De Lizaso y el día que le ganó a los campeones del mundo
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Se cumplen 50 años de la hazaña del equipo de Bahía Blanca al vencer a la Selección de básquetbol de Yugoslavia
Adrián Stolarczuk
Redacción
El 3 de julio de 1971 se produjo una de las gestas más importantes del deporte nacional y del básquetbol en particular. Un combinado de una ciudad, de Bahía Blanca, derrotaba en un partido amistoso a la Selección de Yugoslavia que un año antes se había consagrado en el sexto Campeonato del Mundo. Para todos los bahienses fue como sentirse campeones del mundo por una noche. Y allí, en ese partido épico lleno de emociones, se encontraba como protagonista José Ignacio De Lizaso escribiendo una página más de su gloriosa trayectoria como jugador, el máximo referente del básquetbol nacido en nuestra ciudad.
Idolo de Olimpo de Bahía Blanca, con el que ganaría 9 títulos locales, “Polo” fue por más de una década pieza clave en el seleccionado bahiense que conquistaría 10 títulos provinciales. Aquel sábado, el partido frente a los yugoslavos servía para inaugurar el estadio “Norberto Tomás”, bautizado en homenaje al basquetbolista de Olimpo fallecido en octubre de 1970 a los 21 años de un paro cardíaco en medio de un partido en Córdoba.
Hasta ese momento, la única cancha cerrada era la de Estudiantes y todos los partidos importantes de Bahía se jugaban allí. Hoy la cancha, remodelada, sigue siendo el principal escenario de básquetbol del club y encuentra ubicada en el mismo terreno que la cancha de fútbol de Olimpo, pegada a la platea. Como destacan las crónicas del Diario La Nueva Provincia por entonces, la cancha no contaba con parquet todavía, y tenía un aderezo de color verde que le habían puesto a la baldosa. Bahía estaba conmocionada porque los visitaba nada menos que el campeón del mundo y colmó el estadio con 3.500 personas. Las entradas generales costaban $ 1.000 moneda nacional y la platea más cara, $ 1.500.
Yugoslavia había obtenido el título mundial como anfitrión el año anterior, aunque se disputó en Ljubljana, actualmente perteneciente a la República de Eslovenia. El entrenador Ranko Zeravica traía a cuatro sobrevivientes de aquella conquista frente a Brasil en la final: Dragutin Cermak, Vinko Jelovac, Dragan Kapicic y Nikola Plecas.
De punto
Las diferencias eran notorias entre los dos equipos, tanto de potencia como de altura. El único jugador argentino que superaba los dos metros era Adolfo Scheines. De Lizaso y Jorge Cortondo habían llegado la mañana del partido desde Brasil tras realizar un viaje con el seleccionado nacional y Alberto Cabrera había llegado desde Córdoba el día anterior tras integrar el conjunto “Resto del País”. Los balcánicos disputaron previamente un pentagonal en Brasil que contó con la Selección Argentina que dirigía Jorge Canavesi.
Los visitantes eran claros favoritos pero se encontraron con un equipo bahiense que a pesar de la notable baja de Atilio Fruet, que estaba lesionado, jugó con gran intensidad el partido, con una defensa muy agresiva y gran pulso para acertar en los momentos decisivos.
Los locales tuvieron un gran primer tiempo, llegando a estar arriba en el marcador con una máxima de cuatro puntos (14-10) y finalmente se fue al vestuario con un 34-32. Se recuerdan como momentos claves el 8-0 que metió Bahía en el arranque del segundo tiempo para dispararse por 10 puntos y la reacción yugoslava de la mano de Kapicic, que terminó siendo el goleador del partido con 24 puntos, que hizo pasar al frente a Yugoslavia 56-52. Bahía lo terminaría dando vuelta y quedó arriba 70-66 con pocos minutos por jugarse. Con el público estallando en las tribunas, el local opto por ataques al borde del límite de los 30 segundos de posesión y acertando bajo presión. La victoria se consumó por 78-75, con 19 puntos del santafesino Adrián Monachesi, 18 de Alberto Cabrera y 15 del necochense De Lizaso, que para muchos fue la figura del partido. También anotaron Cortondo (7), Ugozzoli (9), Ojunián (3), Scheines (3), Alvarez (2) y Mac Donald (4). Dirigió el plantel bahiense el Bill Américo Brusa, quien declaró que su secreto para ganar fue hacer “cuatro asados y un entrenamiento”.
Curiosamente el enfrentamiento tenía un antecedente. En junio de 1967, también con De Lizaso en cancha, en el estadio Osvaldo Casanova y entonces Yugoslavia venía de consagrarse subcampeón del Mundo en Uruguay. Fue victoria para los europeos por 85-82, en otra gran actuación de los bahienses. Fruet y De Lizaso fueron los goleadores esa noche con 23 puntos cada uno.
Día del basquet
Por aquella resonante victoria de 1971, que cumple 50 años, se celebra el 3 de julio el Día del Básquet en Bahía Blanca. Fue uno de los hechos por los cuales siempre se sostuvo a la ciudad como “Capital Nacional del Básquet” algo que en octubre de 2017 el gobierno nacional lo hizo efectivo vía Boletín Oficial con la ley 27.380, que sancionada por el Congreso.
Un hito deportivo que Bahía Blanca supo alimentar dándole un contexto y continuidad. Porque después de Cabrera, Fruet y De Lizaso, llegaron Pepe Sánchez, Manu Ginóbili y el Puma Montecchia, por citar sólo algunos. Una ciudad que respira básquetbol por todos los rincones. Y que entre tantos títulos provinciales y nacionales, puede jactarse de que, al menos una noche, tuvo a sus pies al campeón del mundo.///