Cuerpo, mente y espíritu
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Cada vez son más los hombres que practican yoga, buscando un equilibrio interno. Además adquieren mayor elasticidad, tonicidad muscular y mejor respiración. Cada uno elige el estilo que mejor se adapta a sus gustos y necesidades

El yoga es una disciplina que nació en nuestro medio siendo las mujeres las primeras que comenzaron a practicarla. Sin embargo, con el paso de los años, los hombres se van animando cada vez, muestran interés y disfrutan de los beneficios del yoga. Los hombres, ahora se acercan de manera más natural, aunque siempre está aquel que tiene ciertos prejuicios y comienza las clases con algún temor o vergüenza. También es cierto que muchos tienen el mito de que se van a aburrir, pero entre el movimiento del cuerpo y la respiración, se genera la calma mental, y ahí son consientes de los beneficios que obtienen, cualquiera sea su estado físico, edad o actividad. Inmediatamente cambian de actitud y disfrutan a pleno de los encuentros. De hecho son muchos los hombres que practican hace varios años y son constantes.
Los beneficios que aporta el yoga son muchos y muy variados. Los hombres adquieren elasticidad y flexibilidad. Están más concientes de la respiración y se liberan del estrés, desaparecen las tensiones y la respuesta es efectiva para su cuerpo.
Hay hombres que practican desde los 40 años en adelante, hasta los 82 años, por ejemplo. Las prácticas se adaptan a cada uno, teniendo en cuenta los movimientos que pueden realizar y las condiciones físicas.
Hay prácticas más intensas, pero siempre se empieza de a poco, el yoga es paso a paso.
Luego está en cada uno cómo tome la disciplina, algunos se vuelven más conscientes de llevar paralelamente una alimentación más sana, se cuidan, para luego mantenerla en el tiempo y generar una mejor salud para una óptima vejez. En este sentido, para algunos es una filosofía de vida.
A continuación, diferentes historias de hombres que conocieron el yoga, eligieron esta disciplina para equilibrar su cuerpo, recuperar su alineación natural, bajar el estrés, calmar la ansiedad y al mismo tiempo identificaron sus propios desequilibrios, debilidades físicas y aprendieron a conocer su cuerpo.
Sin importar la actividad diaria, hay varones que aprendieron a equilibrar la fuerza corporal, a respirar, a relajarse, ganar flexibilidad e inclusive a meditar.
Es común estereotipar que los hombres se dediquen más a trabajos pesados y así se han ganado el título de “el sexo fuerte”, y físicamente lo son, ellos desarrollan más músculos que las mujeres por sus características genéticas, pero esta etiqueta social también insensibiliza a los hombres, por eso “”los hombres no lloran” ni muestran sus sentimientos públicamente, los hombres hacen frente a las presiones en la vida y se espera que sean la cabeza de la familia, por eso muchas veces ellos no se animan por el qué dirán en su circulo intimo.
De esta manera, algunos hombres se encuentran agotados emocionalmente y esto puede traerles consecuencias y practicar yoga es una gran liberación de estrés y además sirve como ejercicio.
Los hombres también tienen la oportunidad de conocer a otros hombres que comparten el mismo punto de vista.
Sin lugar a duda, practicar yoga ha demostrado mejoría en la salud de los hombres a largo plazo. El yoga puede ser una herramienta para luchar contra algunas enfermedades y dolores musculares. Si los hombres quieren ser más saludables, deberían considerar esta práctica.
Descubrimiento
Por intermedio de su pareja, Mariano Zoloa conoció el yoga y comenzó a practicar de a poco. Sin embargo, puntualizó que desde que tenía 13 años siempre hizo algún deporte, y las pesas siempre estuvieron presentes en la rutina para trabajar los músculos.
Mariano va dos veces por semana, una hora y media. “Empecé hace cuatro años, me sirvió por una cuestión de autoconocimiento, encontré limites físicos y lo mental y sentimental, no va separado. Entonces cuando lo descubrí, lo pude trabajar a partir de ese momento”, mencionó.
Zoloa fue diagnosticado de asma en 1979 y hasta hace poco le decían que no se curaba, y no se separaba de su medicación, pero desde que comenzó yoga, hizo movimientos toráxicos que desconocía y hace tres años que no lleva más consigo su inhalador.
“Mi cuerpo respira distinto y hay movimientos del torax que los descubrí con el yoga, para mi fue un antes y un después a nivel salud”, puntualizó.
Trabajando sobre una postura física, el cuerpo se prepara y Mariano se vio asombrado frente a algunas posiciones que logró hacer, creyendo que eran imposibles para el.
“Trabajas grupos musculares que antes nunca los trabajé y me encontré con ejercicios de movimiento abdominal que nunca lo registré. A partir de ahí, entendí que había un beneficio físico, de la fuerza, empecé a tomar conciencia, tener cierta exigencia física y de control”, comentó.
El yoga cambió a tal punto su vida, que se dio cuenta que tenía la necesidad de contar, de expresarse y empezó el profesorado de Lengua y Literatura.
