Dedicar el tiempo para estimular la creatividad y fomentar la lectura
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El programa de voluntariado “Abuelo Leecuentos” acerca a los niños al mundo de la literatura
Los cuentos ayudan a conciliar mejor el sueño pero también fortalecen la imaginación y creatividad y es positivo fomentar desde la infancia el hábito de la lectura.
Es un acto de amor y entrega que hacen los “Abuelos Leecuentos”, que dedican parte de su tiempo libre para leer para a los niños en jardines de infantes, escuelas, comedores, ferias del libro y todo otro espacio donde puedan llegar.
El programa nacional se constituyó como una importante línea de trabajo para la lectura en voz alta que realizan cientos de abuelas y abuelos en diferentes puntos del país.
En nuestra ciudad el primer grupo se formó en 2010, desde hace unos años es coordinador por Arturo Serrano y se reúne todos los martes, a partir de las 10.30, en el Centro de Jubilados de 76 y 65.
Todos los integrantes coincidieron al afirmar que la primera vez que tuvieron que leer les dio un poco de temor pero con el paso del tiempo se fueron animando y “hasta hemos hecho una importante cantidad de obras, a nosotros nos levanta el ánimo y es una gran satisfacción”, señaló Mabel, una de las integrantes del grupo.
En tanto que para Ricardo Rivero es importante la participación del niño, “así se acostumbra a leer y después podrá hacer su propia selección”.
Cabe mencionar que los “Abuelos Leecuentos” concurren periódicamente a escuelas, de acuerdo a sus posibilidades y en muchos casos eligen las que están cerca de su domicilio.
Arturo Serrano contó que” el programa surge de una idea del escritor Mempo Giardinelli que tiene una fundación de fomento a la lectura en el Chaco y armó el programa “Abuela cuenta cuentos” que luego pasó a denominarse Lee cuentos”.
Funcionó en aquella provincia con voluntarias hasta que el PAMI y el Ministerio de Educación hicieron un convenio nacional, es un programa de voluntariado que invita a jubilados que vayan a escuelas, centros de salud, comedores, hogares y distintos espacios “a leer cuentos, con el libro en la mano como una forma de familiarizarse con el libro”, destacó Serrano.
Victoria Herrero está desde los comienzos y, oportunamente, viajó a Mar del Plata a interiorizarse acerca del programa “empezamos en el Centro de Jubilados barrio Sur y la primera escuela que visitamos fue la Nº 28”, evocó.
Entonces no tenían coordinador y las ayudaba una trabajadora social “había muchas voluntarias y nos aceptaban en todos lados”, comentó.
A poco de andar llegaron con sus lecturas a numerosos establecimientos; Ana Cassini, que está en el programa desde el inicio señaló que “es una relación muy respetuosa, en algunas escuelas las bibliotecarias proveen material, mi elección es leer en escuelas públicas donde considero que hay menos posibilidades que a esos nenes les lean en familia”, reflexionó.
Los “Abuelos Leecuentos” han visitado numerosos lugares de la ciudad y la zona, “tenemos más pedidos de los que podemos abarcar y siempre somos bien recibidos”, destacaron.
María Estela comenzó con muchas dudas, primero leía conjuntamente con una compañera y actualmente lleva sus historias a cuatro escuelas. “estoy muy contenta y gratificada”, dijo.
Por su parte, para Betty Tellechea es importante el ida y vuelta que se genera con los chicos, “es como si fueran nuestros nietos, uno va a leer y están atentos”.
A los voluntarios el programa les brinda la posibilidad del encuentro con sus pares, de pertenecer a un grupo y hacer una tarea gratificante. Hay quienes, como Mario Agostini, colabora en el armado de las escenografías.
El próximo 5 de mayo participarán en un festival en la biblioteca Sarmiento y días después estarán en el Centro Cultural de Niños.
El material de lectura lo seleccionan por edades y autores, poniendo énfasis en los escritores argentinos. Cuentan con libros adquiridos con dinero del programa, de los propios voluntarios y donaciones.
“En algunas escuelas nos prestan libros o las bibliotecarias sugieren cuentos para leer”, contó el coordinador y agregó que “es importante que los chicos tengan contacto con el libro, lo tomen y miren las ilustraciones”.
En un festival de lectura que se realizó en el Centro Cultural de Necochea, los voluntarios tuvieron la posibilidad de conocer a la escritora Adela Basch, “se llevó una buena impresión de nuestra labor y nos dedicó un libro”, comentaron.
“La creatividad es una caricia al alma”, manifestaron los voluntarios e invitaron a sumarse al programa, acercándose el día de reunión, consultar al Servicio Social de Pami o comunicándose al celular del coordinador, 2262-15515424.