Dejó todo y se fue a cumplir un sueño
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Roberto Pablo Zugazúa fue uno de los atletas más destacados de la ciudad durante años. Pero fue en Termas de Río Hondo donde hizo realidad sus objetivos profesionales
Por Juan José Flores
Redacción
Hace cuatro años Roberto Pablo Zugazúa decidió dar un giro de 180 grados en su vida y empezar de nuevo en Termas de Río Hondo, provincia de Santiago del Estero. Tras una brillante carrera deportiva en Necochea y la región, el cambio le permitió reimpulsar su desarrollo profesional.
En pocos años su empresa de desarrollo de software a medida amplió su área de trabajo desde Río Hondo hacia el Norte de Córdoba, Santiago y Tucumán.
Hoy cree que lo que le enseñó el deporte y su familia y la universidad en cuanto a lo comercial y lo profesional, han sido el trampolín que le ha facilitado un notable crecimiento personal en un lugar que amaba de niño.
Si bien Zugazúa vivió la mayor parte de su vida aquí y el mar fue fundamental en su trayectoria deportiva, siempre asoció las termas santiagueñas con sus vacaciones familiares en la infancia.
Hace cuatro años el trabajo lo llevó de nuevo a Santiago del Estero. Fue a vender software a un restaurante y una vez allí, quiso quedarse. El reciente fallecimiento de su madre y otros problemas personales lo decidieron a cambiar de aire.
Hasta ese momento, en Necochea Pablo repartía su tiempo entre el deporte, su trabajo como capacitador informático en el Poder Judicial y su empresa de software, que desarrollaba desde un local en el centro de la ciudad. Además el verano se desempeñaba como guardavidas, actividad que realizó durante 12 años.
En la élite
Zugazúa llegó a estar en la élite del deporte necochense y nacional. A los 9 años había comenzado a practicar taekwondo y en 1989 llegó a Campeón Argentino y capitán del equipo local de esa disciplina.
Entre 1990 y 1997 logró más de cuarenta podios en torneos locales, regionales, provinciales y nacionales de ese arte marcial.
En 1998 comenzó a correr y mientras se preparaba para obtener el título de guardavidas, decidió competir en un duatlón.
Ese año fue elegido Mejor Duatleta en la Fiesta del Deporte, ya que ganó cuatro de las competencias de la especialidad. Mientras que en 1999 ganó dos de los tres triatlones realizados en Necochea, lo que le valió ganar en la terna de triatleta del año en la entrega de premios del Círculo de Periodistas Deportivos.
Zugazúa es el único deportista de Necochea que ha ganado premios en la Fiesta del Deporte en cuatro ternas diferentes: taekwondo, pedestrismo, duatlón y triatlón.
Hoy tiene 43 años y ha dejado de correr a nivel competitivo. En el momento de su retiro llego a ocupar el puesto octavo a nivel nacional en el Circuito Nike sobre 21 km.
Podría haber seguido subiendo en ese ranking, pero Pablo sentía que se estaba exigiendo demasiado. “Los otros muchachos que competían tenían una dieta, contaban con suplementación vitamínica, yo sólo corría y me veía muy flaco y eso no me gustaba”, contaba.
Nueva vida
Cuando decidió radicarse en Santiago del Estero, el cambio de vida fue abrupto. Decidió concentrarse únicamente en su trabajo. Durante años había soñado con tener una empresa de software y se había preparado para ello.
Empezó como técnico en computación, luego cursó Ingeniería de Sistemas en la Unicen, donde se recibió de Analista Programador Universitario y profesor de Informática Universitario. Pero en Necochea dividía su tiempo entre el deporte, su trabajo de guardavidas, el empleo en el Poder Judicial y su empresa de informática.
No fue hasta que se radicó en Santiago del Estero que se lanzó de lleno a lograr su sueño. Y la experiencia de vida, tanto la deportiva como los negocios familiares, fueron fundamentales para llevar adelante un emprendimiento que sigue creciendo y da empleo a cada vez más personas.
“Mi papá tuvo el tren El Charito toda la vida y yo aprendí de él todo lo vinculado a cómo promocionar un negocio”, explicó Pablo, que durante los veranos se disfrazaba de Pikachu y animaba a los pasajeros del recordado vehículo de paseo.
También el deporte le abrió puertas en su nuevo emprendimiento a partir de los vínculos forjados durante años con atletas de todo el país.
Por ello, aunque está alejado de las competencias, Zugazúa no se puede desvincular completamente del deporte. Entrena a un grupo de atletas para nadar y a otros en taekwondo y atletismo.
Si bien extraña Necochea y viene cada tres o cuatro meses a visitar a su familia, que sigue aquí, Roberto Pablo Zugazúa parece haber encontrado su lugar en el mundo en el Norte del país.