De la huerta familiar a la mesa
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El programa de Promoción de la Autoproducción de Alimentos (ProHuerta) cumplió 30 años en el país y en Necochea ya lleva 27 con una intensa labor de capacitación y formación
Hace unos días, el pasado 3 de agosto, se cumplieron 30 años de la puesta en marcha de un proyecto del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para contribuir a mejorar la seguridad y la soberanía alimentaria en los sectores vulnerables de la población.
El proyecto denominado Promoción de la Autoproducción de Alimentos (ProHuerta), surgió en el escenario de una severa crisis económica en el país y con el paso de los años, además de apuntar al abastecimiento de alimentos, también se enfoca en la comercialización de los excedentes, la producción agroecológica, el acceso al agua potable y el desarrollo de ferias y mercados populares de proximidad.
El ProHuerta llegó a nuestra ciudad a comienzos de 1993, hace 27 años. El ingeniero agrónomo Haroldo Luis Herrera, a cargo del programa desde hace unos años en nuestro distrito, señaló que la responsable de la puesta en marcha a nivel local fue la ingeniera Marisa Rodríguez, durante la gestión del Agustín Baez al frente de la Agencia de Extensión Rural de INTA Necochea.
En nuestro medio, el ProHuerta promueve desde sus inicios, “el acceso a alimentos saludables a través de la producción familiar”, dijo Herrera y señaló que tomó como “modelo productivo la agroecología, logrando sustentabilidad productiva, ecológica, económica y social”.
“Sus objetivos están dirigidos en primer lugar a familias y organizaciones en situación de vulnerabilidad social, con el desafío de alcanzar seguridad y soberanía alimentaria”, agregó Herrera, quien es responsable del programa desde 1994.
Explicó que se hizo cargo luego de un breve paso por el puesto de Carolina Velázquez. Y señaló que en 1994 estaba al frente de la AER Necochea el ingeniero Néstor Bruno. “Contamos con la colaboración para la operatoria del Programa de la secretaria Sra. María Angélica Reynoso”, dijo Herrera.
Señaló que tras 27 años se sigue trabajando con “el mismo compromiso”.
Por estos días el responsable del AER Necochea es Luis Lanzavecchia y se cuenta con el trabajo del administrativo José Luis Laurizi, el médico veterinario Gustavo Brechtsneider y “especialmente por su formación, entrega a los objetivos y dedicación, la licenciada en Sociología Constanza Villagra”, dijo Herrera.
Capacitación permanente
“Para hacer accesible las técnicas de producción y manejo bajo este modelo, es que se han realizado ininterrumpidamente encuentros de capacitación, reuniendo en forma barrial a huerteros e interesados en iniciar actividades productivas en sus hogares”, explicó Herrera en un trabajo de evaluación de los 27 años del ProHuerta en Necochea.
Afirma en el mismo que la “capacitación ha sido una de las acciones pilares del Programa, dirigidas a familias, pero también específicamente a niños en Jardines de infantes y escuelas y centros complementarios, a jóvenes en centros de atención de problemáticas juveniles, a tercera edad en centros de jubilados y asociaciones que los nuclean, a comedores barriales, organizaciones, instituciones y emprendimientos comunitarios, y a toda iniciativa que pretenda producir alimentos en forma sana, económica y producidos agroecológicamente”.
Para lograr estos objetivos, señala Herrera en su evaluación, “el ProHuerta ha desarrollado diferentes acciones en nuestro medio, alcanzando siempre a las localidades del interior (Claraz, Juan N. Fernández, La Dulce, Ramón Santamarina y Energía), y todo el núcleo urbano y periurbano de Necochea y Quequén, llegando a barrios más alejados como Villa del Deportista, y en Quequén a Costa Bonita”.
Un claro objetivo
Una de las principales acciones fue “el impulso de huertas agroecológicas y granjas, diseñadas considerando el número de beneficiarios, para lo que siempre el Programa proveyó del insumo básico de la semilla, a través de kits con diversidad de variedades de especies hortícolas, la capacitación y material didáctico para lograr la siembra”, precisó Herrera.
E indicó que “en estos últimos cuatro años se intensificó la capacitación en la obtención de la propia semilla de cada huerta, para despertar esta habilidad de auto sustentarse, de los alimentos pero también de la semilla. Y fomentar el intercambio de semillas entre huerteros para generar procesos comunitarios para resolver problemas alimentarios comunes”.
Por otra parte, “se financiaron proyectos productivos, se apoyaron procesos de comercialización directa de productores y a través de Ferias y Mercados populares locales (Como el Mercado en tu barrio), y la educación alimentaria y ambiental”.
En relación con lo anterior, Herrera indicó que “es de destacar en el año 2017, la implementación a nivel local de una herramienta de trabajo grupal y de abastecimiento local de alimentos del ProHuerta llamada GAL , que nucleó y acompañó a un grupo de productores hortícolas locales conocidos en nuestro medio como Frescura Natural”. Esta herramienta acompañada por organismos públicos como el INTA, la Municipalidad de Necochea, SENASA y la SSAF, comercializa verduras y hortalizas, aromáticas, papa y limones producidos en nuestro periurbano, en quintas de 5 o 6 has de promedio.
