Culminaron los trabajos de restauración del mural Reflejos
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La labor estuvo a cargo de un equipo de artistas locales
Recientemente, culminó la tercera restauración del Mural Reflejos, ubicado en la Escollera Sur, y los trabajos que se realizaronn en el marco del programa Puerto Ciudad, del Consorcio de Gestión Puerto Quequén.
El equipo estuvo integrado por Hernán Ricaldoni, Sebastián Serqueira y Carlos Segovia, artistas que participaron de la creación de la obra y en las posteriores restauraciones realizadas en los años 2012 y 2016.
Estuvieron acompañados en la labor por Eliana Jaureguibehere; Lis Osma y Rosario Polimeni. Además, de Marilyn Maidana y Leandro Sommers.
La puesta en valor de este paseo es un desafío contra las inclemencias del tiempo y el uso que le da la gente, sin embargo lograron terminarla antes del tiempo previsto y se estima que la inauguración oficial se realice cerca del feriado de Carnaval.
Cabe mencionar que en la restauración anterior, que también dirigió Ricaldoni, se propuso con la pintura sobrante pintar algunos Core Loc para lo que se invitó al artista de buenos Aires, Damián Arte.
En ese lugar, ubicado al final de la escollera y a 1000 metros mar adentro se creó la Galeria mar Abierto donde también hay un mural de menores dimensiones en el fondo.
Actualmente, trabajan en ese espacio Marilyn Maidana y Sebastián Serqueira, mientras que intervienen los Core Loc, Lis Osma y Rosario Polimeni, “la idea es que haya una impronta personal de todos los que formamos parte de este grupo”, indicaron.
Vale destacar que en 2012 el mural Reflejos, diseñado por Jaqueline Abraham, fue declarado patrimonio cultura de la Nación y la restauración implica un trabajo técnico donde se debe respetar una cartilla de colores determinado.
Los artistas intervinientes trabajaron durante el mes de febrero y una parte de marzo, alrededor de ocho horas diarias y aunque el plazo era de entre 35 y 40 días, lo finalizaron en 32.
Con una extensión de casi 200 de largo, por cinco y medio de alto, fue el mural más largo de la Argentina en una época. “El formato que tiene, una línea vertical, otra horizontal y otra vertical complejiza el mantenimiento y el trabajo, porque las personas lo usan para transitarlo”, indicaron.
Está realizado sobre una base de hormigón armado y a pesar que se utiliza una pintura apropiada y una capa de barniz, tiene poca permeabilidad al cambio climático.
“El mantenimiento es un desafío constante y es una decisión respetable que el Consorcio Puerto Quequén se ocupe”, afirmaron los artistas.
Una vez culminada la restauración se tiene previsto señalizar el lugar solicitando particular respeto a la gente que lo visita así como también se indicarán detalles de la obra.