Cuidar el planeta nos involucra a todos
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Cada vez son más los ciudadanos que piden cambios para paliar la problemática ambiental y se involucran concientizando, difundiendo o reciclando, a la espera de una acción del Estado
Adrian Stolarczuk
Redacción
Como cada 5 de junio, se celebró ayer el Día Mundial del Medio Ambiente, creado por la Organización de las Naciones Unidas allá por 1974 como una manera de comenzar a visibilizar la problemática y persuadir acciones ecológicas, principalmente desde el ámbito político.
La necesidad de un cambio en nuestro modo de relacionarnos con el planeta es evidente. Y cada vez es más urgente. Basura, polución, agotamiento de recursos y la depredación de bosques nativos y animales son algunas de las señales de alarma que muchos, por intereses económicos, no quieren oír. Otros, por el contrario, se involucran concientizando, difundiendo o reciclando, a la espera de una acción del Estado.
En nuestra ciudad son varias las agrupaciones que reúnen a ciudadanos con conciencia ecológica y que a través de pequeñas/grandes acciones piensan en un futuro mejor. Un activismo que en vez de agredir se propone hacer y ganar con el ejemplo.
Greta irrumpe
Los hay jóvenes o no tanto, ciudadanos comunes que apuestan por un cambio y lo hacen dando el primer paso, cambiando ellos mismos. Tratando de que no sea demasiado tarde. Un ejemplo “viral” de eso fue Greta Thunberg, una activista sueca de apenas 18 años que en 2018 trascendió al mundo cuando decidió no asistir a la escuela y protestó en demanda que el gobierno sueco redujera las emisiones de carbono. Con ella nació el movimiento “Viernes por el Futuro” que se replicó en 270 ciudades. Un buen ejemplo de que lo que hacemos, por mínimo que sea, puede tener impacto. Desde Suecia, al otro lado del mundo, en nuestro país, aquí en Necochea, Juliana Orihuela se sintió afectada por las acciones de la pequeña Greta y decidió involucrarse, informándose, minimizando sus desechos, reciclando, transmitiendo el mensaje. “Es gratificante hacer el cambio personal porque cada cambio genera un cambio en el entorno. Cuantos menos residuos envíes al basural, menos vas a contaminar las napas. Eso me da satisfacción. Quizás vivís en un departamento y no sabés qué hacer con tu bolsa chorreante. Lo ideal sería una cooperadora de tratamiento de residuos orgánicos por ejemplo. Todo está por hacerse. Deberíamos ser capaces como sociedad de producir esos cambios nosotros mismos, si las autoridades no están en condiciones. Cada vez más personas están preocupadas por el ambiente, más gente se involucra y sabe que el ambiente es mucho más que la contaminación, también es defender y cuidar los espacios naturales”.
Emergencia covid
Dando un ejemplo claro sobre la urgente necesidad de un cambio, Orihuela expresó que “estamos comparando la emergencia climática con la del covid-19. El covid nos obligó a todos a hacer cosas, modificar hábitos de nuestra vida que eran impensados, dejar de vernos, de abrazarnos, encerrarnos. Para cuidar el planeta, que es el único que tenemos, se requieren cambios así de grandes, pero ningún gobierno los está haciendo. Van pasando los años y la emergencia ambiental se normaliza”.
Hacer
Ante un Estado pasivo o atrasado, como en tantas cuestiones, la acción personal toma relieve. Como las campañas de limpieza del parque y la playa que generan a menudo organizaciones locales como Movimiento Playa o Surfrider Necochea. Pueden colocarse cada vez más contendores para depositar residuos, pero a la vez más envases plásticos se encuentran tirados por cualquier lugar. Puede haber colilleros para arrojar los restos de cigarrillos, pero cuando se hacen limpiezas en la playa, se juntaron kilos y kilos, dando cuenta de que, pese al intento de muchos de generar conciencia, otros tantos, hacen oídos sordos.
Con ese ímpetu de hacer, nació Necológica, organización creada en 2019 por Ingrid Christensen Balsategui buscando difundir, concientizar y educar a la comunidad sobre cuestiones ambientales. Con la incorporación del diseñador industrial Ezequiel Rolla, a la propuesta de Necológica se le sumó la fabricación de productos sostenibles. Así comenzaron a comercializar módulos separadores de residuos y composteras para procesar residuos orgánicos y transformarlos en compost, en tierra fértil. El siguiente paso fue hacer productos a partir del reciclado plástico. “Hace seis meses alquilamos un taller, donde estamos funcionando, y lo empezamos a acondicionar para hacer productos reciclados, como repisas, bancos, pies de macetas, accesorios de escritorio, bases para celulares o portavasos o percheros”, destacó Ingrid.
Reciclar
El proceso se nutre del material que produce la planta de la Asociación Civil Todo para Ellos, el pilar ecológico en nuestra comunidad, reciclando papel, cartón, latas de aluminio, recipientes de tetra y plásticos. “Además de reducir la cantidad de residuos que terminan en el basurero, hemos generado un circuito local. Nosotros compramos el plástico separado y picado a Todo para Ellos y a partir de un proceso de presión y temperatura hacemos placas de plástico para hacer los productos. La gente termina viendo en qué se convirtió una botella de lavandina que acercó a un canasto y termina viendo un producto hermoso, resistente y duradero. Hacemos un fuerte trabajo de concientización y comunicación para que la gente valore estos productos y vea las ventajas que tienen en comparación con otros materiales. Por ejemplo un bajo mesada de fibrofácil o de melamina, que con agua se rompe, se daña y lo tenés que cambiar, con el plástico eso no pasa. Al plástico no necesitás pintarlo, no se pudre, tiene esa ventaja en comparación por ejemplo con la madera o el metal que se oxida”. Actualmente buscan poder fabricar planchas de plástico más grandes y ampliar la gama de productos.
