Cuentas claras conservan el Estado municipal
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» Quien vive con más desahogo
no es el que tiene más, sino
el que administra bien lo
mucho o poco que tiene».
Angel Ganivet.
La economía es, entre otros conceptos, la ciencia que estudia el manejo de los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas bajo un sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país.
Bien se dice, metáfora perfectamente aplicada, que la economía de cualquier empresa grande o pequeña y de cualquier Estado nacional, provincial o en cada municipio es como la casa de uno, no se puede o mejor dicho no se debe gastar más de lo que ingresa.
Esa premisa conocida por el ama de casa de no cumplirse, conlleva con el pedido de préstamos que termina siendo el principio del fin de una economía sana. No confundir con el crédito cuya esencia es para la adquisición de bienes necesarios para el trabajo o la producción. Cuando “la platita” no alcanza la emisión de billetes es una potestad relativa del Estado nacional que manotea para que el dinero sea suficiente para atender los gastos excesivos de una economía desquiciada; lo que se conoce desde hace 73 años como inflación.
En algunos municipios mal administrados se genera el endeudamiento el que se presta para utilizar fondos que han sido afectados para un fin determinado y se apelan a éstos que caen en un pozo negro para la atención de gastos generales; un viejo truco de los secretarios del área de economía haciendo cosmética contable para que cierren los números al fin de cada ejercicio. Es una malversación de fondos, una distracción de dinero que puede ser circunstancial o definitiva. Se oculta así la realidad del estado económico-financiero de esas comunas. Ese dibujo económico se refiere al conjunto de bienes, tasas a cobrar y deudas a pagar que integran el patrimonio neto, el estado financiero hace referencia a lo que se dispone en caja, dinero de disposición inmediata.
El estado municipal de Necochea, luego de 47 años ha cerrado el año con superávit, donde los ingresos han sido mayores que los gastos. Esto no quiere decir que el municipio haya generado recientemente utilidades si se compara con una empresa privada, algo que no es así ni corresponde que fuera. Los municipios deben tener equilibrio financiero, eso sí, para atender los compromisos contraídos en tiempo y forma. Por ejemplo, si se hubieran arreglado todos los baches o se hubiese solucionado el problema de abastecimiento de agua potable con los ingresos actuales se habría producido, tal vez, un endeudamiento y no se podría hablar entonces de superávit.
La última vez que se dio esta particularidad administrativa, según datos oficiales, fue en la gestión de Edgardo H. Yelpo, en el año 1974. Han pasado 47 años, en ese momento había 600 empleados municipales, hoy son 2.300 sin hacer un análisis de valor si son muchos, en honor a la verdad la ciudad es otra y los requerimientos que ésta exige también son otros. Actualmente hay una demanda salarial, promedio, de 136 millones de pesos mensuales un equivalente 1.768.000.000 al año. Teniendo en cuenta el presupuesto aprobado para este año, de 3.240 millones, los sueldos de la plantilla municipal insumen el 54 %.
Es cierto que con las cuentas claras se pueden demostrar muchas cosas, son frías, realistas, no merecen demasiado análisis. Tampoco podemos dejar de reconocer los continuos procesos inflacionarios hacen más dificultoso un proyecto sostenible.
Mejorar la recaudación municipal, intimaciones y moratoria
Otro dato reciente es el aumento de los índices de cobrabilidad de las tasas urbanas que ha superado el 51 % en tanto que se eleva la tasa rural al 70 %, lo que determina un promedio del 55 %.
Esta muletilla de la baja recaudación por tasas urbanas se viene repitiendo desde el año 1983. Según información obtenida de fuentes confiables el bajo índice de cobranza histórico, no se debe adjudicar solo a los vecinos malos pagadores. Hay razones técnicas que vienen por años que no se han solucionado, una de ellas es que se toman en cuenta partidas de falsos titulares o inexistentes, otras que no se imprimen, baldíos de sucesiones vacantes o a nombre de empresas desaparecidas, lotes que solo son arena de antiguas subastas en balneario Los Angeles o Costa Bonita que generan una deuda que jamás se cobrará, tanto en la Villa Díaz Vélez como en Quequén. Las presentaciones ante la Justicia con pedidos de usucapión es una muestra palmaria de la cantidad de baldíos de dueños desconocidos. El abuso de estas presentaciones llevó oportunamente a los jueces actuantes a poner la sospecha sobre esta cuestión, medida que frenó la solicitud a estos falsos requerimientos. El argumento de la mala cobrabilidad, además ha servido, en algunos casos, para justificar situaciones incómodas financieramente que han llevado al atraso en sueldos, proveedores y compromisos en general.
Al inicio de la gestión de Rojas el cobro de las tasas urbanas no llegaba al 35 % , según el reciente informe, hay zonas en diferentes barrios donde la cobrabilidad alcanza niveles del 70 % y en otros desciende al 40 %, siendo destacable el buen nivel de cumplimiento por parte de los propietarios con mayor valuación fiscal. Siendo los inmuebles que se contabilizan como partidas contributivas son 47.789 en todo el distrito de Necochea.
Se viene llevando a cabo una campaña de intimación a deudores, algo que siempre exige la sociedad, que no sean los mismos los que habitualmente pagan las tasas, en esa especie de cazar en el zoo, la actitud del gobierno es apuntar a los que adeudan más de treinta mil pesos y las que están a punto de prescribir, en lo que va del año se han confeccionado 5.717 cédulas de intimación por una deuda total de 487 millones de pesos. Nos permitimos agregar que más allá de las intimaciones, no recordamos un remate por apremio por deuda de tasas, esto quedaría mal y es antipolítico y menos en un año de elecciones. Se puede llegar a interpretar solo como una cuestión “pour la galerie” porque no hay peor gestión de aquella que no se hace. Si se cobra bien y sino también.
Las habituales moratorias, en este caso la del año pasado arrojó mejores resultados que los previstos, se acordaron 6.669 planes de pago que permitieron consolidar deudas por capital e intereses por 160 millones, de los cuales el Estado municipal ya percibió 109 millones. En la del 2021 se acordaron 19.152 planes y ya fueron cancelados 16.846, reconociendo una deuda por 256 millones habiéndose cobrado 227 millones.
Abundan los números, que aparecen como positivos, aún en tiempos tan difíciles como los actuales con una pandemia por medio, lo que alienta buenas expectativas para los próximos tiempos. Nada se puede consolidar sin estabilidad, algo que parecería haberse logrado siendo de esperar que se siga con este rumbo ante los números dados a conocer por el Municipio.
Asignando prioridades, cuidando ese dinero de los contribuyentes que es el fruto del trabajo y respetando el esfuerzo que supone para muchos de los vecinos honrar su compromiso. Ese tácito respeto suele ser clave para solidificar cualquier gestión municipal. La economía es eso, consiste en saber gastar, entender el ahorro y cuidar, en este caso, el dinero ajeno. Es solo cumplir con la responsabilidad que el pueblo le da a su mandante.///