Del paracaídas a la “bolsa camiseta”
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Cambio: la ordenanza ya ha comenzado a generar inconvenientes en el público usuario
Se dice que el nylon se utilizó por primera vez en los paracaídas de las tropas aéreo transportadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta el comienzo del conflicto los paracaídas eran de seda natural, hilado que en su mayoría provenía del Japón. Consecuencia del enfrentamiento entre las dos naciones la cadena comercial se quebró y los Estados Unidos debieron encontrar una fibra, en este caso, sintética tan liviana y dúctil como la seda que sirviera igualmente para la confección de los paracaídas.
De ahí en más, y terminada la guerra, el nylon empezó a utilizarse en diversidad de productos. La industria textil encontró una maravillosa materia prima para la confección de prendas. En la Argentina, medias, camisas, pulloveres, lencería fina y demás embobaban a quienes las podían comprar en el exterior adaptándose así a la incipiente moda.
Luego el plástico reemplazo al vidrio a la goma, madera y chapa, caso de los juguetes y de a poco se hizo de uso cotidiano en un sin número de productos que hoy son parte de la vida cotidiana en todo el mundo.
Quienes incursionaron en la industria del nylon y plástico en la Argentina tanto en los años 50 y 60, iniciados desde micro emprendimientos, con el tiempo llegaron a consolidarse firmemente en el mercado nacional con diferentes artículos confeccionados con el nuevo material.
En la actualidad no podemos desvincularnos del plástico o nylon. Todo lo que tocamos seguro tiene plástico. No obstante, existe mundialmente la idea de liberarnos de éste, tan joven si se quiere, noble e indestructible elemento que revolucionó a la humanidad. También el papel, casi milenario, tiene su condena de muerte para los ecologistas, en busca de evitar la permanente deforestación del Planeta.
La nueva ordenanza que prohíbe únicamente el uso de las llamadas “bolsas camisetas” en almacenes y supermercados ya ha comenzado a generar inconvenientes en el público usuario. Esta prohibición, discriminatoria, porque no alcanza a las bolsas de corte y por supuesto tampoco a las bolsas para residuos, los envase del pan, sachet para leche, mayonesa, mostaza, ketchup, aceitunas, artículos de limpieza, plástico para botellas con gaseosas o agua mineral, etcétera, etcétera una indiscutible lista imposible de mencionar.
En el supuesto que el cliente no lleve su bolsa, el comercio, excepcionalmente entrega las biodegradables las que están permitidas y que se rompen fácilmente, o en su defecto ofrece cajas si la compra es variada. El inconveniente y la bronca se suscitan cuando se adquiere uno o dos artículos y hay que salir del negocio con estos en la mano. En más de un caso, son dejados sobre el mostrador a falta de algo que los contenga para llevarlos.
Los almacenes por ahora, sólo atinan a poner el cartel no entregamos “bolsas camisetas” el tiempo dirá si esta nueva modalidad cumple con su objetivo.