De actitudes y sanciones
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El Ejecutivo municipal anunció en las últimas horas que iniciará una acción legal, contra dos personas que días atrás declararon venir de Azul, cuando en realidad provenían de Olavarría, donde hay circulación comunitaria de Covid-19, y que terminaron contagiando a un residente.
La medida es una lógica respuesta a alguien que transgredió y, que de no ser por la rápida y certera acción del área de Salud, que halló rápidamente el nexo epidemiológico, se evitó un nuevo brote de casos en Necochea.
Sin embargo, más allá de que se plantee una denuncia en el ámbito de la Justicia, queda la sensación de que nada pasará, y que una vez no habrá sanciones para quienes transgredieron, ocultaron información y pusieron en riesgo a otras personas.
Esta vez la comuna pasó de los dichos al hecho. Si sobre estos ejemplos surge el pensamiento de que nada pasará, mucho menos acontecerá con las más de 2.000 sanciones que por transgresiones a lo dictaminado por la extensa cuarentena, fueran concretadas en las calles y remitidas a la Justicia Federal. Y no es exagerado pensar que pronto no serán más que un mero archivo.
A lo largo de estos cuatro meses de libertad recortada, padecimientos económicos y anímicos, entre otras connotaciones negativas, se han multiplicado las acciones transgresoras, reñidas totalmente con lo que se debe y puede hacer, ante una situación de características desconocidas.
Muchas de estas actitudes han quedado expuestas en los accesos, por los innumerables artilugios de quienes intentan pasar como sea y tratando de eludir que se los derive a un aislamiento preventivo. Y en parte ayudados por la laxitud que obviamente surge en aquellos que deben hacer los controles en los retenes, que como es sabido se llevan adelante durante las 24 horas.
Se han conocido “estrategias” de todo tipo. Desde ingresar por los campos rompiendo alambradas; sortear taludes de tierra; pasar escondidos en el baúl de los vehículos o presentar turnos médicos a los que luego no asisten y otras tantas variantes ingeniosas de excusas. Todas detectadas, pero seguramente habrá otras tantas que tuvieron éxito en sus propósitos.
En tamaño arsenal de “avivadas”, que se oculten datos cuando se firma una declaración jurada en los ingresos parece una simple travesura o hasta algo normal para aquellos a los que les interesa poco o nada vivir bajo las buenas normas sociales.
Entre los clichés de estos tiempos de pandemia, varios de ellos gestados por el Estado y que terminan dándose de bruces contra la realidad, mucho se ha dicho que “de la pandemia saldremos mejor como sociedad”. Algo que lamentablemente no ocurrirá a la vista de estas actitudes transgresoras. Propias de un sector ajeno al cumplimiento de las reglas y el respeto.