotros
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Los caracoles de jardín y degollado, un crustáceo y la araña tela de embudo. Características y curiosidades de estos seres vivos.
Tiempo atrás hacíamos referencia a seis especies de aves introducidas en Necochea, aunque la lista, curiosa para los no conocedores, abarca a varias invasiones biológicas más.
Sobre el tema el divulgador, observador y fotógrafo de la fauna y flora de la región, Ricardo Doumecq Milieu, precisó que “en nuestra ciudad tenemos dos tipos de invasión: una con especies de nuestro país que colonizaron a partir del cambio de ambiente y la otra más visible y posiblemente más dañina la producida por especies globales. Aves, roedores, polillas, arácnidos y hasta pulgones entran en esta última división”.
En esta ocasión el también integrante de Aves Argentinas hizo hincapié en cuatro variedades menos evolucionadas, entre las especies de distintas clases y familias que pululan por nuestra geografía.
Caracol de jardín
Entre estas especies, Doumecq Milieu hizo foco en el caracol de Jardín (Helix aspersa), “que fue introducido de Europa en todo América a partir de su descubrimiento.
En Necochea existe en cuanto jardín o baldío no se lo combata. Es muy prolífico, es hermafrodita, pues un solo caracol posee órganos reproductores masculinos y femeninos y por lo tanto, puede producir células sexuales de ambos sexos y son capaces de autofecundarse, pero también de aparearse entre sí”.
Esta variedad se alimenta preferentemente de brotes tiernos por lo que es una amenaza al cultivo de plantas y/o quintas. La mayor parte de sus actividades cotidianas son durante la noche, aunque si llueve acostumbra salir durante el día.
Luego citó que “es muy apreciado en gastronomía mediterránea; en especial en Francia, llamado petit gris, y en Cataluña, conocido como bover. Es la principal especie del cultivos de caracoles que se le denomina helicicultura, actividad productiva que se exporta a Francia, Italia y España”.
Caracol Degollado
El divulgador también hizo referencia al caracol Degollado o decolado (Rumina decollata), “una especie también originaria de la cuenca del Mediterráneo, que fue introducida en Buenos Aires a fines de los 80 y recientemente ha llegado a Necochea”.
“Los adultos miden 45 milímetros de largo. Son omnívoros, comen materia orgánica vegetal, heces de animales y también acostumbran a depredar a otros caracoles y babosas. Si se infecta con un gusano parásito y si luego fueran devorados por gatos, los parásitos pasan a los felinos, lo que puede provocarles bronconeumonías en una enfermedad llamada toxocariosis”, indicó, para agregar que “el ciclo se completa cuando los parásitos son eliminados con las heces e ingresan en un nuevo caracol. Su nombre común se debe a que a los adultos parece que se le ha cortado la punta de su caparazón”.
Clase de crustáceo
La tercera variante a la que hizo mención el investigador aficionado es el cirripedio o Diente de perro (Balanus glandula) “ que fue introducido de manera accidental en nuestra zona a principios de la década de 1970”.
Es un pequeño y extraño crustáceo de 20 milímetros que vive adherido a las rocas dentro de una formación calcárea de forma cónica en cuya punta tiene un orificio de bordes afilados. Dentro se dejan ver sus patas que usan para comer.
Originario de la costa oeste de América del Norte, desde las Aleutianas a Baja California, gusta de costas rocosas, marismas y sustratos artificiales. Actualmente se ha reportado en ambientes de fondos blandos. Coloniza muelles y cascos de barcos que deben ser mantenidos periódicamente.
En Perú, Chile y sur de Argentina existe un pariente mayor llamado picoroco (Austromegabalanus psittacus) y es un marisco muy preciado por su suculenta carne.
Araña tela de embudo
Finalmente Doumecq Milieu mencionó a la araña de tela de embudo (Segestrina florentina), un ejemplar de 20 milímetros de diámetro “muy común en nuestra ciudad, que gusta de paredones sin revocar donde hace telas como tubos y que tiene una ligera forma de embudo hecha con hilos no pegajosos que hacen de sensores de movimiento. Cuando un insecto pisa alguno de estos hilos la araña sale de inmediato a cazar a su presa y llevársela a su guarida”.
De origen mediterráneo, se ha introducido de forma accidental en Argentina. Su picadura resulta dolorosa que suele durar varias horas. En su veneno han sido hallados dos neurotoxinas y un insecticida aunque no resulta letal para las personas.
En el epílogo resaltó que “es mucho más oscura que otras arañas y sus quelíceros (piezas bucales con las que muerde) son de un color verde o azul metalizado muy llamativo”.