De médico anestesiólogo a asesor financiero y escritor
Julián Ruggiero se sintió cada vez más atraído por las finanzas, fundó RGG Group y acaba de publicar un libro, instando a “invertir con criterio”
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De la medicina a las finanzas, Julián Ruggiero transformó una inquietud personal en una nueva profesión. Tras dejar progresivamente la anestesiología, creó RGG Group, una firma de asesoramiento financiero que hoy cuenta con más de 2.300 clientes. Y acaba de volcar su experiencia en un libro, a través del cual que busca derribar prejuicios y acercar herramientas de inversión a quienes desean cuidar y hacer crecer sus ahorros, apuntando al largo plazo.
“De cero a inversor en valor”, es el título del libro, editado con el auspicio de IOL Inversiones, teniendo como subtítulo “Guía práctica para invertir con criterio”.
De ello habló Ruggiero al ser entrevistado en “El Ciudadano”, programa emitido por televisión en la zona, que se halla alojado en Youtube, donde relató su gradual vuelco de la medicina a las finanzas, siempre con sólida formación. Se graduó como médico anestesiólogo en la Universidad Nacional de La Plata. Y es agente productor matriculado en la Comisión Nacional de Valores, ha dictado cursos y comparte contenidos de educación financiera en su canal de Youtube, teniendo miles de seguidores.
- ¿Cómo pasaste de médico anestesiólogo a asesor financiero?
- Esto pasó hace aproximadamente unos 7 u 8 años. Fue algo que se fue dando de a poco. En nuestro país hay un déficit de educación financiera muy importante y a mí me pasaba como le pasa a muchos. Que trabajan, tienen sus ahorros pero no saben qué hacer con ese capital. Sobre todo en nuestro país, en el que cada tanto tenemos algunas restricciones, medidas raras… Y eso me hizo inclinar, en principio, hacia el mercado de capitales por el tema del dólar MEP. Ahí empezó a llamarme la atención y me puse a estudiar.
Me di cuenta de que eso me apasionaba. Y de a poco se fue dando ese paso a paso. Primero, ayudando a familiares y algunos amigos. Después armé un canal de YouTube de educación financiera. Y nació el proyecto de crear una asesoría financiera, lo que hoy es RGG, al principio con muy pocos clientes. Luego fue creciendo hasta lo que es hoy: asesoramos a más de 2300 en todo el país.
Progresivamente fui reemplazando mi ejercicio profesional como médico por esta nueva profesión. Me di cuenta de que era mi pasión.
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- Utilizaste la palabra educación financiera. En ese sentido hay muchos prejuicios. No se enseña sobre el manejo del dinero.
- Siempre hago hincapié en eso. Yo fui a un colegio técnico, salí sabiendo calcular integrales, derivadas. Después fui a la facultad y hoy sé aplicar una anestesia general en un quirófano, pero nunca me enseñaron a calcular una tasa de interés,
Hay prejuicios también, es verdad. Se ve al mercado de capitales como algo especulativo, como una timba. En parte puede ser que algunos lo tomen así, pero en realidad es una herramienta súper válida para proteger los ahorros, para capitalizarlos a lo largo del tiempo e incluso para potenciar la economía real.
A partir del mercado de capitales se financian empresas como YPF o Pampa Energía o incluso los Estados. Hay que salir de esa lógica de que lo único que uno puede hacer con sus ahorros es comprar dólares o poner el dinero a plazo fijo.
Muchos argentinos se aferran a estas dos alternativas tradicionales, precisamente, para tratar de que su dinero deje de perder valor. Desconocen que por la inflación en dólares a nivel internacional, dejando el dinero debajo del colchón éste también pierde valor.
Surgió también esta idea de colaborar con la educación financiera. Primero, desde el canal de Youtube En él, trato diario con los clientes reconocimos que había un nicho importante, un déficit respecto de la educación financiera. Nació, así, la idea de este libro, que ya está publicado y se está por lanzar una segunda edición.
“De cero a inversor en valor. Guía práctica para invertir con criterio” se publicó con el auspicio de IOL Inversiones, uno de los brokers más grandes del país. Nos ha sorprendido la demanda que ha tenido. En tres semanas vendimos casi 500 ejemplares. Tuvimos que mandar a imprimir otra edición.
- El libro contiene ocho capítulos. ¿Podés hacer una síntesis?
- Puede leerlo incluso quien tiene pocos conocimientos, ya que los capítulos iniciales son una introducción a las finanzas. Se destaca la importancia del ahorro. Para poder invertir, primero hay que ahorrar. Se brindan varios tips vinculados con las finanzas personales, para ordenar las cuestas propias.
Luego se avanza explicando qué es el mercado de capitales, quienes participan, qué es la Comisión Nacional de Valores, todo lo que es necesario saber a la hora de invertir. Luego se habla de activos, bonos y demás.
Todo está enfocado desde una mirada integral, con un criterio conservador. No van a encontrar ni trading, ni elementos especulativos. Apuntamos a aquella persona que quiere cuidar su capital, hacerlo crecer a largo plazo, por ejemplo a través de un fondo de retiro.
- Se apunta a un vasto segmento de personas…
- Sí, lo puede leer aquel que recién empieza a intervenir en el mercado de capitales o incluso quienes están más avanzados en la cuestión. En los capítulos finales se apunta a inversores más experimentados.
- ¿Cuál es el rol concreto del asesor financiero?
- Uno de los capítulos del libro habla de eso, precisamente. El asesor financiero hace las veces de un copiloto. No va a decidir que hacer con tu capital. Pero sí te va a orientar acerca de lo que deberías hacer. Se realiza un análisis previo del perfil del inversor, de sus objetivos. No es lo mismo aquel que piensa en un plan de retiro que otro que desea hacer un viaje. O el que, simplemente, quiere protegerse de la inflación. Hay distintos objetivos, diferentes perfiles de inversor. Después que tenemos una “radiografía” de los clientes, tratamos de armar una cartera que sea coherente. Ese es el rol del asesor financiero.
- Qué respuesta tenés para rebatir el preconcepto o prejuicio del mercado de capitales como un ámbito especulativo.
- Hay distintas visiones. Cuando hablamos de bonos, por ejemplo, nos vienen a la mente los fondos buitres, que es lo que más sale en lo diarios. Un bono de YPF, por ejemplo, sirve para financiar proyectos como el de Vaca Muerta, para hacer crecer la economía. Son bonos que cualquiera de nosotros puede comprar.
- Se cree, en general, que el mercado de capitales es para quienes tienen mucho dinero…
- Eso es mentira. Con poca plata se pueden comprar bonos de YPF, que contribuyen a hacer crecer la economía. Son atractivos, sobre todo, para aquel inversor que piensa en el largo plazo. Después de un tiempo reciben su capital con intereses. No es una timba. Es una herramienta de financiamiento para empresas y de capitalización de los ahorros, para los inversores.
- Hoy, a través de redes sociales u otras plataformas virtuales, uno se encuentra, incluso sin buscarlos, con brokers que promocionan sus beneficios, incluido IOL, que auspicia tu libro. Hay gente que no tiene conocimiento financiero, pero observa que adhiriéndose a través de su cuenta bancaria pueden convertirse en inversores de alguna empresa. ¿Qué grado de confiabilidad puede tener respecto de esa vasta oferta que se recibe, incluso, involuntariamente?
- Ese es un punto clave. Tanto el asesor financiero como el bróker a través del cual invierten tienen que estar inscriptos en la Comisión Nacional de Valores. Este organismo es el que asegura que todo se haga de manera correcta. Como asesor financiero, tengo una matrícula que otorga la CNV. Sin esa matrícula, no se puede brindar asesoramiento. Está prohibido, tanto para el asesor como para el bróker.
Otra garantía para estar seguros, es que ese bono que se compra no le queda al bróker, sino a la Caja de Valores, que es un ente autárquico. Aún si el bróker quebrara, uno no pierde los títulos en los que invirtió.
Es decir que el bróker brinda seguridad porque está regulado por la Comisión Nacional de Valores y el sistema mismo, a través de la Caja de Valores también.
- Viviendo en un país con fuertes vaivenes económicos, de una gran inestabilidad e incertidumbre, ¿cómo se opera en los mercados?
- Obviamente, es complicado. Pero también es donde puede hallarse refugio. Hoy, por ejemplo, hay bonos que ajustan por inflación. Si uno quiere hacer cobertura cambiaria, puede invertir en bonos que ajustan por inflación y no pierde poder adquisitivo, independientemente de lo que pase con la inflación. O puede comprar en pesos un bono que está dolarizado y de esa manera hace cobertura cambiaria, por lo cual uno se protege de una eventual devaluación. Más allá de que complica la idea de pensar a futuro, también nos da las herramientas para protegernos,
- Al término de la lectura de los ocho capítulos de libro, ¿qué conclusión se saca?
- A medida que uno lee el libro va contando con herramientas necesarias para poder invertir con criterio. Siempre sugiero que lo acompañen de una asesoría financiara que los pueda orientar de una manera más lógica.
Hoy hay muchas alternativas al dólar o el plazo fijo. Y no se requiere cierta escala. Eso es un mito. En los últimos dos o tres años el mercado de capitales ha crecido muchísimo. No hay que ser agente de bolsa ni un gran inverso para ingresar al mercado de capitales.
- Dentro de los clientes con que cuentan ¿prevalecen los conservadores o los más arriesgados?
- Nosotros tenemos una línea conservadora. No hacemos trading, ni especulación de corto plazo. Desde el canal de Youtube, brindando educación financiera, llegamos al tipo de cliente más conservador, de largo plazo, que desea tener seguridad financiera o contar con un fondo de retiro.
- ¿Quedó algo del médico anestesiólogo que sos?
- Si. Tengo prácticas los jueves en Lobería. Es una manera de no desvincularme de la profesión original, que uno amó y me gusta, más allá de las vicisitudes que a uno le toca vivir en este país en cuanto a la salud pública. Sigo activo, aunque la asesoría financiera llegó a una escala por la cual tuve que elegir y hacer prevalecer por sobre la medicina.
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