Cuidar el cuerpo para mejorar nuestra vida
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A los 50 años, muchas personas que nunca hicieron actividad física comienzan a preocuparse y por iniciativa propia o recomendación médica buscan alternativas para aspirar a un futuro más saludable
En las últimas décadas las expectativas de vida de las personas ha crecido significativamente. Según datos publicados en 2017, desde principios de este siglo el promedio de vida de los argentinos subió casi dos años.
Eso implica que ese promedio pasó de 75 a 76,6 años y en la actualidad es común ver a cada vez más personas aún mayores en la calle. Llegar a los 80 o los 90 ya no es algo imposible para gran parte de la población.
Sin embargo, en qué condiciones se llega a esa edad es otro tema. Por esta razón, al cumplir 50, muchos se dan cuenta de que aún les queda mucho por vivir y que deben comenzar a cuidarse si desean disfrutar de esa nueva etapa en la que ya no hay que preocuparse tanto de los hijos, aparecen los nietos y el trabajo empieza a pasar a un segundo plano.
Para muchos es tiempo de retomar la actividad física que hacía años se había abandonado por cuestiones de tiempo, para otros, que nunca hicieron nada, es tiempo de ponerse en movimiento ante la aparición de los primeros achaques.
Antes de “hacer algo”
“No hay edad para empezar”, enfatizó el profesor de Educación Física José Froio, quien lamentó que en nuestra ciudad, a pesar de lo que se cree, es muy poca la gente mayor de 50 años que realiza alguna actividad física.
Y opinó que entre quienes hacen alguna actividad, cualquiera sea su edad, “el error más común es apuntar más a lo estético que a la propia salud”.
Explicó que la principal motivación de estas personas parece ser la idea de “llegar bien al verano” y no la salud. “Después de los 50 lo primero que la persona tiene que entender es que moverse genera un beneficio sustentable que mejora la calidad de vida”, afirmó.
Explicó que si bien el paisaje de la ciudad da para realizar actividad física y es posible ver a gente caminando y corriendo en el parque, la playa y la ribera del río, muchas más personas son las que viven en el sedentarismo.
Por otra parte, explicó, existe un gran desconocimiento que pone en riesgo la salud de quienes se deciden a “hacer algo” para estar bien.
Así es común que algunas empiecen a hacer dietas y luego salgan a correr. “Es como si a un coche que estuvo mucho tiempo parado le sacáramos el combustible y después quisiéramos salir a 180 kilómetros por hora”, bromeó.
Muchos son los hábitos que se suman al sedentarismo y también impactan en el estado físico. La mala alimentación es una de ellas. Hay quien “come para llenarse y no para nutrirse”,
Por ello señaló que antes de empezar cualquier actividad hay que hacerse un chequeo médico. “No es una recomendación, es una necesidad lógica”, afirmó.
Recién luego de conocer los resultados de esos estudios, se puede hablar de hacer alguna actividad física. “Se debe conocer también el historial de la persona, porque no es lo mismo alguien que alguna vez hizo algún deporte que quien nunca hizo nada”, precisó.
Froio indicó que recién a partir de un estudio y conocer el historial de una persona, un profesional de la Educación Física puede comenzar a recomendar una actividad adecuada según las condiciones y necesidades de cada individuo.
“La persona viene con una idea. Quiere perder peso, correr diez cuadras… Entonces el profesional tiene que analizar cuánto pesa, cuánto hace que dejó de hacer actividad, si hizo alguna vez alguna actividad, qué tipo de trabajo realiza, por cuántas horas… Todo eso se tiene que tener en cuenta”, dijo Froio, que durante años ha trabajado como personal trainer.
“Si la persona ha sido sedentaria tiene que empezar con actividad aeróbica baja. Obviamente que una de las cosas que se pierde rápidamente a esa edad son los niveles de fuerza muscular y el tono muscular”, indicó.
En ese marco el profesional debe planificar alguna actividad que le resulte agradable a la persona y que además estimule los músculos. “De pronto ir a un gimnasio no está mal. Pero ir a un gimnasio a hacer lo que esa persona necesita, no el clásico de que hay que ir a levantar pesas para tener músculos”, agregó.
“En el gimnasio se supone que lo va a recibir una persona que sabe lo que tiene que hacer”, afirmó. “De ahí en más es simple, hay que planificar una actividad aeróbica, para mejorar su calidad cardiovascular y respiratoria, y que trabaje la masa muscular. Y es mejor que a la persona le guste lo que está haciendo, porque es importante que se sienta bien y que no le resulte desagradable u obligatorio”.
Es tarea del entrenador “alimentar todos los días el entusiasmo, las ganas, el querer” del pupilo.
Las ganas parece ser el único límite. “No hay edad para empezar”, aseguró Froio. E indicó que tampoco hay una limitación económica. “Los gimnasios tienen promociones, los costos son accesibles, además en la ciudad tenemos lugares con el entorno ideal para hacer actividad física. A una persona de 50, 60 años, ya el simple hecho de caminar una hora le está haciendo un bien”, afirmó Froio.
Bajo impacto
Por recomendación médica o simplemente para evitar arrancar con una actividad física brusca que pueda resultar perjudicial, muchas personas suelen comenzar con yoga o pilates, que son consideradas disciplinas de menor impacto.
“Pilates se puede hacer de por vida desde los 8 años”, señaló Graciela Alí. Indicó que uno de los motivos por la que muchas personas eligen esta disciplina y por la que los profesionales la recomiendan es porque los ejercicios prácticamente no tienen impacto en la columna vertebral.
