Cuidar a los grupos de riesgo
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Es llamativo que hace más de un mes, estamos hablando del coronavirus-Covid 19 y de que el principal grupo de riesgo son los adultos mayores. Sin embargo, esta semana que pasó se conocieron varios casos de la enfermedad en geriátricos de Buenos Aires y, al consultar, sobre la situación en Necochea, nos enteramos que hasta ahora no se ha hecho ningún control al rubro.
Existen más de 30 establecimientos dedicados a la atención de los adultos mayores, entre geriátricos, residencias y hogares, pero solo cuatro o cinco tienen habilitación del Ministerio de Salud y de la Superintendencia de Salud de la Nación, mientras que unos 23 funcionan con habilitación municipal. El resto, no tienen ningún permiso para estar abiertos.
Los controles, a nivel local, hasta ahora son inexistentes, aunque esta semana comenzarían las inspecciones por parte de la Municipalidad. Según aseguran algunos dueños de geriátricos, no ha habido controles del municipio ni tampoco de la Provincia, mientras que el único que controla y envía constantemente protocolos sanitarios es PAMI, pero sólo cuatro geriátricos trabajan con la obra social.
En este caso, hay que hacer una mención especial del hogar Raimondi que recibe controles directos del gobierno porteño y cumplen desde el primer día un estricto protocolo.
Resulta paradójico que todo el tiempo se hable de los adultos mayores como grupos de riesgo y nadie se haya acordado hasta ahora de ver qué pasa en este este tipo de establecimientos. Tuvieron que aparecer varios casos en Buenos Aires, para que la Municipalidad empiece a trabajar en un decreto con las medidas de seguridad que se tienen que tomar en este ámbito.
Por supuesto que varias de las instituciones que funcionan en nuestra ciudad, son sumamente estrictas en el cuidado de las personas mayores.
Desde antes de la cuarentena, ya no permitían el ingreso de familiares o de personas de afuera de la institución, respetan el distanciamiento social, el personal utiliza barbijos y desinfectan constantemente los edificios. Sin embargo, lamentablemente no todos lo hacen y como los controles son escasos o nulos, no se sabe quiénes aplican las medidas de prevención y quiénes ni se enteraron lo que tienen que hacer.
Hay que decir también que la complejidad y diversidad del rubro, dificulta también los controles. Mientras hay geriátricos que tienen un gran plantel médico que está encima de cada cosa que sucede, hay otras residencias, que apenas tienen algún personal que hace tareas de cuidados. El problema también radica en que varios establecimientos funcionan en la total informalidad.
Es de esperar que el Estado municipal, provincial y nacional se ocupen del tema, informando a las instituciones sobre las medidas de seguridad y controlando para que se apliquen. Hemos visto que muchas veces se insiste en controlar el centro, las principales avenidas y se descuida los barrios o, como en este caso, se olvidan de lugares claves como los geriátricos o las residencias, espacios donde se alojan numerosas personas y además pertenecientes a un grupo de riesgo.