De reina de Necochea a estrella del padel
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Celeste Paz se radicó hace 11 años en España y en muy poco tiempo llegó al top 10 en el ranking de ese competitivo deporte
Celeste Paz siempre ha deslumbrado por su belleza y muchos la recuerdan como Reina de Necochea. Sin embargo, pocos saben que en los últimos años llegó a ser considerada por los medios la jugadora de padel más sexy del mundo.
Radicada en España desde hace una década, Celeste volvió a practicar el deporte que siempre la apasionó y que no jugaba desde los 16, después de sufrir un accidente.
En muy poco tiempo, logró en Europa lo que nunca pudo lograr aquí y se convirtió en una estrella del padel.
“Me han preguntado varias veces en estos últimos años por qué siendo top 10 en un deporte a nivel mundial, nunca me han ternado a algún premio en mi ciudad y, la verdad, me he quedado sin respuesta”, comentó Celeste, que vuelve todos los años a Necochea.
Sin embargo, ella está acostumbrada a esas contradicciones que se le han presentado en la vida. “Siempre fui una persona de guiarme por lo que siento, lo que me hace feliz y eso nunca me ha fallado”, afirmó.
Profesional
En las próximas semanas Celeste volverá a Necochea a visitar a su familia. Ahora ya sin tantos compromisos, ya que se retiró de la práctica del padel profesional.
Paz había estado ocho años alejada del deporte cuando decidió volver a jugar y en apenas tres temporadas logró ubicarse en el puesto 5 del ranking del Padel Pro Tour. “El balance es muy bueno y en un muy corto plazo”, explicó.
“Aunque mi juego y mi experiencia fueron mejorando notablemente con el entrenamiento y la dedicación, una serie de sucesos extraños en los sorteos de los cuadros en dos años consecutivos, hicieron que bajara notablemente en el ranking. Una vez que se sale del top, es muy difícil entrar”, dijo.
Con el tiempo dejó de disfrutar de la competición, por lo que decidió retirarse. “Es un deporte joven y las mujeres ganan un 10% de lo que ganan los hombres. Así que decidí que era hora de tomar otro camino, porque lo más importante es disfrutar de lo que se vive”, opinó.
A la pasarela
Su alto nivel competitivo y su belleza convirtieron a Celeste en una deportista muy conocida en España, así que no tardó en transformarse en la imagen de marcas vinculadas al padel.
Ella jamás había soñado algo parecido. “La verdad no me imaginaba nada. De todas maneras el deporte siempre ha sido para mí un estilo de vida”, explicó.
Pero todo indicaba que su vida derivaría hacia las pasarelas y no hacia la cancha. En nuestra ciudad Celeste jugó cuatro años en la categoría menores de padel y a pesar de no contar con ningún tipo de apoyo económico, llegó a competir a nivel provincial y nacional.
Fue entonces cuando, después de un accidente, durante un viaje a competir a La Plata, decidió dejar el padel.
Tenía 16 años y se presentó en un concurso de belleza. Eso dio un vuelco en su vida. Fue Reina de los Guardavidas, Reina de Necochea y compitió en el concurso de belleza de la Fiesta Provincial del Trigo. También allí le fue bien y la eligieron para competir en un concurso nacional.
Al terminar el secundario en el Colegio Nacional, en 2001, se fue a Buenos Aires para estudiar diseño de indumentaria.
Pero su belleza le abrió una nueva puerta y terminó trabajando el programa de televisión de Gerardo Sofovich.
Sin embargo, parece que la televisión no era lo suyo, porque cuando una amiga la invitó a irse de vacaciones a España, Celeste no dudó en armar las maletas y partir rumbo a Europa. Desde entonces sólo vuelve de visita.
Nuevo camino
En la actualidad Celeste vive en Ibiza y dedica parte de su tiempo ha dar clases particulares.
“Me gusta el desafío de que la gente mejore, ver su evolución. Se me da muy bien enseñar y me gusta mucho”, explicó, aunque todavía no tiene decidido a qué se dedicará ahora que dejó el competitivo mundo del padel profesional.
En los próximos días volverá a nuestra ciudad. “Voy cada año. He visto que Necochea ha cambiado, pero debo decir que no mucho. Es una ciudad preciosa, sin duda, y con un amplio margen de expansión y mejora”, afirmó.
Sin embargo, no cree que algún día vuelva a vivir aquí. Pero, bromea, “nunca digas nunca”.///
