Entre la moda y el negocio perdurable
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En la ciudad hoy abundan los emprendimientos de la cerveza artesanal. Diversas actividades comerciales que fueron furor y luego se diluyeron
A ojos de buen cubero, quizás la mejor frase para describir la invasión de comercios de venta de cerveza artesanal en Necochea, en la actualidad no debe de haber menos de una docena de estos emprendimientos.
Se trata de despachos de la espumosa bebida, en algunos casos propiedad de fabricantes y en otros con la venta del producto que se adquiere a granel, se trae de otras ciudades y comercializa.
La proliferación de estos espacios comerciales explotó en la previa de la temporada estival a un paso de extinguirse; y en el aire flota la pregunta de si lo de la cerveza será una moda de paso, pura espuma parafraseando las cualidades de la bebida, o llegó para quedarse.
¿Cuántos de estos numerosos negocios se mantendrá en los venideros meses? Una incógnita entre los que consideran que la cerveza de diversos sabores persistirá en el tiempo; y los que opinan que pronto será un recuerdo más.
Por lo pronto y como una especie de alerta, la repetición de patios cerveceros antes de la temporada de verano, en tiempos del desembarco de la moda de la llamada producción artesanal, generó una especie de saturación, y dejaron de hacerse con tanta frecuencia.
Antecedentes
Quienes consideran que el furor de la espumosa bebida pasará, se basan en otros antecedentes, tanto en Necochea como en diversos puntos del país. Esgrimen costumbres o consumos que en su momento fueron furor y que el paso del tiempo los evaporó.
Negocios florecientes, con una alta demanda, se fueron consumiendo como la llama de una vela, en algunos casos por la evolución de la tecnología y la masificación de las mismas o los cambios de las costumbres en el consumo.
El reino del pádel
En esta lista de recuerdos salta a la memoria el auge de las canchas de pádel, en la década del 80. Complejos, clubes y balnearios se poblaron de estos escenarios deportivos, que convocaban a deportistas de ambos sexos.
Conseguir un turno era tan complicado como obtener la figurita difícil para llenar el álbum. Los torneos se multiplicaban y figuras que en el tenis eran de segundo orden, brillaban en las canchas con paredes traseras.
El furor se extendió entre 3 y 5 años, hasta que las lesiones crearon una “mala fama”, que sonó a golpe certero sobre esta moda. Hoy la actividad se sigue practicando, pero muchas canchas fueron demolidas ante el fin de la alta demanda.
Un mundo de películas
Contemporáneos de las canchas de pádel, los videoclubes tuvieron su “tiempo de gloria”, primero con el alquiler de películas en videocasetes y más tarde en discos digitales.
No pocos se disputaban el alquiler de los estrenos o los filmes ganadores del Oscar. El centro, la Villa, los barrios y Quequén se “inundaron” de videoclubes.
Sin embargo la evolución de la tecnología determinó la extinción del negocio. Primero con la irrupción de la televisión por cable y sus canales de películas y en la actualidad con el reino del streaming, “el cine en casa” y con un nutrido menú de películas y series a disposición, con la multinacional Netflix como bastonera principal. Una masividad que abarata costos y por ahora expande el servicio en nuestra ciudad.
Locutorios y ciber
La segunda tanda en cuanto a negocios rentables apareció en los noventa, con la apertura de locutorios y luego, con la explosión de la Internet, la apertura de ciber con decenas de computadoras para “navegar por la aldea global”.
Estrategias comerciales y la evolución de la tecnología, en el caso de los teléfonos con la aparición en escena de los móviles, cada vez con más funciones; así como también la masividad en cuanto a la posesión de computadoras y portátiles dieron por tierra con esos emprendimientos; uno de los más visitados en avenida 59 casi 64.
El lugar de los pibes
Desde los albores del nuevo milenio y con un mantenimiento hasta estos días, pero sin el suceso de años atrás, Necochea se minó de salones de fiestas infantiles o popularmente conocidos “peloteros”.
La oscilante bonanza económica copó estos sitios, en general salones de grandes dimensiones, con servicios que incluían juegos, tortas y hasta la actuación de payasos o cantantes. Una “industria” cuya dimensión también aflojó con el paso del tiempo.
En todos los proyectos y, en el caso actual de la cerveza artesanal, la tentadora posibilidad de “salvarse” económicamente, saturó el mercado de emprendimientos de la misma tónica. Una oferta que terminó siendo mucho más grande que la demanda local; y en algunos casos sin siquiera recuperar el dinero invertido en construcción, alquileres y personal.
Aunque sin la dimensión de las actividades antes mencionadas, con suerte diversa en cuanto a su continuidad, en Necochea se han abierto en los últimos tiempos una múltiple cantidad de granjas o pollerías; ventas de accesorios para la mujer; de elementos vinculados a la telefonía celular, lavaderos de autos; dietéticas y venta de alimentos para mascotas.
Hubo apuestas fuertes de emprendedores y puestos de trabajo que tras el paso del tiempo han quedado en la nada. ¿Qué sucederá con la cerveza artesanal? El paso del tiempo nos dará la respuesta.
A tener en cuenta
Expertos y consultores consideran que hay factores para detectar cuáles son los riesgos y las oportunidades en los negocios del momento.
Ante este escenario hay que tratar de determinar si se trata de tendencias que llegan para quedarse o si son una moda pasajera determina si vale la pena invertir. Pero, ¿cuáles son las variables a tener en cuenta en un país con altibajos, donde la tentación de encarar negocios que se ponen de moda siempre está presente?
– La primera condición es tener una alta tolerancia al riesgo.
-No apostar todas las reservas en el emprendimiento, porque la probabilidad de éxito en el largo tiempo es baja.
– Asesorarse con alguien de experiencia y que esté inserto en ese mercado.-
Aprender todo lo posible.
-Asegurarse de que el servicio o producto tenga una buena relación entre el precio y las prestaciones. Una buena prueba sería sincerar si uno mismo lo compraría o no.
-Ser consciente de que las modas pasan; hay que estar preparado para innovar cuando aparezcan los primeros síntomas de agotamiento. En esta línea, hay que estar en el negocio de forma cotidiana para detectar los cambios a tiempo.
– Si empieza mal, dejarlo rápidamente. Persistir en el error suele multiplicar las pérdidas y el daño emocional.