De regreso a la naturaleza
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Creó la asociación civil Sabe la Tierra, que cuenta con seis mercados de productos orgánicos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Volvió a Necochea.
«Yo trabajaba para la revista Chacra y editaba el suplemento Vida Rural y tuve la suerte de viajar por toda la Argentina haciendo notas a emprendedores rurales. Eso fue como una inspiración”, explica Angie Ferrazzini, fundadora de la asociación civil Sabe la Tierra, que cuenta con seis mercados de productos agroecológicos y orgánicos en Tigre, San Fernando, Vicente López, Pilar, Barrio Norte, Belgrano y Balvanera.
Hasta los seis años vivió en el campo «La Confianza”, en cercanías de Energía, en el partido de San Cayetano. A esa edad se radicó en Necochea, ciudad a la que volvió hace dos años con su familia.
Mariángeles, tal su verdadero nombre y como aún la llaman sus amigos y familiares, descubrió durante sus años como redactora especializada en emprendedores rurales, que la mayor dificultad que enfrentaban los productos agroecológicos era la comercialización.
Cuando durante la crisis de 2001 y después de 15 años de trabajar como periodista, decidió abandonar la profesión y reinventarse, comenzó a pensar en crear una feria para vender esos productos, pero aún no tenía muy claro qué era lo que debía hacer.
«Desde siempre me gustaron mucho las ferias, los mercados. Cada vez que viajaba, lo primero que visitaba, antes de un museo, eran las ferias”, dijo Angie.
Así fue que en 2008 comenzó a trabajar para desarrollar la idea que rondaba su cabeza desde hacía ya algunos años. «Tenía un concepto relacionado con la alimentación, pero también con una filosofía de vida, con la sustentabilidad, el preservar los recursos del hoy para el mañana, transmitir a las nuevas generaciones un mensaje positivo del cuidado de la tierra”, afirmó.
«Así empecé a darle forma a Sabe la tierra. Trabajé durante un año en crear el concepto, la marca, el logo”, recordó. Trabajó con una semióloga y después de un año, como no logró que el municipio de San Isidro, donde vivía, le habilitara la feria, realizó las primeras exposiciones en su propia casa.
«Había una gran necesidad de los productores de vender y de conectar con el público que apreciara ese tipo de productos: orgánicos, agroecológicos, de producción sustentable, de proyectos sociales”, indicó. Trabajó con el INTA y ProHuerta.
Pero como no podía poner en marcha el mercado, lejos de desanimarse, decidió armar durante todo un año una red de consumidores y productores. «Lo que hacíamos era nuclear a todas las familias de nuestro barrio. Ellos nos hacían los pedidos y los sábados pasaban por casa a retirar los pollos, los huevos, las frutas, las verduras, los panificados, los dulces…”
Finalmente, el 2010, Sabe la Tierra pudo abrir su primer mercado en San Fernando. En la actualidad, la asociación civil cuenta con otros cinco mercados, tres de ellos en la ciudad de Buenos Aires.
«Fue difícil, porque no había ese tipo de ferias y había que encontrar un productor que estuviera espíritu feriante”, dijo Angie. «Nuestros mercados tienen alimentos, pero también diseño sustentable, artesanal, cosmética natural, huerta, plantines, talleres, actividades, se puede ir y pasar el día, hacer las compras y tomar un taller y conseguir semillas”.
Así, Sabe la tierra tiene como principal objetivo que sus mercados sean una herramienta para promover el desarrollo local, el consumo responsable, el comercio justo y la alimentación saludable.
Una red de 250 pequeños productores abastece la demanda de esos seis mercados.
Emprendedora
Recuerda que fue en la universidad que dejaron de llamarla por su nombre y la apodaron Angie. Pero al regresar a Necochea, hace poco más de dos años, se encontró con que todos aquí desconocían su apodo y que seguían nombrándola Mariángeles.
Regresó con su esposo Paulinho y sus hijos Lua, Caetano y Moreno. La familia se instaló en la Villa del Deportista, donde encontraron la paz y la naturaleza que buscaban como entorno para sus vidas.
Si bien Angie continúa con sus viajes a Capital y sigue pendiente de las ferias y de la asociación civil, aquí la interesaron para abrir una tienda de similares características a los mercados de Sabe la tierra.
Aunque llevará el mismo nombre, se trata de un emprendimiento personal y comercial y no se será precisamente de una tienda. «Será un restaurante cuyos menús estarán pensados en función de los productos. Pero también va a tener un espacio de huerta y góndolas de productos”, explicó.
«Tiene un concepto muy especial y es que es una tienda de kilómetro cero, eso significa que la idea es que los alimentos recorran la menor distancia posible desde donde se producen”, indicó.
Se tratará de un local único en su tipo, que abrirá sobre calle 89, frente al Parque. Según Angie, «tiene mucho sentido que sea en Necochea, que es donde yo me crié”.
Si bien ha abandonado el periodismo, cada tanto Angie es invitada a escribir columnas en revistas y diarios sobre alimentos orgánicos y sustentables y existe la posibilidad de escribir un libro sobre Sabe la tierra.
Allí no sólo contará su historia personal y lo que la llevó a crear la asociación civil, también permitirá contar las experiencias de emprendedores e incluso podría incluir recetas de platos realizados con estos alimentos orgánicos.
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