Cumbre del macrismo
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Tras rumores de tensión, el Presidente fue a La Plata. Pidió “disculpas” si no dio todo el apoyo necesario a la Provincia.
El presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal compartieron ayer de forma sorpresiva en La Plata una reunión del gabinete bonaerense, que estuvo diseñada para enviar un mensaje de sintonía política tras rumores de ruidos en la relación y de visiones diversas sobre la estrategia electoral, que de este modo buscaron dejar de lado. Si de señales se trata, dos fueron las más evidentes: fue Macri quien -sin previo aviso formal llegó hasta La Plata y no al revés.
Y al Presidente pertenece un concepto, vertido ante la mandataria, su equipo y legisladores del oficialismo a través del cual pidió “disculpas” porque entendió que “en algún momento” la provincia pudo no haber recibido de Nación todo el respaldo que necesitó.
En el gabinete de Vidal lo interpretaron como una suerte de autocrítica presidencial luego de los tironeos de fines de 2018 en torno a nivel de ajuste que debió asumir la Provincia sobre todo –aunque no únicamente- en materia de subsidios.
Altas fuentes bonaerenses dijeron a DIB que esperan que sea un anticipo de que está próxima la indexación del Fondo del Conurbano, la medida para minimizar el impacto del ajuste que había sido prometida por Macri pero aún no fue efectivizada.
De todos modos, el Presidente reafirmó a la “tropa” bonaerense de Cambiemos que aunque sea un tiempo de campaña el objetivo central es bajar el déficit fiscal para que de ese modo se encauce la inflación. “Tenemos que entender las limitaciones de lo que tenemos” en materia de recursos para “iniciar el camino del equilibrio fiscal que significa establecer la base para desterrar los procesos inflacionarios”, señaló.
Se trató de una especie de balance por parte del Presidente: por un lado, reconocimiento de que Vidal necesita más apoyo (incluso financiero), sobre todo en medio de un año electoral al que se asoma con menos recursos debido en buena medida al “sacrificio” que le pidió Nación. Pero, al mismo tiempo, una advertencia de que la situación fiscal impone límites que sería contraproducente quebrar.