Dejó la playa para correr por la cordillera
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Sin interés por ser el número uno, Diego Díaz corrió 160km entre las montañas por los niños con cáncer
Obligado a usar campera en pleno verano, Diego Díaz corrió, la carrera La Misión, por las montañas precordilleranas. En otras categorías de la competencia, también participaron otros dos necochenses cuyos méritos aparecen en la sección deportiva de Ecos Diarios.
Le llevó tres días pero logró su objetivo con éxito y se siente feliz de haberlo conseguido.
Sin interés por ser el ganador pero muy comprometido en cruzar la línea de meta, el necochense corrió 160 kilómetros en 74 horas y 31 minutos. Como si fuera Forrest Gump, corrió casi sin dormir y parando solo cuando el cuerpo no daba más. Es que su objetivo era más que la carrera en sí misma, ya que allí representaba a la fundación “Natali Dafne Flexer, de Ayuda al Niños con Cáncer”, que tiene su sede en Buenos Aires. Incluso corrió con la remera blanca con el nombre de la entidad.
Hoy la relación de Diego con la fundación es meramente por una cuestión de agradecimiento, por el apoyo que él recibió cuando debió afrontar la enfermedad de su hijo, hace años atrás. Como se ha publicado antes en Ecos Diarios, Díaz quería difundir la actividad de esta entidad y, de paso, juntar fondos para que más niños con tratamiento oncológico accedan a los programas de asistencia a tratamiento, contención emocional y recreación que la Fundación les ofrece gratuitamente.
La experiencia
“Largamos el jueves 22 a las 10 de la mañana y yo llegué a las 00.30 del domingo. El jueves tuvimos lluvia casi todo el día y eso me apagó un poco. Sin embargo eso también fue motivo para hacer los primeros 50 kilómetros de una, para llegar a un puesto. A las dos de la mañana paró la lluvia y, con un fuego, nos secamos la ropa”, contó Diego.
“Dormimos un rato y los muchachos, que conocí ahí y me acompañaban, se bajaron a los 110 kilómetros, pero yo seguí. Hubo paradas de media hora porque te vence el sueño”, recordó.
Aunque le faltó para ser el número uno, alcanzó el verdadero objetivo de la carrera, que iba más allá de lo que indicara el cronómetro. “Para mí ya gané. Ahora estoy muy cansado porque fueron más de 50 horas de marcha. Fue una locura hermosa”, dijo ayer por la tarde el necochense.
A la línea de meta la cruzó con una bandera argentina que le regaló Stella Maris Royo, quien también bordó la inmensa bandera que es izada en las fechas patrias en el mástil de la avenida 10.
Ahora, la vuelta a la mejor playa argentina será para descansar bastante y, tal vez, si el tiempo acompaña, hacer algún día de playa para relajar los músculos.///