Daniel Barenboim en concierto de piano en el Teatro Colón
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Se proyecta este jueves a las 18 en el ciclo Encuentros Musicales, que coordina Ana Gabino
Este jueves, a las 18, se reanuda el Ciclo de Encuentros Musicales en el Auditórium del Centro Cultural conducido por la profesora Ana Gabino, después de la pausa impuesta por el receso invernal. En esta oportunidad se proyectará el concierto de piano que Daniel Barenboim ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires el 19 de agosto de 2000.
El evento se realizó para celebrar los cincuenta años de la primera actuación pública en su ciudad natal. La enorme conmoción que provoca en el ambiente musical la presencia de Barenboim cada vez que visita el país, como ha ocurrido en especial en estos últimos años, ha creado un ambiente propicio para la elección de este programa.
Durante todo el mes de julio el nombre del famoso y genial músico fue habitual en los medios. A pesar de su extenuante actividad artística concedió entrevistas en la radio, los diarios y la televisión. Por supuesto, él no necesitaba prensa para convocar a sus conciertos. Pero el especial cariño a su ciudad le hizo brindarse generosamente a sus interlocutores y hablar en profundidad no solamente acerca de la música, sino también sobre la carencia de la educación musical en las escuelas, entre otros temas relacionados con la cultura.
Vocación
Puede destacarse la vocación de humanista que lo preocupa por la globalización, los refugiados y, en particular, el conflicto entre Israel y Palestina. No solamente pregona la paz en esa castigada región. Creó una magnífica orquesta destinada a reunir a jóvenes de países en conflicto para que la integración por la música superara los enfrentamientos ideológicos.
La Orquesta West-Eastern Divan nació en el año 1999 de la mano de Barenboim y del intelectual palestino Edward Said. Todo comenzó como un taller en el que jóvenes músicos procedentes de Israel y de países árabes de Cercano Oriente pudieran desarrollar su formación musical en un entorno de convivencia y enriquecimiento intercultural. Hoy, el West-Eastern Divan supone todo un referente internacional en la defensa de valores como la paz y la tolerancia a través del lenguaje universal de la música. Las primeras ediciones del West-Eastern Divan transcurrieron en Weimar (1999) y Chicago (2000 y 2001) hasta que, en 2002, la sede de la Orquesta se estableció en Sevilla, gracias al apoyo de la Junta de Andalucía. Desde entonces músicos españoles y andaluces forman parte del proyecto, que ya ha ofrecido conciertos varias de las principales del mundo.
Festival
Desde 2012 y hasta 2017, la orquesta del Diván vino cada año a Buenos Aires para ofrecer el Festival Barenboim de Música y Reflexión. Se ofrecieron conciertos sinfónicos y de cámara en en el Teatro Colón además de conferencias. La eximia pianista argentina Martha Argerich compartió varios de los espectaculares conciertos y fue un poderoso atractivo para convocar a miles de interesados en disfrutare esa apoteosis musical. También se realizaron recitales al aire libre que reunieron a muchedumbres tan fervorizadas como las que asisten a los festivales de rock.
Este invierno el Festival Barenboim contó con la actuación del famoso y querido director con la Orquesta de la Staatsoper Unter Den Linden de Berlin. En el Teatro Colón de Buenos Aires se realizaron cuatro inolvidables representaciones de la ópera Tristan und Isolde, de Richard Wagner. Versiones sublimes e históricas, casi religiosas. También ofrecieron cinco conciertos sinfónicos en el CCK, con obras de Brahms (las cuatro sinfonías), Debussy y Stravinsky. Finalmente, dieron un concierto gratuito y al aire libre en la Plaza Vaticano, que convocó a 10.000 personas a pesar del intenso frío. Es de destacar que tanto la ópera desde el Colón como los conciertos en el CCK y en la plaza, fueron transmitidos por el canal de la televisión pública y por Internet.
Luego de vivir estas inolvidables experiencias, resulta adecuado revivir el recital que ofreció en el Teatro Colón para festejar los 50 años de su primer concierto, en agosto de 2000. Superó con creces la expectativa generada en torno de su regreso. Cincuenta años después de su primer concierto público, el pianista argentino Daniel Barenboim, considerado actualmente uno de los más lúcidos intérpretes del mundo, se sentó frente a las blancas y negras e hizo lo que sabe: un milagro que conmovió y conquistó. El Teatro Colón se vistió como pocas veces para él. Barenboim devolvió tanto fervor con cien minutos de una maravillosa demostración de técnica y virtuosismo, en el primero de los dos conciertos en el Colón con los que celebró medio siglo de comunión con la música.