De esto no se habla
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Junto a la economía, la inseguridad, es un tema que realmente preocupa a los ciudadanos. Se trata de una coyuntura compleja y que está muy lejos de resolverse. Lo llamativo es que bastante poco se habló de la situación a través de los candidatos políticos.
Es como que la inseguridad “es una espina clavada en los pies”, y los funcionarios de gobierno y legisladores procuran esquivar la cuestión al momento de las propuestas o proyectos que tienen en mente.
Se puede decir que de esto no se habla y la realidad es que la población, cada vez, se siente más vapuleada por los casos que a diario se dan: arrebatos de carteras, bolsos y teléfonos celulares, sustracción de vehículos de la vía pública con absoluta impunidad, robos en viviendas familiares y en comercios, etcétera.
Algunos de los episodios de inseguridad golpean y son graves como las denominadas en la jerga policial como “entraderas”, donde los delincuentes mantienen como rehenes a las personas en sus casas y aprovechan para seleccionar el botín a llevarse.
En forma reciente se dieron dos casos en Necochea, uno de ellos, en una vivienda del barrio Obrero que está encaminado a esclarecerse y otro hecho parecido sufrió un hombre de 79 años en su hogar.
“El delito va mutando”, fue la frase de alguna vez de un experimentado policía y en la actualidad esa expresión coincide con lo que ocurre entre nosotros. Suele darse que los delitos con armas quedan de lado unos días en la estadística policial y judicial, pero aparecen en escena los arrebatos en la calle o las sustracciones de vehículos.
En cuanto a homicidios, en lo que va del año, la tasa de homicidios dolosos descendió y hasta el momento no se han registrado crímenes, solamente, se dieron muertes por accidentes de tránsito.
En el 2020 de pandemia y de cuarentena más estricta, se produjeron episodios de violencia en encuentros entre amigos o celebraciones en viviendas, que luego desembocaron en fallecidos.
Si durante el corriente año, hubo robos de camionetas (curiosamente y en su mayoría de la marca Chevrolet y modelo S-10), que generaron preocupación por la cantidad de ellas sustraídas de la vía pública y que nunca se pudieron recuperar.
Un tema pendiente
Si bien en octubre pasado se concretó un allanamiento en un galpón alquilado, donde se hallaron vehículos desguazados y con pedido de secuestro por episodios de robo, los responsables de estos ilícitos siguen gozando de buena salud.
Se trata de un tema pendiente entre la Justicia y la Policía, llegar a la imputación de los delincuentes que “levantan” de la calle motocicletas, autos y camionetas, “enfrían” (ocultan) y desarman para la venta de las piezas y accesorios en el mercado ilegal.
Para llegar a ese domicilio de calle 78, donde se emplaza un galpón que generó las sospechas de los vecinos del sector, quienes comprobaron que vehículos (especialmente, camionetas) accedían a un inmueble en horas de la noche y, en el lugar, alguien trabajaba durante la madrugada.
Ese dato fue transmitido a los investigadores policiales que pusieron mayor atención y avanzaron en la pesquisa para tratar de desbaratar una parte de la red, pero los ideólogos y demás cómplices continúan en pie.
Ecos Diarios publicó en varias ocasiones la sustracción de rodados en diversos sitios, con declaraciones de los propietarios que no salían del asombro acerca de cómo les habían llevado sus vehículos casi de sus propias narices.
En ese procedimiento reciente de la policía, se secuestraron vehículos con pedidos de secuestros, adulterados y autopartes de diversas marcas y modelos. Es decir, era un desarmadero clandestino que terminó con un hombre preso por algunas horas, pero que tampoco tendría un proceso judicial que lo llevaría a prisión de efectivo cumplimiento.
Ganan la calle
“No podemos ni salir a la calle, llevar una cartera o un bolso colgado del hombro porque son el blanco de los ‘motochorros’”, aseguró una víctima de los delincuentes en moto que han ganado la calle, lamentablemente.
Circulan con absoluta impunidad y atacan a las mujeres de distintas edades, en momentos en que caminan por las veredas o en los instantes en que suben o descienden de sus vehículos.
Pero también los hombres son sorprendidos, no hay género que valga en ese sentido, como le ocurrió al director de Tránsito de la comuna, interceptado por un vulgarmente llamado “motochorro” a la salida de su casa, quien con habilidad y destreza le arrebató el teléfono celular.
Los ladrones están al acecho, aunque parezca mentira, pero en cualquier lugar se puede ser abordado por estos individuos que no tienen además ninguna contemplación si tienen que lastimar a las personas para apoderarse del botín marcado.
Y esta la forma en que se vive, dentro de una sociedad degradada y cada vez más desigual, con la inseguridad y la economía como dos frentes abiertos que están muy lejos de disiparse, al contrario, parece que la situación tiende a empeorar.
Y en el medio están los encargados de brindar protección a la gente, que trabajan con escasos recursos y sin el respaldo necesario de las autoridades provinciales que pareciera que miran para otro lado.
Se basan sus posiciones políticas en las estadísticas que reciben en los escritorios de mando, pero están alejados de la realidad que atraviesan los habitantes que a diario sienten más miedo de salir a la calle y de ser víctimas de los malvivientes.
Los ciudadanos atribuyen al mal desempeño de la Justicia como la causa fundamental del problema de la inseguridad, con jueces garantistas que dejan libres a los delincuentes y la existencia de beneficios excesivos para los delincuentes. También consideran la falta de educación y la pérdida de la cultura del trabajo y el sacrificio.
Algo prioritario, pero…
De estos temas, los candidatos a legisladores poco dijeron a lo largo de las campañas, pero las cartas ya están echadas y ahora hay que afrontar lo que venga.
Lo cierto que la ciudadanía pide a gritos (desde hace mucho) vivir más tranquila, sin tanto temor a caminar por el centro o cualquier otro sector y que aparezca un asaltante con un arma de fuego o cuchillo para robar el celular y la billetera.
Lo mismo en relación a dejar su vehículo en un determinado y lugar sin la angustia de saber si lo volverá a encontrar o se lo van a sustraer
Entre los principales problemas que enfrenta el país sobresale aquello relacionado con la inseguridad, pero a pesar de ello, entre los aspirantes a cargos públicos, de eso, poco se habla, pareciera que no fuera algo prioritario.
Es urticante y complejo, se trata de un “hierro caliente” que los políticos prefieren dejar a un lado en las discusiones o planteos de cómo mejorar la calidad de vida de la población en su conjunto.