Cuatro policías a juicio por la muerte de un chico de 20 años
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El abogado de la familia de Michel Suárez solicitó agravar la calificación legal por el delito de “torturas seguida de muerte”
Michel Alberto Suarez (20) fue aprehendido por personal policial, acusado de romper 8junto a otros individuos) una vidriera de la Unidad Básica 10 del Partido Fe, en calle 550 entre 519 y 521, de Quequén.
El chico fue conducido a la Seccional Segunda y lo alojaron en un locutorio (así se llama al lugar donde ubican a los apresados hasta que la Justicia decide si queda detenido o no).
Esto ocurrió la noche del 5 de diciembre de 2014, pero luego alrededor de la 1 de la madrugada ya del día 6, los oficiales de la Comisaría Segunda fueron a pedirle unos datos personales al aprehendido y lo hallaron colgado del cuello.
Los efectivos retiraron de esa posición al joven y solicitaron una ambulancia, pero como la misma tardaría, entonces, trasladaron a Suárez en un móvil rumbo Hospital José Irurzun, donde se constató que había fallecido.
El chico fue esposado por los oficiales que estaban de servicio por temor a que se les escape, aunque en realidad, Suárez se estaba muriendo luego de colgarse con los cordones de las zapatillas que calzaba.
Policías imputados
Pasaron cinco años y ocho meses de los hechos, y todavía el juicio oral para investigar la responsabilidad de los cuatro policías acusados de “homicidio culposo y severidades”, no se concretó.
La fecha anunciada ahora es para el lunes 31 de agosto próximo, en la sala del Juzgado Correccional, que tendrá como jueza actuante a la doctora Mariana Giménez, quien remplazará al juez Ernesto Juliano, debido a que se excusó de participar en esta causa.
En un primer momento, se anunció el debate para febrero último, pero las defensas de los policías solicitaron postergación, ya que una de las oficiales acusadas iba a tener familia.
“Lo que pretenden los defensores de los efectivos es que la causa prescriba, por eso que los familiares de Michel buscamos que se agrave la calificación legal del caso”, sostuvo ayer un pariente de la víctima.
La fiscal que hizo la acusación en su momento, Mirta Ciancio, se jubiló hace un par de años y el expediente quedó en poder del fiscal Walter Pierrestegui, quien mantuvo las imputaciones de un principio.
Posible depresión
En su momento, fuentes policiales aseguraron que el joven sufría una fuerte depresión y tomó la drástica determinación de colgarse en el locutorio de la Comisaría de Quequén, tras ser aprehendido por los uniformados.
La Fiscalía elevó a juicio oral la causa hace un par de años y la misma ha tenido idas y vueltas en la Justicia, pero aún la familia de la víctima no ha conseguido respuestas de parte de quienes tienen la obligación de dar a conocer “la verdad de lo ocurrido”.
Están imputados el oficial de servicio, el de guardia y otros dos uniformados que cubrían la prevención en la calle y estaban en el patrullero que trasladó a Suárez a la Comisaría Segunda.
Represión policial
Es sabido que desde 1996, la CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial) y los familiares de víctimas de la represión policial, recopila la información disponible sobre personas muertas por las fuerzas de seguridad del Estado, desde 1983.
Casi todos los casos ocurridos en comisarías corresponden a detenciones arbitrarias (por averiguación de antecedentes, faltas o contravenciones).
A pesar de que buena parte de los casos registrados corresponden a la muerte ocurrida en ocasión de la aplicación de tormentos, sólo siete causas han tenido condena por el delito de tortura seguida de muerte en la Argentina desde 1983.
Presos aseguraron que a Suárez le pegaron
Los oficiales están acusados de golpear al joven en la dependencia oficial cuando estaba aprehendido a disposición de la Justicia. Esto fue corroborado por dos detenidos que estaban alojados en una celda situada frente al locutorio, donde se hallaba Michel Suárez esa noche del 5 y madrugada del 6 de diciembre de 2014.
El adolescente fue acusado de participar junto a otros dos individuos de la rotura de cristales de un local político del Partido Fe, en Quequén, y Suárez se movilizaba con muletas, luego de haber tenido problemas en una pierna.
Familiares del joven consideran que durante el accionar policial, sufrió heridas y golpes que presentaba el cuerpo al momento de ser velado en la sala de la Usina Popular Cooperativa.
Según consta en la causa, la víctima mostraba hematomas en el cráneo y durante la investigación, la Fiscalía recolectó testimonios de quienes estaban detenidos en los calabozos aquella noche del 5 de diciembre de 2014 y escucharon que “Noa” Suárez les pedía a los agentes que no lo golpeen. ///