De temporales, alertas y presiones para que se suspendan las clases
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Cuando las redes sociales confunden o son mal utilizadas. El llamativo interés de una porción de la sociedad para que no haya actividad escolar
Demás está decir el enorme poder que tienen en estos tiempos las redes sociales. Una herramienta de inmediatez que, además de la comunicación misma de eventos y pensamientos personales, puede significar soluciones como también impedimentos y caos si se la usa intencionalmente.
La introducción viene a cuento de lo que parece haberse constituido en una costumbre cada vez que se produce algún temporal, una cuantiosa lluvia o simplemente desde los organismos oficiales se anticipa un alerta meteorológico para las horas siguientes.
Nos estamos refiriendo a la andanada de pedidos, algunos de irrespetuosa manera, que recibe el sitio web de Defensa Civil de Necochea, de padres y alumnos que instan a que se tome la decisión de suspender las clases ante un fenómeno climático, que a veces no pasa del simple pronóstico.
Cabe destacar que si bien la decisión de que no se dicten clases para evitar problemas es tomada por la Jefatura Distrital de Educación, desde Defensa Civil surgen las sugerencias para que se adopte o no tal resolución.
Presionando para no ir a la escuela
Basta con observar el sitio de Internet de Defensa Civil para sorprenderse del “inusitado interés” de algunos, presionando para que no haya clases cuando las lluvias y el viento son elevados o se anticipa que “van a ser elevados”.
Esta semana no fue la excepción. Algunos de los interesados en que no hubiera clases fundamentaron que debían imitarse resoluciones en ese sentido tomadas en ciudades cercanas, por caso Mar del Plata.
Claro que más allá de sus pretensiones, en cada lugar los efectos del mal tiempo son distintos. De hecho en el caso específico de Mar del Plata, por su topografía es más inundable que Necochea y los efectos de los temporales es mayor.
Para colmo la confusión se potenció por la difusión en la tarde-noche del pasado lunes de un falso comunicado, que corrió como reguero de pólvora por WhatSapp, por el cual la Jefatura Distrital informaba de la suspensión de clases para el turno matutino del día siguiente, por un alerta meteorológico.
Inmediatamente las autoridades salieron a desmentirlos por distintos canales, pero el daño ya se había cometido y reinaba la incertidumbre y enojos, a horas de que educadores y alumnos debieran ir a la escuela.
La lección que debe quedar es que en estas épocas de fake news (noticias falsas), es necesario sólo acatar los dichos de las fuentes oficiales o tratar de chequear mejor la veracidad de todo lo se sube a las redes.
Finalmente se terminó disponiendo la suspensión de la actividad escolar en las escuelas rurales en la mañana del pasado martes; y los vespertinos y nocturnos de la misma jordana; y todos los turnos en el día de ayer, donde apenas el registro pluviométrico sobrepasó los 2 milímetros, aunque si hubo ráfagas de fuerte viento.
¿Exagerada prevención?
Lejos han quedado los tiempos en que había clases aún existieran temporales y eran los padres los que tomaban la decisión de llevar o no a sus hijos a la escuela.
Se podrá argumentar que en esas décadas no eran tan exactos los pronósticos y mucho menos masiva la forma de enterarse de un alerta preventivo.
Si hay que dejar en claro que es correcto y necesario que la Jefatura Distrital comunique con la debida antelación si se suspenden las clases ante un alerta, más allá que el mismo a veces no se cumple o si el temporal se registra por la mañana y a la tarde llega la calma.
Muchos padres optan por no mandar a sus hijos a la escuela y queda expuesto en el marcado nivel de inasistencias, sobre todo el nivel primario, cuando el mal tiempo dificulta o directamente impide a quienes viven en sitios alejados y no poseen vehículos, puedan ir a la escuela.
Lo que si resulta llamativa y desubicada esa la presión por parte de jóvenes alumnos y padres para que no haya clases, aunque es de esperar que no condicionen a quienes deben tomar las decisiones.
Vivimos quejándonos del nivel educativo, que los chicos no aprenden lo necesario en la escuela y que proliferan los días sin clases. Sin embargo un sector de la sociedad no trepida en solicitar la suspensión de actividades ante cualquier fenómeno en ciernes.
Contradicciones que explican porque nos va como nos va, sin siquiera considerar que lo único que termina afectando es la formación de los adultos del mañana.