Del “monstruo Joselito” y otras especies de tortugas marinas observadas en las costas locales
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La ubicación de nuestras playas posibilita que veamos una amplia lista de especies típicamente oceánicas. Este año han aparecido varios ejemplares muertos. La ingesta de plásticos, el mayor problema
La posición de nuestras playas en el mapa denota que nuestras costas incursionan hacia el sudeste en el corazón del Mar Argentino quedando muy próxima a la corriente cálida del Brasil, que tiene rumbo sur y a la confluencia con la sustanciosa corriente de Malvinas, que se dirige al norte.
Por eso no es extraño que recibamos una vasta lista de especies típicamente oceánicas. Algunas llamativas, como es el caso de las tortugas marinas.
En su rol de observador, divulgador y fotógrafo de la fauna, Ricardo Doumecq Milieu es un buen referente para conocer algunos aspectos de estos animales, de los cuales en el mundo existen siete especies distintas y “tres son las que tenemos presentes en nuestras costas”.
El idóneo indicó que “todas las especies están amenazadas globalmente por distintos motivos aunque por nuestra región su mayor problema es la ingesta de material plástico, que les obstruye el aparato digestivo”.
“Joselito”
A la hora de hablar de las especies observadas en estas costas, Doumecq Milieu recordó que “en 1995 el recordado “monstruo Joselito” que hoy se deja ver en el Museo de Ciencias Naturales –ubicado en el parque Lillo- no era más que una enorme tortuga laúd (Dermochelys coriacea) que terminó enmallada en las redes de los pescadores locales y después taxidermisada para el museo nombrado”.
El ejemplar que despertó por varios días los comentarios y fantasías de los pescadores, era una hembra de 2 metros de largo por 2,30 metros de ancho y pesaba 750 kilogramos .
Doumecq Milieu apuntó que “después de eso se han producido otras apariciones como las de los ejemplares que encontramos muertos en Punta Negra en marzo de 2008 y en el mismo mes, pero de 2012. Al ser inmune al veneno de las medusas gustan alimentarse de ellas, por lo que el consumo de bolsas de plástico, que confunden con sus presas, les está costando la extinción·.
Otro registro, tal vez por aquí, la menos abundante de éstos reptiles es la Tortuga Cabezona, Tortuga Caguama o Tortuga Boba (Caretta caretta) que normalmente llegan hasta un metro de largo y unos 150 kilos de peso aunque se han encontrado animales mucho más grandes.
El observador puntualizó que “hasta el momento conozco de uno solo individuo, que encontramos en nuestras costas el 4 de agosto de 2010. Parecía muerto pero a poco de manipularlo (pesaba más de 45 kilos) ví que se movía, y estaba bajo un fuerte grado de hipotermia, la derivamos a Prefectura Quequén y estos a Mar del Plata Aquarium donde se recuperó totalmente”.
Luego aconsejó que ”ante el hallazgo de cualquier tortuga en las costas y en ausencia de rigor mortis es muy importante ponerla al abrigo ya que es probable que éste aún con vida y se pueda recuperar. En caso que esté sin vida es fundamental colectarla para su estudio posterior”.
Por último este año se han hallado en estas costas gran cantidad de ejemplares de Tortuga Verde (Chelonia mydas), la más vista, y que “preocupa porque la mayoría han aparecido muertas por hipotermia”.
Doumecq Milieu describió que “este reptil puede llegar a medir 1.20 metros y pesar 230 kilos, aunque las que vemos aquí no superan los 40 centímetros y 5 kilos de peso, ya que son todos juveniles. Estos y todos los quelonios migran al norte ni bien la temperatura del agua comienza a descender pues son animales de aguas tropicales”.
“Se sienten a gusto con los 20/21°C del verano pero en otoño la temperatura tiene un drástico descenso que en estos momentos ha llegado a los 10°C. Por alguna razón un número importante de esta especie no ha migrado y han quedado atrapadas por el frío”, acotó.
Rara actitud
Doumecq Milieu dio cuenta que “los tres individuos encontrados aquí fueron derivados a Prictma (Programa Regional de Tortugas Marinas de la Argentina) donde están evaluando y tratando de determinar el porqué de esta actitud que ya ha sucedido en el pasado en Uruguay.
Con el hallazgo de la última tortuga en Costa Bonita se determinó que estarían brumando (la hibernación en los animales de sangre fría se llama «brumación»). En nuestras costas y quedando a merced de las tormentas y del frío, esto surge de la importante carga de algas y percebes que se adhieren a su caparazón al estar estáticas”.
A la espera de las necropsias correspondientes, los científicos han hecho saber que todos estos animales se encontraban en buena forma y sin aparentes problemas, más allá que estadísticamente más del 90% de los individuos muertos estudiados presentan plásticos en sus estómagos, “tema que deberemos tener en cuenta y replantearnos como especie donde dejamos nuestros residuos, si es que queremos cambiar algo en nuestro maltratado planeta”.