De cantar entre ladrillos a conquistar las redes: la historia de Lauti, el albañil cumbiero
Lautaro Monzón, el albañil cumbiero, se hizo viral cantando en una obra, perdió su empleo tras ir a Luzu TV y busca vivir de la música
:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/lauti_el_albanil_cumbiero.webp)
Lautaro Monzón tiene 24 años, es de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y hasta hace pocos días su rutina transcurría entre mezcladoras, herramientas y jornadas de trabajo en la construcción. Pero había algo que lo acompañaba incluso en medio de la obra: las ganas de cantar. Un sueño que mantenía lejos de los grandes escenarios y que, gracias a un video espontáneo, comenzó a acercarse de una manera que difícilmente hubiera imaginado.
Hoy es conocido como “Lauti, el albañil cumbiero”. Su voz empezó a circular por las redes sociales, llegó hasta Luzu TV y lo llevó a presentarse en espacios dedicados a la música en vivo. Sin embargo, el salto a la popularidad también tuvo un costado difícil: después de su primera visita al programa de Nico Occhiato, se quedó sin trabajo.
La historia reúne talento, esfuerzo, una oportunidad inesperada y el desafío de convertir unos minutos de viralidad en un futuro ligado a la música.
Una canción en medio de la obra
Todo comenzó durante un descanso en una obra de construcción de Concepción del Uruguay, donde Lautaro trabajaba junto a Facundo Molina. Los dos compartían la pasión por la música y acostumbraban cantar entre compañeros.
En uno de esos momentos, mientras sonaban canciones de cumbia, se pusieron a cantar e imitar a Ema Noir, el vocalista de Ke Personajes, la banda oriunda de esa misma ciudad entrerriana. Un compañero, identificado como Coco, registró la escena y compartió el video en las redes sociales.
Lo que parecía una grabación más entre trabajadores terminó multiplicándose en distintas cuentas de TikTok e Instagram. Según contaron los protagonistas en una entrevista con MAVI TV, el material llegó a superar los 4,5 millones de visualizaciones.
La repercusión sorprendió a los propios jóvenes. Lautaro y Facundo no estaban frente a un escenario ni habían preparado una presentación profesional. Estaban trabajando, compartiendo un momento con sus compañeros y haciendo algo que les gustaba.
Pero la voz de Lautaro llamó la atención y el video empezó a abrirles puertas. La grabación que había nacido en una obra pasó a circular por todo el país y los puso frente a una audiencia que, hasta entonces, desconocía sus nombres.
El sueño de cantar y una invitación inesperada
Detrás del fenómeno viral había una aspiración que iba más allá de las redes: Lautaro quería dedicarse a la música.
La repercusión del video les permitió a él y a Facundo participar de entrevistas y empezar a mostrar su talento en otros espacios. Entre las primeras apariciones estuvo el programa Haceme la Segunda, de MAVI TV, donde contaron cómo se había originado la grabación y cómo estaban viviendo la inesperada exposición.
La oportunidad más resonante llegó cuando fueron convocados a Nadie Dice Nada, el programa de Luzu TV conducido por Nicolás Occhiato.
Para los dos trabajadores, la invitación significaba la posibilidad de cantar ante una audiencia mucho más amplia, contar su historia y demostrar que detrás de aquel video había una pasión genuina.
Sin embargo, lo que debía ser una jornada inolvidable terminó teniendo consecuencias que ninguno esperaba.
Fue a Luzu y al día siguiente se quedó sin trabajo
Después de asistir a Luzu TV, Lautaro y su compañero Facundo se enteraron de que habían sido desvinculados de la empresa para la que trabajaban.
De acuerdo con lo que trascendió a partir de sus declaraciones y las coberturas periodísticas locales, la situación estuvo relacionada con la asistencia al programa sin autorización del empleador.
Así, la invitación que representaba una oportunidad para acercarse al sueño de cantar terminó coincidiendo con la pérdida de su fuente de ingresos.
