De proyectos irrealizables a un paseo que se mantiene igual a lo largo de las décadas
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La peatonal 83 continúa con la misma extensión desde hace años. Tampoco ha tenido una renovación de su estética
Desde hace décadas que cada vez que los residentes locales y turistas deciden ir a dar un paseo a la Villa Díaz Vélez se acercan a la misma zona, lo que termina convirtiéndose en el centro de referencia para el que desea tener una salida cerca del mar.
Este lugar es la peatonal 83 y sus alrededores, el cual, más allá de pequeñas modificaciones, se mantiene igual desde hace muchísimos años, ni siquiera se ha agrandado la extensión de la calle peatonal durante la temporada dado que siempre termina en la calle 6 o sea que son dos cuadras.
Esto aglutina toda la actividad comercial o artística en un solo lugar, lo que hace que el espacio físico para recorrer sea muy pequeño y quede reducido a este sector.
A raíz de esto, queda en evidencia que en nuestra comunidad han faltado ideas para que este sector se desarrolle y pueda crecer de manera que no sólo sea más grande en cuanto a espacio sino que también tengas más atracciones y posibilidades para que los vecinos y turistas puedan recorrer y divertirse.
En esto es necesario incluir tanto al Estado municipal, las diferentes administraciones de las últimas décadas como también al sector privado. Por ejemplo en al menos dos oportunidades los gobiernos municipales quisieron realizar obras y cambios en la peatonal 83 pero esto no fue del todo acompañado por los frentistas de algunos sectores.
Ahora nuestra ciudad está frente a un desafío como es el futuro del Complejo Casino. Es por eso que en el proceso de subasta de este predio, que se pretende impulsar, hay una oportunidad para ampliar la zona recreativa y generar nuevos paseos.
Curiosidades
Pese a que no hubo cambios de magnitud, en las últimas décadas han existido ideas irrealizables o curiosas para llevar adelante en la Villa Díaz Vélez que vale la pena recordar.
En agosto de 1989 entre las diferentes cuestiones por las que pasaba la Municipalidad de Necochea, los técnicos del área de Obras Públicas se estaban abocando a la posibilidad de extender la calle 83 a través de un puente peatonal que pase por sobre la avenida 2, uniendo dicha arteria con la rambla.
Además esta iniciativa también contemplaba que en la rambla se podía seguir con el paseo construyendo una galería comercial abierta y un restaurant sobreelevado con vista al mar.
Este proyecto fue aprobado en forma unánime en el Concejo Deliberante, donde era fundamentado con la “la necesidad de mejorar en forma permanente la infraestructura del servicio turístico de nuestra ciudad”.
Ornamentación en 83 y 2
En agosto de 1992 la Municipalidad de Necochea tenía previsto comenzar a trabajar en un ambicioso plan de obras.
Entre éstas se encontraba la ornamentación de la calle 83 entre 2 y 6, de calle 4 entre 83 y 85, la avenida 2 desde 75 a 91. Mientras que en 4 entre 81 y 83 también se ampliarían las veredas.
Lo más importante se daría en la 83 y 2 donde se levantaría una construcción similar a una recova, con vías de comunicación sobre las veredas.
Estas tenían como fecha de finalización el mes de diciembre de 1992. Obvio, que ésta y la anterior iniciativa nunca se completaron.
El peatón protagonista
En octubre de 1993, mediante un concurso de ideas, un proyecto estipulaba la renovación de las principales arterias de la Villa Díaz Vélez teniendo al peatón como protagonista fundamental de las reformas.
Los objetivos de esta iniciativa tenían como referencia a la plaza San Martín que iba ser remodelada; la rambla se transformaría en un centro comercial y cultural y tanto la 83 como la 85 renovarían su fisonomía.
Para todo esto se incorporarían columnas con maceteros, bancos de hormigón, kioscos, bebederos, luces.
Este proyecto no sólo buscaba que haya más espacio peatonal sino también procuraba dotar de forestación al sector para lo cual promovía la descentralización del área gastronómica e incorporaba lugares para sentarse en la calle, además proponía una nueva ornamentación en la villa.
Esta propuesta contemplada la realización de la costanera del parque de manera de incorporar cuatro unidades gastronómicas en el parque Miguel Lillo sobre la calle 89.
También mudaba a 89 y 4 la posibilidad de que partan desde ahí los micros de excursión y ampliaba el ancho de la calle 89.
Esta idea iba a ser considerada por las autoridades municipales de ese momento para ver si se podía concretar. Algo que tampoco nunca se hizo.