“Ahora consumo más vegetales y me acerco a un lugar donde todos tenemos una práctica en común, una configuración determinada”, recalcó.
Estilo de vida
Isidro Lamarca practica yoga desde 1986, empezó a través de un amigo que le regaló un libro de Hermógenes, a través del cual se animó a empezar. A lo largo de tantos años recorrió muchos espacios, conoció profesores, tomo cursos con Indra Devi, en Buenos Aires, durante muchos años.
Hoy en día, va dos veces por semana y algún día practica en su casa.
“Creo que el yoga es una disciplina para todos, incluidos los niños. Es una herramienta para el deportista, para encontrar los equilibrios, y para encontrar el equilibrio de tu cabeza día a día. Cuando uno la incorpora creo que te acompaña toda la vida y luego es una necesidad”, recalcó Isidro.
Isidro trabaja con caballos y muchas veces, en el entrenamiento de un caballo deportivo, “uno le vuelca al caballo sus propias tensiones y nervios. Si uno puede abstraer eso, el caballo aprende mucho mejor”, dijo.
Isidro reconoció que antes era un hombre muy ansioso, muy exigido por las condiciones de trabajo y el yoga le ayudo mucho. “Recuperé la paz que uno tiene que tener día a día”, aseguró.
Asimismo, se describió como una persona activa que le gusta estar en actividad, hacer deportes, etc.
A pesar de practicar tantos años, Isidro dijo que no es fanático del yoga, “soy simplemente un practicante, en cambio, otros se vuelven más radicales y respetan cierta alimentación, que no está mal. El yoga despierta muchas cosas”.
En su caso puntual le gusta el Vital Yoga, ya que requiere de más exigencia física. A nivel local, Isidro indicó que “se nota que el yoga se ha propagado con los años”.
De alumno a profesor
Diego Labombarda, luego de un momento crítico personal, llegó al yoga hace 16 años. Desde ese entonces nunca dejó e inmediatamente empezó a sentirse bien. Desde hace ocho años es profesor, da clases y forma instructores.
“Cuando no conoces el yoga, estás lleno de prejuicios, te parece que es un tanto femenino y aburrido y es normal que ocurra, salvo ahora que hay más información al respecto”, dijo, añadiendo que no es nada aburrido, al contrario, es súper dinámico y hace muy bien.
“Rompe prejuicios, hay que abrir la cabeza y ponerse a practicar”, indicó Diego.
El estrés, el cansancio y los problemas no distinguen géneros, lo cual genera que muchos hombres se encuentren sobrepasados con su actividad y el yoga es una buena práctica para sentirse mejor.
El cambio se nota al poco tiempo, y se da no sólo a nivel interno sino que es notorio en el cuerpo. Diego mencionó que “lo importante es tener confianza, animarse y hacerlo a conciencia. Es maravilloso, hay que auto observarse y practicar”.
En su caso personal, Diego, recordó que luego de su momento critico personal, se empezó a sentir tranquilo, sereno, sin tomar medicamentos, bajaron las revoluciones mentales, los dolores de cuerpo, etc.
“En mi caso me derribó muchos prejuicios, es un tema evolutivo. Hay un equilibrio en el sistema hormonal, y en el sistema nervioso y el hecho de que cada vez son más los hombres que se animan, no me llama la atención, es un vuelco social que se está dando”, manifestó.
Diez estilos de yoga
Existen distintas variedades para practicar esta actividad, algunas más intensas y otras más reflexivas. A continuación, algunos de las estilos más nuevos y otros clásicos.
Tradicionales
Yoga Vital
La educación en la respiración y la relajación, junto al desarrollo de una mayor conciencia corporal y mejor concentración que ofrece el Yoga Vital, posibilitan una actitud más serena y segura en la persona.
Los ejercicios son sumamente beneficiosos, pues afectan profundamente al aparato respiratorio. Respirando por partes aprendemos a descubrir la real dimensión de nuestros pulmones. La respiración estimula los tejidos del pulmón, relaja los músculos del pecho y energiza todo el organismo.
Hatha
Es la forma más clásica de practicar los asanas y pranayamas (formas de respiración). El hatha combina la postura y la respiración para llegar a un estado de realización. Una clase de hatha consiste ejercicios de precalentamiento, el surya namaskar que es el saludo al sol, los 12 asanas, la respiración pranayama y la relajación final que se llama savasana. Este ejercicio ayuda a conocer mejor el cuerpo y desarrollar mayor sensibilidad interna.
Kundalini
Es una disciplina física, mental y espiritual que abarca posturas, ejercicios de respiración, repetición de mantras y meditación. Su práctica promueve equilibrar los puntos energéticos del cuerpo (chakras) para generar un estado de plenitud y conciencia. Hay kriyas, que son unos ejercicios, que se usan según el estado de ánimo.
