De fachadas recuperadas a construcciones abandonadas
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Desde que se comenzó a aplicar la ordenanza 9047/16, hace aproximadamente un año, la Municipalidad notificó a casi 160 propietarios de edificios y otros inmuebles para que arreglen sus fachadas a fin de evitar desprendimientos de mampostería.
La iniciativa dio resultados, ya que buena parte de las notificaciones realizadas terminaron en reparaciones, presentación de informes técnicos u obras que aún siguen en proceso.
Los trabajos han consistido en retiro de carteles, toldos o marquesinas que corrían peligro de derrumbarse, pinturas en recovas y extracción de relieves que estaban en mal estado. Las obras se hicieron no sólo en edificios sino también en locales céntricos y hasta en oficinas públicas.
Este relevamiento e intimación a dueños de inmuebles para que reparen los frentes de sus propiedades es una tarea que debe hacer el Estado y que hace años que no hacía. Con la excusa de que se trata de “propiedades privadas”, el municipio en muchas oportunidades se ha desentendido, sin tener en cuenta que es el que debe exigir al particular que cumpla con las normas de seguridad y limpieza, garantizando una prolija presentación de los frentes de locales, oficinas y edificios, sobre todo en sectores céntricos.
Hasta acá lo que se hizo está bien, pero todavía queda mucho pendiente. Si bien desde la Dirección de Obras Privadas se asegura que se está trabajando en cada uno de los casos, son todavía varios los edificios o construcciones abandonadas que existen en distintos puntos de la ciudad.
En varios casos, se trata de hoteles que han sido cerrados hace años y nunca más vueltos a abrir, ni siquiera para limpiar. Ahora son construcciones abandonadas, con techos y vidrios rotos, llenos de palomas, ratas, veredas destruidas, con yuyos y con frentes impresentables o tapiados que se constituyen en verdaderos lunares tanto en el centro como en la playa. Por nombrar sólo algunos, se puede mencionar el hotel de 79 y 6 (Alvarez Palace), el de la calle 4 casi 79, el Almirante en calle 85 entre 2 y 4, la edificación en calle 4 entre 83 y 85, el ex Cine Gran Sud, entre otros. En todos los casos, funcionaron emprendimientos comerciales que cerraron hace años y los inmuebles están abandonados desde aquel momento.
Si bien por supuesto la responsabilidad de ponerlos en condiciones, por lo menos en lo que respecta a la fachada, es de los privados, es el Estado el que debe notificar o intimar para que esto suceda.
Es el municipio quien debiera tomar contacto con propietarios, interiorizarse de la situación ya que en algunos casos hay problemas judiciales de por medio, y solicitarles que reparen los frentes e incluso incentivarlos a proyectar una inversión de ser posible.
Actualmente en el centro se están haciendo inversiones en algunos inmuebles que habían estado abandonados por años y, sin dudas, esto le cambia la imagen a un sector de la ciudad.
En este sentido, sería interesante que el sector privado o directamente los dueños de estas propiedades abandonadas se comprometieran a arreglarlas o por lo menos se ocuparan de la limpieza permanente del lugar para tener un frente presentable.
Es de esperar también que el municipio esté atento a estas cuestiones porque sigue pasando el tiempo, y aquellas construcciones cerradas hace años, cada vez presentan más abandono.