Daniel Galván y sus experiencias
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Fue subcampeón en la Monomarca del Sudeste
Participó de una época donde sobresalía el interés de buscar velocidad y con pocos recursos. Viajar sobre su moto para correr y retornar a su Lobería natal.
Tener a sus amigos de siempre para lograr objetivos y ajustarse a lo que podía tener en cada competencia. Revivió momentos memorables en el circuito Carlos Centeno, a la vera del Río Quequén y en una zona donde hoy se emplaza el Puente Dardo Rocha.
También su presencia en los torneos de la Monomarca del Sudeste, donde alcanzó el subcampeonato en 1994, en la consagración de Javier Artia. Daniel “Pitoto” Galván se ganó un lugar dentro del ambiente de la competición y palpita todo lo que acontece desde hace más de una década, tiempo que lo alejó un poco del vertiginoso ritmo que imponen los torneos.
“Tuve grandes mecánicos en el motociclismo. Gustavo Gramigna, Marcos Echaniz y todos sus conocimientos fueron fundamentales para lograr ingresar entre los destacados de cada competencia. Debuté y fue cuarto, era como haber ganado y te digo más, tuve que volver a Lobería con la misma moto que corrí”, lo dijo entre risas y con un recuerdo imborrable para él.
“Corrí con Vicentina, Parilla y llegamos a comprarle la moto al “Pelado” Travaglia, en San Cayetano para sumarnos a la 125 cc. y correr en Tres Arroyos, Coronel Dorrego, Tandil y Laprida”, agregó.
Más adelante se sumó a la Monomarca del Sudeste y en 1994 peleó el título mano a mano con Javier Artia, resultando subcampeón al amparo de la motorización de José Méndez.
“Pudimos comprar el auto de Teté Blanco, en Mar del Plata y todos saben lo duro que fue ese torneo. Ricardo Moreno (afamado constructor loberense) les dio sugerencias para mejorar el funcionamiento y recordó una carrera donde perdió gran parte de la lucha por el título. “Ganamos en La Calera, de Necochea y al momento del pesaje nos faltó un kilo y no hubo marcha atrás de parte de Ricardo Tarquinus, quien le hizo mucho mal al automovilismo y en ese torneo nos privó de un momento muy lindo en lo personal.
El vuelco de Guillermo Cabeza y el recorte de un 50% en los puntos complicaron aún mucho más la definición. También, en la carrera anterior en Juan N. Fernández nos habían sacado porque el motor no dio la relación de compresión y eso no nos permitió sumar lo conveniente y otra sería la historia a contar hoy”, consideró.
Tuvo como acompañante de Maximiliano Toraño, Fioramonti, Cocho Méndez, Carlos Merino, Cabezón Cervera en toda su campaña en el Sudeste.
En medio de todo su análisis recordó que tuvo presencia en varias competencias de su hijo Leandro, en Minicross de APSE y algunas en Monomarca.
“Nos alejamos de Minicross por razones extradeportivas y al no sentirnos amparados por el ex presidente de APSE, luego de una serie de cosas inoportunas en la técnica.
“Fue una lástima porque Leandro tiene las condiciones para ser un protagonista central en cada competencia”, puntualizó.
A modo de análisis y ante el movimiento para el retorno de acompañantes, dijo:
“Estoy en un todo de acuerdo para que vuelvan los acompañantes a los zonales. Eso me ayudó y mucho en lo personal y creo que mayoritariamente tendría otra respuesta a los espectáculos de automovilismo. Cuando se bajaron se notó la merma y hoy padecemos de todo eso”, finalizó.