“Deberíamos darle más fuerza a nuestro centro”
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José Luis Orofino lamentó que el sector comercial esté dividido en dos y se mostró preocupado por el crecimiento de los vendedores ambulantes de comida. En política, consideró que “se logran acuerdos porque nos conocemos todos”
Julieta Moreno
Redacción
“Deberíamos darle más fuerza a nuestro centro. Desgraciadamente es una ciudad que está dividida en dos centros. No hay ninguna ciudad turística así, tienen microcentros en determinados barrios, pero nosotros tenemos playa en el verano y centro para todo el año”, opinó José Luis Orofino y consideró que habría que sumar más servicios en el invierno para los turistas, pero también para los mismos habitantes.
José Luis Orofino nació en Necochea, donde vivió toda su vida, a excepción de sus años de estudiante. Al terminar el secundario, comenzó a estudiar Medicina en Capital Federal, pero no se acostumbró a la ciudad, lo que lo llevó a emprender un nuevo rumbo. Se le presentó la oportunidad de irse a Tandil para estudiar Veterinaria en la Universidad Nacional del Centro y así lo hizo, aunque todos los veranos volvía a Necochea para trabajar en la calesita de su padre, “la calesita de Roberto” como todos la conocían.
Cuando se recibió, regresó a la ciudad e ingresó a trabajar en la Municipalidad. Durante los primeros meses trabajó en la Estación Piscicultura y luego pasó a Bromatología, donde cumplió funciones durante 35 años: se desempeñó en el matadero municipal, en control de plagas, en el laboratorio y llegó a ser subdirector del área. En forma simultánea, durante 30 años atendió su propia veterinaria de pequeños animales. Hace cinco años cerró la veterinaria y hace casi un año también se retiró del sector público. Ahora se dedica a descansar buena parte de su tiempo, aunque también tiene una pequeña empresa de saneamiento y dicta charlas de limpieza institucional y manipulación de alimentos en el gremio UPCN para seguir manteniéndose en actividad.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Consideró que la ciudad está más hermosa, pero advirtió que también tiene “puntos flacos”. Habló de la importancia de nuclear a los vendedores ambulantes de comida y dar beneficios a los comerciantes. En política, dijo que se logran “acuerdos porque nos conocemos todos”.
La venta ambulante
“Cuando uno va a otra ciudad, le parece que Necochea es chata”, fue lo primero que dijo al pensar en la situación de la ciudad. Sin embargo, consideró que “en los que últimos años Necochea se hermoseó desde lo visual y en la limpieza”. No obstante, cree que “tiene muchos puntos flacos”
Una de las problemáticas, desde su punto de vista, es la cantidad de “choripaneros” que hay y vendedores ambulantes de comida en la calle. “Yo evitaba eso porque no sabía el origen de los alimentos”, explicó, recordando su paso por Bromatología. Además, dijo que el tema generaba discusiones con los dueños de los restaurantes, a quienes se les exigía una serie de requisitos que debían cumplir, libreta sanitaria, control de manipulación de alimentos, baños, etc.
“No hay un guiño del municipio y nunca lo hubo para darle una mano al comerciante y bajarle los impuestos”, expresó. En este sentido, consideró que habría que favorecer a los comerciantes en algún aspecto y, por otro lado, hacer más controles sobre quienes venden comida en la calle.
Según su mirada, esto se podría organizar y recordó el trabajo que se hizo con los microemprendedores del Parque, quienes aclaró que “hacen una excelente alimentación” y respetan las pautas de manipulación.
Consideró que Bromatología “debe seguir con los controles como lo está haciendo”, pero opinó que “no se tiene un apoyo en el Concejo Deliberante porque es demasiado político” y deslizó que “si uno quiere vender lo que uno produce sin control, te dicen que sí o cierran los ojos porque es un año electoral”.
Sobre este tema, insistió en que “no hay que comprar alimentos sin rótulo” y propuso nuclear a los vendedores como se hizo con los microemprendedores del Parque, para que puedan trabajar “con conciencia” en lo que respecta a la manipulación de alimentos.