“Estos productores han ingresado en la transición agroecológica, pensando de este modo no sólo es su propia salud sino también en la de los consumidores de Necochea y Quequén, y también en hacer accesible los alimentos a través de un precio justo, realizando la comercialización directa del productor al consumidor contando con organizaciones locales sin fines de lucro que actúan como intermediarios solidarios”, dijo Herrera.
Destacó también “las múltiples articulaciones logradas con organizaciones e instituciones locales”. Especialmente se refirió a “la red Municipal que forman los CAPs de cada barrio, que históricamente han sido las aulas de las capacitaciones, del encuentro de los huerteros con el técnico del ProHuerta local, del surgimiento de pequeños proyectos productivos que han dado alimento a muchos, y de acceso a la semilla con el trabajo invalorable de las Trabajadoras Sociales y del personal de cada salita”.
“De modo que mirando hacia atrás, en los 27 años transcurridos en Necochea, vemos el crecimiento del ProHuerta, de un programa puesto al alcance de todos los interesados, generando desde de pequeñas huertas y granjas familiares hasta el abastecimiento de alimentos por productores y productoras en transición agroecológica”, concluyó Herrera.
30 años de historia
A partir de una resolución del Consejo Directivo del INTA, del 3 de agosto de 1990, inició su actividad el Proyecto Integrado “Promoción de la Autoproducción de Alimentos (ProHuerta)”, concebido con el objetivo de contribuir a mejorar la seguridad y la soberanía alimentaria en los sectores vulnerables de la población.
Este programa del INTA está enfocado en contribuir a garantizar la soberanía y seguridad en zonas urbanas y rurales, con el impulso de la agroecología para el auto-abastecimiento, la conformación de sistemas locales de producción, el arraigo y la organización social; a través de la capacitación, la asistencia técnica, el desarrollo de tecnologías apropiadas y el financiamiento de proyectos productivos.
Tiene, en la actualidad, más de 4.000.000 de personas como beneficiarias, gracias a una red federal de 9.192 promotores voluntarios –un 67 % son mujeres–, 744 ferias agroecológicas y la coordinación con más de 3.000 organizaciones e instituciones. Del total de las huertas con las que trabaja en todo el país –637.847– casi el 97 % son familiares.
Para Susana Mirassou, presidenta del INTA, el ProHuerta es la nave insignia del INTA que busca “mostrar cómo se pueden hacer las cosas bien, complementando esfuerzos y poner en el centro de la escena a las organizaciones barriales y rurales”.
El programa tiene un rol educativo, pero también tiene la capacidad de potenciar vocaciones sobre la siembra y la cosecha de frutas y verduras para acceder a los alimentos en zonas muy lejanas. “Las 3000 organizaciones e instituciones que trabajan junto con promotoras y promotores barriales que llevan el trabajo del ProHuerta a los rincones más recónditos del país”, dijo la Presidenta del INTA.
En ese sentido, Mirassou consideró que en estos 30 años el organismo “ha transitado las distintas etapas de este programa que se ha ido renovando en el intercambio con las comunidades”. Y agregó: “El INTA acompaña técnicamente, pero los verdaderos protagonistas son las organizaciones e instituciones que se comprometen con la comunidad y hoy, en este contexto de pandemia, adquieren una relevancia central”.
En la actualidad, “el trabajo del ProHuerta, además del abastecimiento de las familias, tiene que ver con la comercialización de los excedentes, la producción agroecológica, el acceso al agua potable y el desarrollo de ferias y mercados populares de proximidad, entre otros aspectos”, destacó Mirassou.
En este sentido, Maria Rosa Scala –directora nacional asistente de Transferencia y Extensión de INTA– destacó el valor de la co-gestión entre el Ministerio de Desarrollo Social y el INTA que permitieron ampliar miradas, actores y posibilidades de desarrollo en cada rincón del país donde nace, crece, llega y se despliega el programa.
“ProHuerta es participación, siempre es presente y futuro, es desafío y calidad vida en cada lugar al que llega. ProHuerta es granja, frutales, huertas compartidas, huertas escolares, es feria, es agua, es trabajo, es semilla y, también, “casas de semillas” y “guardines de semilla”, es producción agroecológica y biodiversidad”, celebró Scala.
“La huerta agroecológica es un punto de partida, un espacio de aprendizaje, de recreación de proyectos, de valoración y empoderamiento, de autoestima y dignidad”, enfatizó Scala quien puntualizó: “En cada siembra nace la esperanza, el diálogo, nuevos saberes, la atención, el compromiso y el cuidado. Allí se despliega el nacimiento, el proceso y el fruto, nace el festejo, el logro y el compartir”.///