La noticia generó repercusión en las redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron su apoyo y cuestionaron que una oportunidad de mostrar su talento terminara de esa manera. La historia dejó de ser solamente la de un albañil que cantaba bien: también pasó a representar el conflicto entre las obligaciones laborales y la posibilidad de perseguir una vocación.
Lautaro tiene una esposa y tres hijos, según publicó el medio entrerriano La Pirámide, por lo que quedarse sin empleo implicó un desafío que iba más allá de su proyecto artístico.
Lejos de abandonar su sueño, decidió aprovechar las oportunidades que comenzaron a aparecer a partir de la viralización.
De las redes a los escenarios
Las invitaciones no tardaron en llegar. El 8 de octubre, Lautaro se presentó en La Juntada de los Artistas, un espacio de streaming dedicado a la música en vivo, donde pudo cantar frente a una audiencia diferente de la que lo había conocido en la obra.
Su interpretación de un enganchado de cumbia tuvo una importante circulación en YouTube y reforzó el interés por su voz. El video de aquella presentación llegó a superar el millón de visualizaciones, según los registros públicos de la plataforma de clips Prim.
También pasó por entrevistas y espacios digitales en los que pudo contar su historia y hablar de sus aspiraciones. La repercusión comenzó a traducirse en nuevas posibilidades de presentaciones y contactos vinculados con la actividad musical.
Para Facundo, que también formó parte del video viral, la experiencia significó una oportunidad para mostrar su talento después de llevar tiempo intentando hacerse un lugar en la música. Durante la entrevista con MAVI TV, ambos hablaron incluso de la posibilidad de formar una banda.
Volvió a Luzu y dejó en claro cuál es su objetivo
El miércoles 14 de octubre, Lautaro regresó a Nadie Dice Nada. Esta vez, su historia ya era conocida y el programa volvió a recibirlo después de lo ocurrido con su empleo.
Durante la charla, Nico Occhiato recordó la situación laboral que había atravesado y le dio espacio para contar cómo estaba viviendo esta nueva etapa. Lautaro también volvió a cantar e interpretó dos canciones ante los integrantes del ciclo.
Al hablar de su presente, resumió el momento con una frase que refleja tanto las dificultades como la esperanza que le genera lo que está viviendo: “Una cagada, pero bueno. Ahora le estoy metiendo con la música. Me están saliendo cosas buenas”.
También agradeció los mensajes de apoyo que recibió y reconoció que nunca había imaginado que una grabación realizada durante un descanso laboral pudiera alcanzar semejante repercusión.
En esa segunda visita, además, dejó en claro que su intención es avanzar con la música y encontrar la manera de convertir esa pasión en una actividad que le permita vivir de ella. Desde el programa alentaron al público a seguir sus redes y a tenerlo en cuenta para futuras contrataciones.
Un sueño que recién empieza
La historia de Lautaro Monzón todavía está lejos de tener un desenlace. La viralización le dio una exposición que muchos artistas buscan durante años, pero el verdadero desafío comienza ahora: sostener el interés, conseguir presentaciones y transformar las reproducciones en oportunidades concretas.
Hasta hace poco, su voz se escuchaba principalmente entre compañeros de trabajo. Hoy puede cantar en estudios de streaming y escenarios frente a miles de personas. El camino también le puso por delante una dificultad económica y familiar que deberá resolver mientras intenta abrirse paso en un ambiente competitivo.
Su caso recuerda que detrás de los videos que circulan por las redes hay personas con historias, responsabilidades y sueños que no siempre encuentran espacio para desarrollarse.
Lauti no llegó a la música a través de un concurso ni de una producción profesional. Llegó cantando en una obra, con la ropa de trabajo puesta y frente a sus compañeros. Una cámara registró ese momento y millones de personas lo escucharon.
Ahora, el albañil cumbiero busca que aquella canción que lo hizo conocido sea el comienzo de algo más grande: la posibilidad de dejar de cantar solamente durante los descansos y empezar a construir, también con la música, su futuro.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión