De Necochea a Salta, en misión humanitaria
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/04/19-GPS-1.jpeg)
Marcelo Sangla y Agustín Valentini fueron convocados para trabajar como voluntarios en el campamento que la Cruz Roja montó en el norte argentino para brindar 2.000.000 de litros de agua a poblaciones wichis y de otros pueblos originarios
La Cruz Roja Argentina montó un gran campamento en el norte de Salta, a orillas del Pilcomayo, para brindar más de 2 millones de litros de agua segura a las comunidades de wichís y otros pueblos indígenas de la zona.
Se trata de un plan de acción con objetivos a corto, mediano y largo plazo para una zona donde, según un relevamiento realizado en el marco del plan Acción Humanitaria Salta 2020, el 75 por ciento de las comunidades no accede a fuentes de agua segura para su consumo.
Más de 400 personas participarán para llevar adelante el plan a lo largo de 12 meses y en febrero dos voluntarios necochenses, representantes de la Cruz Roja Argentina de nuestra ciudad fueron convocados para realizar tareas de logística y salud. Se trata de Marcelo Sangla y Agustín Valentini.
“En Cruz Roja Argentina seguimos estando junto a las comunidades, apoyando a las familias afectadas por la emergencia socio sanitaria en la potabilización de agua y cuidado de la higiene”, informaron desde la Cruz Roja de Necochea.
Sangla explicó que “la recepción de las comunidades, a través de los caciques, fue muy buena, las jornadas son realmente agobiantes con temperaturas que rondan los 40 grados, por lo que seguir las pautas de Cruz Roja para desarrollar las actividades son esenciales”.
“En lo particular colaboré en tareas logísticas y de mantenimiento en el campamento base, mientras que Agustín se desempeñó en su área profesional, la medicina, en las comunidades existentes en la región”, agregó Sangla.
Urgencia
Precisamente Sangla y Valentini estuvieron en el campamento durante la puesta en marcha del plan, en febrero pasado. El objetivo era instalar de urgencia una planta potabilizadora para brindar más de 2 millones de litros de agua segura entre marzo y abril.
Con aportes de fondos propios, de la sociedad civil y de gobiernos extranjeros, la Cruz Roja Argentina ya logró cubrir el 50 por ciento del presupuesto global de 875 mil dólares que se necesita para atender a las 9600 personas más afectadas en los departamentos de Santa Victoria, General San Martín y Rivadavia.
Semanas antes, equipos de Cruz Roja Argentina junto a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, Naciones Unidas y la Unión Europea, realizaron un relevamiento en profundidad en 18 comunidades indígenas afectadas.
Así se accedió al dato de que más del 75 por ciento de las comunidades no accede a fuentes de agua segura para el consumo y que más del 60 por ciento de los recipientes donde almacenan el agua están contaminados.
“Sabía con qué escenario me iba a encontrar”, afirmó Agustín Valentini, estudiante de la Facultad de Medina de Olavarría de la Unicen.
Señaló que la carrera que está a punto de terminar “tiene una orientación a médico generalista y la formación es muy fuerte en lo que es medicina comunitaria. Interactuar con la realidad que se puede observar en los barrios fue durante la carrera un entrenamiento bastante fuerte y sólido”.
Por ello Valentini sabía lo que iba a encontrar en Salta. “No se necesita ir a Africa para ver necesidades. En el Norte de Argentina hay quienes viven como en Africa. Buscan sobrevivir, no vivir”, afirmó.
“El estado está muy ausente y me atrevería decir, negligente, porque sabe de toda esta situación. Es triste ver esas desigualdades tan notorias”, indicó el joven, que agradeció a la Cruz Roja por tenerlo en cuenta y convocarlo a participar de una experiencia que calificó como “excepcional en todos los aspectos”.
Zona de confort
El campamento se encuentra en Villa María, una localidad fronteriza con Bolivia, a orillas del Pilcomayo, y a unos 30 kilómetros de Santa Victoria del Este, donde está el hospital donde trabajó Valentini.
“Ahí era más o menos como ir a la trinchera, porque no teníamos muchos insumos. El campamento estaba funcionan recién hacía un mes y la parte de enfermería y salud se estaba terminando de armar, por lo que fue un desafío. Era la clínica pura”, dijo el joven.
A pesar del calor intenso y de que había días en que el campamento se inundaba, para Agustín fue “una experiencia maravillosa, que te hace un poco más humano, porque te permite comprender otro tipo de realidades. Cuando uno vuelve empieza a valorar otras cosas”, afirmó.
Por su parte, Marcelo Sangla señaló que cuando fueron convocados por la Cruz Roja “no dudamos en ir”.
“A mí me convocaron por la parte logística. Yo estoy acostumbrado a los campamentos desde chico, así que me fue fácil estar los 15 días allá”, señaló.
“Mi objetivo era mejorarles la calidad de vida a mis compañeros. Hacía 20 dñias que ellos ya estaban en el campamento de Santa Victoria del Este”, dijo Sangla, que se dedicó a optimizar el funcionamiento del lugar.
Sangla, que en nuestra ciudad se dedica al mantenimiento ad honorem de las fuentes de agua del monumento al Centenario, señaló que desde que regresó de Salta está “pensando en volver”.
“La idea de la Cruz Roja es armar una planta para potabilizar el agua. La planta ya llegó a la Argentina, pero hay que llevarla a Salta y armarla, así que tengo la expectativa de volver”, afirmó///