“Tengo desde niños hasta personas de 90 años en mis clases. Incluso concurren en el mismo horario, porque es cada sesión es muy personalizada”, dijo Alí. Explicó que con esto también se busca que haya una mayor “integración y que los más jóvenes vean que a cierta edad se puede hacer lo mismo que hacen ellos”.
“Cuidamos mucho la columna y aunque uno esté moviendo una mano, puede estar haciendo abdominales, por las posturas que se utilizan. Es una actividad que se puede hacer hasta con la columna operada”, indicó Graciela, que ha tenido a varias personas en sus clases con esa condición, incluso con corset.
Los beneficios que se obtienen de la práctica de pilates en poco tiempo son “equilibrio, coordinación, elongación y corrección de la postura”, dijo Alí.
Por ello quienes más optan por este método son personas que tienen “problemas con las cervicales, la zona lumbar, rodillas o caderas, todo por una mala postura”.
Debido a ello los médicos también lo recomiendan cada vez más a los jóvenes que pasan mucho tiempo frente a la computadora.
En un principio difundido debido a que comenzaron a utilizarlo muchos famosos en Estados Unidos, la realidad es que el método fue creado por Joseph Pilates cuando se encontraba internado en un campo de detención en la Primera Guerra Mundial y apuntando especialmente a personas enfermas o con alguna afección física.
“En un principio estaba dirigido a hombres, aunque hoy hay un prejuicio de que pilates es para mujeres, cuando no es así”, dijo Alí.
Mens sana
En la actualidad la frase “mente sana en cuerpo sano” está directamente vinculada a la necesidad de realizar algún tipo de actividad física para mantener un equilibrio fisico-mental. Por ello “Mens sana in corpore sano” es un lema utilizado por muchas instituciones deportivas.
En nuestro país, por ejemplo, lo utilizan la Asociación Atlética Argentinos Juniors, el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, el club Racing Club de Avellaneda y el club Club Atlético Talleres de Córdoba (el lema está inscrito en la puerta de su estadio Francisco Cabasés del barrio Jardín desde 1930).
La frase proviene de una sátira de Juvenal y en la Roma era utilizada como una broma.
“Orandum est ut sit mens sana in corpore sano”, dice la frase original en latín. Su traducción sería “se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano”. En otras palabras, el sentido que se le da hoy a la frase es muy diferente al inicial.
Por eso tal vez en la actualidad el lema estaría mejor aplicado a una disciplina como el yoga, cuyos practicantes consideran al ser como una unidad de mente, cuerpo y espíritu.
“Hace algunos años la Organización Mundial de la Salud propuso al yoga como una de las terapias complementarias ideales”, comentó el instructor de yoga Sebastián García. Sin embargo, explicó, “el yoga tiene como objetivo que la persona se sienta en paz con sí misma y con el entorno, que se conecte con su ser”.
Hace más de 18 años que este necochense está vinculado a la práctica de esta disciplina. Incluso ha realizado varios viajes a la India y hoy ya no se lo conoce por su nombre de nacimiento sino por el espiritual: Sadeva Dharmanath.
“La práctica de yoga es ideal para todas las edades. Lo que sí depende de la edad y de la condición física, es qué se le va recomendar a cada persona. A alguien que nunca hizo nada y se acerca a los 50 años e le recomienda un tipo de yoga específico”, afirmó Sadeva.
Y precisó que, en su opinión, el natha yoga vinyasa, es el tipo de yoga ideal para este tipo de personas.
“Es natural que después de los 50 años algunas personas sufran una crisis existencial”, dijo Sadeva. Después de esa edad, afirmó, muchos se empiezan a “plantear que la vida no es solamente para estudiar, trabajar, criar a los hijos y asegurarse de que los hijos hagan después lo mismo con sus nietos. Se empiezan a dar cuenta de que vivimos para algo más”.
“Ahí es donde el yoga toma más importancia, pero es el yoga como camino espiritual”, afirmó Sadeva.
En tanto, Sonia García, otra instructora que trabaja desde hace años en nuestra ciudad, señaló que “el yoga es beneficioso para todas las edades, pero la gente que comienza a partir de 50 empieza a notar luego de unas clases más movilidad en las articulaciones, a conseguir estiramiento y a generar espacios en su cuerpo desde la columna vertebral”.
Ello impacta inmediatamente en el bienestar físico de las personas, le da calma, equilibrio y una nueva perspectiva.///
Movimiento contra el envejecimiento
La edad y la disminución de la actividad física causa atrofia de los músculos y una menor solidez de la estructura ósea.
Además, la actividad física estimula la secreción de ciertas hormonas, como la GH, IGF-I, DHEA o la testosterona, cuya producción disminuye con el paso del tiempo.
Además, el envejecimiento propicia una inflamación crónica que evoluciona sin que nos demos cuenta. La práctica de una actividad física podría favorecer una disminución de esta inflamación.
Por otra parte, mantenerse en movimiento tiene una incidencia positiva sobre el psiquismo y la salud mental a lo largo de la vida. Por ello tiene una influencia positiva sobre la prevención de las demencias, la ansiedad y la depresión.
En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, la actividad física es tan importante como los medicamentos. En este sentido, varios estudios demostraron que el ejercicio tenía varios efectos positivos similares a los tratamientos medicamentosos.
Prevención de las caídas
Un equipo de Inserm publicó en The British Medical Journal los resultados de un programa de ejercicios físicos basados en el equilibrio y el fortalecimiento muscular sobre la prevención de las caídas seguidas de fracturas u otros traumatismos.
Este estudio reveló que los riesgos de caídas seguidas de lesiones más o menos severas disminuyó en aproximadamente un 20 % en las mujeres que realizaban ejercicios de equilibrio de 50 minutos una vez a la semana durante dos años y seguían consejos que permitían efectuar ejercicios en su domicilio.