“No hay nada
para hacer”
Por otra parte, opinó que “deberíamos darle más fuerza a nuestro centro” y, a su vez, fortalecer el sector de la playa para brindar servicios a los turistas.
“Desgraciadamente es una ciudad que está dividida en dos centros. No hay ninguna ciudad turística que sea así, tienen microcentros en determinados barrios, pero nosotros tenemos playa en el verano y centro para todo el año”, analizó.
“En invierno en la playa hay muchos comercios cerrados y no le brindamos nada a esa gente que viene por un fin de semana largo”, se quejó. Sin embargo, reconoció que muchas veces a los comerciantes les conviene cerrar y rehabilitar en verano por los impuestos que deben pagar.
Más allá de estos problemas puntuales, remarcó que “la ciudad está hermosa, bien cuidada, con los carteles de Necochea muy lindos, la Plaza con arte y mosaiquismo, cosas que antes no teníamos y suman”.
No obstante, advirtió que “si uno ve la ciudad con ojos de necochense en determinadas épocas del año, no nos gusta mucho” y se refirió al invierno principalmente. En este aspecto, la comparó con Mar del Plata y dijo que “acá no hay nada para hacer”. A modo de ejemplo, contó que el lunes pasado salió a cenar con su nieta y no encontró un lugar abierto con juegos y entretenimientos.
De todas maneras, aclaró que “no está en contra de los comerciantes” porque entiende que “muchas veces no se abren lugares de ese tipo porque funcionan en verano, pero después no se pueden mantener en invierno”.
“No hay tantas
roscas políticas”
Para Orofino, tanto la dirigencia política como la ciudadanía “muchas veces corren la cabeza” y “no ven lo que se tiene que ver”
Sin embargo, opinó que “cada gobierno que pasó, dejó algo para Necochea”, dando cuenta de que, en líneas generales, “en la medida que se puede se van haciendo cosas”. Asimismo, dijo que “quizás en épocas electorales se hacen más obras y más visibles”.
En el caso de la gestión de Arturo Rojas, dijo “que está dejando mucho para la ciudad porque está haciendo” y aclaró que “los concejales están colaborando porque no es una guerra la relación entre este Intendente y los concejales y cuando hay que apoyar una medida, la apoyan”. Para él, “se logran acuerdos porque nos conocemos todos y no hay tantas roscas políticas como las que puede haber en una ciudad grande”.
Con respecto al estado del casino, contó que se deprime cada vez que pasa de noche y ve el cartel del frente con algunas luces que no prenden. Según su visión, habría que “concesionarlo a largo plazo” a algún hotel para que se instale un establecimiento de cuatro estrellas o más, para que la ciudad pueda contar con hotelería de primer nivel. Prefiere la concesión por sobre la venta, porque dijo que “cuando hay plata de por medio generalmente no se sabe dónde va”.
“Hay que abrir
la ciudad”
Sobre el parque Miguel Lillo, recordó que hace algunos años hubo una propuesta para hacer un paseo comercial en un sector y dijo que, en su momento, algunos comerciantes se opusieron porque no les convenía y, para él, eso fue una muestra de la “Necochea del No”. En su caso, opinó que le hubiera gustado porque “a la larga después se empezaron a construir algunos comercios en la Av. 10”.
Según su opinión, “hay que abrir la ciudad porque hay muchos kilómetros de Parque” y agregó que “hay que extender la parte comercial y turística no solo para los que nos visitan sino también para los mismos necochenses”.
Además, dijo que hay que generar las condiciones para que se venga a invertir en la ciudad, en el parque, en el casino y también a nivel industrial.
Para finalizar, se mostró esperanzado porque “Necochea con pocas cosas que le faltan, estaría genial porque es una ciudad hermosa. Hay que recorrerla para ver lo que es: Costa Bonita, Bahía de los Vientos, la ribera del río hasta Las Cascadas, todos puntos fascinantes que otras ciudades no tienen”.///