Ayuda a mejorar el sistema digestivo, nervioso, cardiovascular, linfático, glandular, y en general todo el funcionamiento del cuerpo. Esto de debe a la reducción de toxinas y al balance hormonal producido por el yoga. Además, ayuda a flexibilizar el cuerpo y a fortalecer y delinear los músculos.
Iyengar
Se caracteriza por encarar el trabajo postural respetando los ejes corporales y observando la perfección de las posturas desde la alineación. Demanda una profunda concentración sobre abordaje y transito de la asana, sostenida por pranayamas y el desarrollo de la introspección de los órganos sensoriales. Esta profunda exigencia y disciplina en la observación, conlleva alta concentración y escucha.
Sirve para elongar, mejorar la postura de la columna y la respiración. Además, disminuye el estrés y baja la presión.
Swara Yoga
El swara es un tipo de yoga que se concentra en la respiración. Utiliza una serie de técnicas que permiten el ingreso de oxígeno y prana, que es la energía del universo, al organismo. El prana al ser absorbida a través de la respiración se transforma en energía vital. El primer principio es que la exhalación debe durar más tiempo que la inhalación, si es posible el doble. Luego, teniendo en cuenta esto, se utilizan nueve tipos de respiración: respiración baja (abdominal y lumbar), respiración media (intercostal y diafragmática), respiración alta (pectoral, dorsal y clavicular), respiración profunda (se cargan los pulmones de abajo hacia arriba), respiración total (e cargan los pulmones completamente). Tiene muchos beneficios físicos, como reducir el estrés y calmar la ansiedad.
Tibetanas
Las técnicas tibetanas son para concentrarse y meditar.
Kum Nye
Es una técnica budista tibetana, y trabaja mucho con el trabajo interior. Se alternan ejercicios de posturas con meditación y técnicas para equilibrar. A través de los ejercicios se trata de liberar la mente para aprender a sentir e interpretar la realidad externa. Se trabaja mucho sobre la conciencia y el nivel espiritual.
Se hacen ejercicios para inducir al pensamiento, guiar la visualización y tener una meditación profunda. Además, el trabajo interno ayuda a reducir el estrés, bajar la ansiedad, y equilibrar la energía interna.
Kaladanda
Este tipo de yoga consiste de la unión de técnicas del yoga Jivamukti y tibetanas. Utiliza métodos externos, que son los asana, el pranayama y el trabajo solidario e internos, que son vida ética, estudio filosófico y meditación. Estos métodos desarrollan la compasión y la sabiduría, las cuales aceleran el proceso de transformación total del ser, de un cuerpo y mente sufrientes a uno pleno y feliz.
De fuerza y movimiento
Ashtanga
Esta escuela del yoga intenta incorporar las ocho ramas tradicionales del yoga y pone énfasis en el vinyasa, un movimiento sincronizado con la respiración, mediante un método progresivo de series de posturas unidas por el trabajo respiratorio, pranayama. Esta práctica produce calor interno y abundante sudoración, y es una de las técnicas de yoga más intensas.
El calor purifica los músculos y los órganos, elimina toxinas y permite que el cuerpo se reconstituya. Este método requiere mucha elasticidad y fuerza muscular, y está recomendado para quienes deseen bajar de peso y aumentar su fuerza y elasticidad.
Yoga Booty Ballet
Esta técnica surgió en Los Ángeles, Estados Unidos, y es una forma nueva de concebir el yoga, el baile y el ejercicio físico. Es un ejercicio donde se trabaja el cuerpo y el espíritu, mezclando el yoga clásico con técnicas nuevas. Logra reunir prácticas y posturas de yoga, ejercicio cardiovascular, elementos del ballet, baile y meditación.
Acroyoga
El acroyoga es una fusión entre yoga, masaje tailandés y acrobacia. Es una práctica interpersonal en la que los alumnos salen de su propia concentración y comparten con los demás. No se puede hacer acroyoga en soledad. Es, por excelencia, una práctica que cultiva interconexión y comunidad.
En las clases, se habla de «kula», que en sánscrito significa «familia» o «grupo», y se puede traducir como «comunidad del corazón». Por eso, es posible decir que la diferencia más notoria entre acroyoga y cualquier otro estilo de yoga es que la mayor parte de la clase se trabaja con los demás participantes, en grupos de a dos, tres o más personas.
Calor
Bikram
Es un método ideado para trabajar todos los sistemas del cuerpo con técnicas de yoga y calor. Si bien es Hatha Yoga, lo novedoso es que se practica en un salón calefaccionado a 42 grados. Lo que más llama la atención es el calor, pero en realidad la novedad está dada por la serie de asanas. En cada clase el alumno realizará las posturas hasta donde su cuerpo le permita llegar. La temperatura es de 42 grados y la humedad varía entre el 40 y 50%.
Se practican 26 posturas con dos ejercicios de respiración, que se realizan dos veces cada uno. La serie tiene un propósito terapéutico. Esto desintoxica el cuerpo a un nivel microcelular a través de la sudoración, reduce de peso y cambia grasa por masa muscular.