Para Ingrid, licenciada en administración y gestión ambiental, ver este proyecto concretarse es verse realizada en aquello que soñó hace años: “Siempre estuve comprometida y me afectaban las cuestiones ambientales. De chica obligaba a mis amigas a juntar basura en la playa, así que desde el Colegio tengo conciencia con esto”, recordó con una sonrisa. Sobre los demás emprendimientos de Necológica, apuntó que “Estamos asesorando a empresas en la gestión de recursos y residuos, como también a instituciones educativas. Apuntamos a la responsabilidad empresarial e institucional y que en la administración pública también se empiece a aplicar. Tenemos previsto una recorrida en municipios cercanos a Necochea, como por ejemplo Tandil, para asesorarnos sobre el circuito de reciclado que ellos tienen armado y cómo poder aplicarlo acá”, expresó. También forman parte del proyecto de Necológica la diseñadora gráfica Nirvana Mailland y Franco Desinder, estudiante de la licenciatura en gestión ambiental.
Los jóvenes
Muchas de estas acciones ciudadanas surgen desde la juventud, más conciente e informada sobre el daño que le hacemos al planeta. Juliana Orihuela expresó al respecto que “siento que los jóvenes se dieron cuenta que las decisiones hay que tomarlas hoy. No hay tiempo para que ellos crezcan y lleguen al poder. Por ejemplo los jóvenes consiguieron que el Congreso vote leyes para que haya educación sobre la problemática en todas las escuelas o la Ley Yolanda que establece que todos los empleados y empleadas de la función pública deben recibir una capacitación obligatoria en materia ambiental. Los pibes se dieron cuenta que para garantizarles a nuestros chicos en un futuro una vida como la nuestra, con la posibilidad de respirar aire puro o meternos al mar, hay que cambiar hoy”.
También en la ciudad se busca promover la soberanía alimentaria y la agroecología, con acciones como las que realiza año a año Ciudad Frutal, plantando frutales por la calle, creando una huerta orgánica del Hospital Municipal, la biblioteca de semillas en el Centro Cultural Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, o bien distribuyendo semillas y plantines a la población para desarrollar una huerta propia en el patio de su casa.
El Estado
Si bien son loables todas las iniciativas vecinales, hay cuestiones de las que debe hacerse cargo el Estado para que perduren en el tiempo y abarquen a toda la población. No se puede depender de la buena voluntad de los vecinos para limpiar la playa o para empezar a separar la basura sino que es el municipio el que debe asumir su responsabilidad. Por ejemplo se repite el reclamo sobre la necesidad de contar con una planta de tratamiento de basura como tienen otras ciudades de la región para empezar a dividir los residuos y darles la disposición final que corresponde a cada uno de los materiales. Y en esto también, tiene que estar la decisión del Estado de hacerlo y de educar a la población para que entre todos, construyamos una ciudad más limpia, saludable y con mejor calidad de vida.
“Nuestros políticos están con otras prioridades y es entendible”, reflexionó Orihuela pero advirtió que aquellos que buscan un cambio no bajarán los brazos: “Nosotros seguiremos concientizando y el hecho de que se hable del medio ambiente, hace que se ponga en agenda. Ya desde hace años se habla del basural, el caño de desechos que va al mar o al río. La lucha ambientalista las ha puesto en evidencia y lo ha instalado en la opinión pública y seguirán siendo tema. Somos una ciudad de 100.000 habitantes, somos poquitos, podemos darnos el lujo de soñar en poder alcanzar un cambio a nivel ciudadano”.
Problemas medioambientales más graves
Deforestación. Consecuencia de la agricultura no sostenible y la explotación de la madera. En todo el 2020 fueron devastados cerca de 8.500 kilómetros cuadrados en la Amazonía brasileña, una marca que solo estuvo por debajo del récord histórico de 2019
Sequía y la escasez de agua. En América Latina la disponibilidad de agua por habitante ha disminuido en un 22% en los últimos 20 años, y millones de agricultores se enfrentan a sequías que amenazan sus cultivos
Consumo abusivo. En 2019 se alcanzó el record de basura electrónica -restos de computadoras, celulares, televisores- de 53.6 millones de toneladas a nivel global
Contaminación del aire. En abril pasado se midió en Hawai un récord de 421,21 ppm (partes por millón) de dióxido de carbono (CO2). La concentración de CO2 es casi un 50% más alta que cuando la humanidad comenzó a quemar combustibles fósiles a gran escala, en la Revolución Industrial.
Cambio climático. Desde finales del siglo XIX, la temperatura media de la Tierra ha aumentado 1,2 grados centígrados. Según datos de la NASA, en 1880 la temperatura media del planeta era de -0,16°C y en 2016 y 2020, por primera vez, se superó a más de 1°C
Extinción de especies. La población del mundo de peces, aves, anfibios, mamíferos y reptiles disminuyó en un 58% entre 1970 y 2012.