De jugar en Primera a construir galpones
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Matías Martínez, nació en Chaco, hizo las inferiores en Racing y deutó en el club como defensor central en el año 2007, dónde además de defender, marcó 12 goles.Cuando su rendimiento empezó a decaer y dejó de ser considerado por el técnico racinguista, Martínez emigró a Italia en busca de tener chances en el Siena, pero la suerte no fue muy distinta a la que estaba teniendo en Argentina: estuvo allí durante seis meses y no jugó ni un solo partido.
El defensor regresó a La República Argentina y tuvo paso por Argentinos Juniors, luego pasó por Lanús y fue parte del plantel que consiguió la Copa Sudamericana en el año 2013. Pasó por el Sporting Cristal y más tarde regresó al BIcho, pero su carrera culminó en Atlético Rafaela cuando tenía 27 años.
El jugador tuvo que ponerle un fin a su carrera debido a problemas en su rodilla, y lo contó en detalles en un medio partidario de La Academia, Racing de Alma: «Desde que Inferiores que no me sentía al 100% por problemas de rodilla. En 2013 me rompí los cruzados y desde ahí me empezó a costar mucho más y nunca me sentí a la par del resto. Pude seguir hasta 2016, en Atlético de Rafaela, pero era una lucha interna que me cortó la carrera».
El oriundo de Chaco, confesó: «No quería ser de esos que a los 40 ó 50 tienen muchos problemas. Quería seguir disfrutando de jugar con amigos y de otras cosas de la vida. De chiquito disfrutaba los entrenamientos, pero no es lindo trabajar en algo que no te hace feliz y eso me pasó en el último tiempo».
Actualmente, Matías reside en Asunción, Paraguay y trabaja en el sector avícola construyendo galpones para la crianza de pollos pero sueña con volver a las canchas: «Recién terminé el curso de entrenador y quiero apuntar a eso de acá a un par de años porque es lo que más disfruto. Me encantaría empezar con los más chicos, porque es algo que siempre me gustó».