De mal en peor
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El estado de los edificios públicos deja mucho que desear. En general, salvo excepciones, la mayoría está en las mismas condiciones, despintados, con filtraciones, descuidados y, si bien alguno puede estar mejor que otro, a todos le falta mantenimiento.
Esta semana que pasó, Ecos Diarios ingresó al edificio del Consejo Escolar, donde también funciona la Secretaría de Asuntos Docentes y oficinas de Inspección, en el complejo educativo Jesuita Cardiel. Solamente la planta baja, tiene paredes descascaradas y con humedad, la puerta de ingreso clausurada y varias baldosas del piso rotas. El predio en sí, bastante mejor que otras veces, pero con escombros que están desde hace meses tirados cuando se demolió una de las estructuras que estaba usurpada.
El motivo, el de siempre. La Provincia no envía los fondos suficientes para mantener las dependencias. Lo que envía apenas alcanza para hacer arreglos mínimos en las escuelas y, por consiguiente, no sobra nada para reparar las oficinas administrativas donde docentes y auxiliares realizan trámites continuamente. Ante esta situación, la Municipalidad colaborará con el Consejo Escolar para poner en condiciones el sector. Los mismo ocurrió hace años atrás, cuando el municipio debió hacerse cargo del arreglo de las oficinas del último piso que directamente se habían clausurado por el estado en el que estaban.
Sin embargo, no es el único edificio que está en estas condiciones. El Centro Cívico está aún peor. Techos rotos, con falta de luces, el revestimiento del piso en malas condiciones, puertas que no funcionan y sigue la lista de falencias de una oficina que no ha sido refaccionada en años.
La situación de los juzgados es muy similar. En este caso, la mayoría de los edificios son alquilados y siempre hay quejas de los empleados y funcionarios judiciales del estado de las dependencias.
En todos los casos, la situación se repite. Descuido generalizado y sobre todo falta de inversión por parte del Estado. Si bien seguramente habrá otras prioridades, también es cierto que por estas oficinas pasan todos los días cientos de personas a hacer diversos trámites y a veces no hay ni sillas para sentarse ni baños en condiciones.
Eso sí, la Provincia planea un súper edificio sobre la avenida 58, pero de arreglar lo que hay, nadie dice nada. En algunos casos ni siquiera tienen entradas accesibles o con rampas para personas con discapacidad. Como ejemplo, se puede mencionar el Centro Cívico o la misma Municipalidad que no tienen ascensor, pese a tener varios pisos.
Algunos edificios se han ido arreglando y modernizando –los menos-, pero otros siguen en estructuras antiguas y con servicios deficientes. A esto hay que sumarle que, por lo general, los trámites son enredados, nos exigen ir una y otra vez y, para colmo, a veces “no anda el sistema”.
Es de esperar que, en la medida que se pueda, se envíen partidas para modernizar los edificios o, al menos, para que estén prolijos, limpios y con los servicios básicos en condiciones.///